Géneros y Sexualidades

EDUCACIÓN SEXUAL

PIN parental en Nuevo León: los conservadores en el congreso y sin cuarentena

El Congreso de Nuevo León trata el proyecto de ley del diputado Juan Carlos Leal Segovia, del Partido Encuentro Social (PES), que propone la intervención discrecional de los padres en la educación sobre “temas moralmente controvertidos” de sus hijos. ¿Qué implicaciones tiene esto?

Miércoles 27 de mayo | 10:11

En medio de la crisis sanitaria que atraviesa el país, los conservadores no descansan. Primero fue la negativa en San Luis Potosí a reconocer el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos, la semana pasada. Este martes, ocurrió lo mismo en el congreso de Guanajuato.

En los últimos días, #PINParental, el nombre que se le ha dado a la iniciativa de ley que propone que las escuelas deban solicitar a los padres y tutores su consentimiento antes de impartir contenidos “que sean ética y moralmente controvertidos”, propuesta por el PES en el congreso de Nuevo León, se ha vuelto tema de debate.

Esta propuesta de intervención discrecional de los padres y tutores contempla la educación básica en todos sus niveles, es decir, desde primaria hasta preparatoria.

Esto implicaría una reforma a la ley de educación estatal para impedir el acceso de niñas y niños a la educación sexual, un tema ineludible para evitar embarazos adolescentes, abusos sexuales, discriminación de las personas LGBTTTI+, y para garantizar un desarrollo integral durante la educación.

Hay que decirlo claro: esto es un retroceso en nuestros derechos

México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y de acuerdo al Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC) de 2008 a 2018 la cifra anual de niñas que se convirtieron en madres en un rango de edad de 10 a 14 años, fue de 14 mil 568 menores, mientras que en adolescentes embarazadas de entre 15 y 19 años, se registraron 381.000 partos.

Así, sólo en Nuevo León durante 2018, del total de nacimientos reportados en el Sistema de Salud Público el 32.3% fue en adolescentes y niñas de entre 10 y 19 años. Un problema, sin duda, vinculado a la falta de una educación sexual integral, laica y no heteronormada.

Por otro lado, en nuestro país el 31.2% de los adolescentes comienzan su vida sexual entre los 15 y los 19 años de edad, de ellos el 44.5% no utiliza ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Esto, no sólo deriva en que más de la mitad de los casos terminan en embarazos adolescentes no planeados, sino que es el factor de principal exposición ante enfermedades de transmisión sexual (ETS).

En materia de derechos a la comunidad sexodiversa, Nuevo León figura dentro de los 7 estados que no ha reformado su código civil para reconocer el derecho al matrimonio igualitario, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró esta negativa como inconstitucional. Además, de la ya de por sí escandalosa ley de objeción de conciencia aprobada en octubre pasado. Y ni hablar del derecho al aborto.

Así, en medio de los problemas que significa de por sí la pandemia para las mujeres, como lo son el riesgo de contagio, al ser las más expuestas en nuestros puestos de trabajo, o la violencia doméstica que se ha visto incrementada en los últimos meses, el Estado y sus instituciones no para de imprimir todo el tiempo el mensaje implícito de que el futuro no puede ser esperanzador para las millones de mujeres que nos revelamos por nuestros derechos, como lo dejamos ver el pasado 8 de marzo.

Exigir el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, implica no sólo la legalización del aborto en todo el país, si no que el Estado otorgue un sistema de salud eficiente, digno, público y gratuito que lo garantice. Sin embargo, contrario a la idea que los conservadores buscan imponer, quienes defendemos este derecho sabemos que el aborto debería ser el último recurso para una mujer o persona gestante que ejerce libremente su sexualidad

Por ello, exigimos educación sexual desde el nivel básico, integral y no sexista ni heteronormada, que eduque a las mujeres y a los varones, sobre su cuerpo y el ejercicio consciente y sin tabús de su sexualidad. Esto debe incluir opciones de métodos anticonceptivos, así como el reconocimiento de la diversidad sexogénerica.

El PES, reaccionario y clerical

Juntos haremos historia fue el nombre de la coalición llevada adelante por el Morena, el PES y el Partido del Trabajo (PT) rumbo a las elecciones de 2018. Así, aunque algunos diputados del Morena como Alfonso Ramírez Cuéllar, ahora busquen ubicarse como opositores de la iniciativa del PIN parental, hay que recordar dos cosas.

En primer lugar, el avance de la derecha reaccionaria y clerical que representa el Partido Encuentro Social en la política nacional, no hubiese sido posible sin la recomposición que le permitió dicha alianza en estados como Nueva León, precisamente.

Y después, que la propia heterogeneidad del Morena como proyecto político, presente en todo momento, ha permitido que diputados y senadores, sean quienes bloqueen la posibilidad de la despenalización del aborto a nivel nacional como la ex morenista Lilly Téllez.

En medio del debate del PIN parental los diputados Celia Alonso, Melchor Heredia y Beatriz de los Santos, todos de Morena, amenazan con votar a favor de su aprobación en un congreso con mayoría panista. Decisión que no sorprendería si se toma que cuenta que se han declarado abiertamente provida, y respaldaron iniciativas como la objeción de conciencia.

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Jurídicamente se propone la reforma del artículo 92. VI de la Ley de Educación del Estado de Nuevo León, lo cual implicaría el poder de veto por parte de padres y tutores en “contenido de clases, actividades, así como talleres, pláticas y charlas impartidos por centros educativos que sean consideradas contrarias a sus convicciones éticas, morales o religiosas”.

Se esperaba que la votación se pudiera realizar este martes 26 de mayo, sin embargo debido a la controversia que ha generado la discusión de dicha ley, la votación se aplazó para el siguiente viernes.

Si en medio de la pandemia la derecha clerical y reaccionaria no deja de atacar nuestros derechos, las mujeres y la comunidad sexodiversa tampoco podemos bajar la guardia. Es necesario confiar en nuestras propias fuerzas para desarrollar y fortalecer un movimiento desde una política independiente a los partidos tradicionales, del gobierno y de los empresarios, sin ninguna confianza en las instituciones del Estado.

Ahora como nunca esta consigna toma sentido a nivel nacional
¡Educación sexual integral y no sexista ni heteronormada para decidir!
¡Anticonceptivos para no abortar!
¡Aborto legal, seguro, libre y gratuito para no morir!






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