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Organización Socialista de Costa Rica cambia su nombre y afirma una estrategia revolucionaria

Durante el 8 y 9 de enero se llevó acabo la Segunda Conferencia del grupo político que, hasta el 9 de enero se llamó Organización Socialista. Presentamos aquí los ejes centrales de la discusión de la Segunda Conferencia de Organización Socialista Revolucionaria. La Organización Socialista participó en la última conferencia internacional de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional en 2018, y este año lanzó La Izquierda Diario en Costa Rica, que es parte de la Red Internacional

Miércoles 13 de enero | 23:45

Elementos del método marxista

La Conferencia inició con un informe sobre el método marxista para el análisis político, basado en la comprensión dinámica de tres relaciones básicas: la situación de la lucha de las clases sociales, la geopolítica, o sea, las relaciones entre estados, y la situación de la economía, con preponderancia de la lucha de clases y el rol de las direcciones políticas en la misma. Nos enfocamos en que el capitalismo como sistema económico tiene un equilibrio dinámico con dos tendencias, una a la ruptura y otra a la restauración, pero el capitalismo no lleva estas tendencias hasta el final, de manera tal que no caerá por sí mismo, sino que se requiere de la intervención revolucionaria de la clase trabajadora y el pueblo pobre y un partido preparado para ser la dirección política de ese proceso. Como marco estratégico para comprender la crisis del neoliberalismo, la definición según la cual nos encontramos en una época de guerras, crisis y revoluciones da un sustento a la noción de equilibrio dinámico capitalista.

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Se ejemplificó el método de análisis con una valoración de la Segunda Guerra mundial y el resultado de la misma, que es contradictorio pues por un lado el imperialismo estadounidense triunfa, pero al mismo tiempo una tercera parte de la Tierra era sacada de las leyes de valoración del capital, esto es, las leyes fundamentales del capitalismo se vieron rotas en una inmensa parte del planeta. Dentro del resultado de la misma, hay que destacar el fortalecimiento de las direcciones contrarrevolucionarias, en particular el estalinismo. Por el pacto de Yalta y Postdam la revolución se alejó durante más de 20 años de los paises imperialistas y en los países donde hubo una revolución de independencia nacional, salvo la cubana, ninguna llegó a la expropiación del capitalismo.

El significado del neoliberalismo y su crisis

Al lado de este resultado contradictorio, también la Segunda Guerra dejó relaciones indefinidas, como por ejemplo las que se dan entre algunos imperialismos y el poder de organización de la clase trabajadora de dichos países. El significado histórico del neoliberalismo estaría dado por la búsqueda de las burguesías imperialistas de debilitar esa organización así como impedir cualquier otro nuevo cuestionamiento al orden capitalista. En ese sentido en la Conferencia identificamos 4 importantes derrotas que el neoliberalismo dio a la clase trabajadora: las dictaduras militares del Cono Sur, las derrotas de importantes huelgas dentro de estados imperialistas (aeronáuticos en Estados Unidos, muelles en el Reino Unido), la vuelta a la capitalización en los ex-estados obreros como la URSS y China y la derrota de la revolución Centroaméricana.

Identificamos también que el espíritu de la época ha dejado de estar asociado absolutamente a valores neoliberales y que ello es ejemplo de que el neoliberalismo como tal está en crisis después de la crisis del 2008 y la principal expresión política de ello es la crisis de hegemonía del principal imperialismo del planeta, EEUU, al punto que la “antesala” de la Conferencia fue la toma del Capitolio por seguidores de Trump, lo cual obviamente es una demostración de crisis política en el hegemón estadounidense. El crecimiento económico de China, así como la guerra comercial entre el gigante asiático y los Estados Unidos son expresión de dicha crisis.

En este plano, desde ya, existen corrientes teóricas cuyo objetivo es salvar el capitalismo desde un ángulo reformista, como los llamados postcapitalismos. Una de estas corrientes sostiene que el avance tecnológico evitará el trabajo humano, sin una postura para superar el capitalismo. Esta postura no toma en cuenta la crítica que desde el siglo XIX el marxismo ha hecho del avance tecnológico aplicado al trabajo bajo las reglas capitalistas: despidos masivos por un lado y mayor intensidad de la explotación para quienes se mantengan trabajando. El avance tecnológico con todas sus manifestaciones, para el marxismo, debe ser puesto en función de disminuir la jornada laboral y elevar el tiempo para la creación libre.

Otra corriente postcapitalista sostiene que una renta básica universal para todas las personas. Esto crea ilusiones conformistas con el capitalismo actual. Pero además, para poner impuestos como se deben a los grandes empresarios, básicamente es necesaria una revolución social. Por tanto es mejor optar de entrada por la estrategia revolucionaria que dejaría muchos más réditos políticos para oprimidos y explotados.

La situación de la crisis en Costa Rica

Como manifestaciones de esta crisis del neoliberalismo valoramos una serie de ciclos de movilizaciones internacionales de los cuales Costa Rica ha sido parte y que dan contenido a los principales eventos de lucha de clases del último periodo como la huelga general del 2018 y las jornadas de setiembre del 2020, ambas contra las políticas del FMI impulsadas por el Gobierno de Alvarado y el conjunto de los partidos políticos del régimen, incluyendo al Frente Amplio.

En este momento identificamos que en Costa Rica hay una situación política inestable, donde podrían haber nuevas grandes movilizaciones contra las políticas neoliberales, podrían haber nuevas grandes movilizaciones de mujeres contra la violencia patriarcal y otras rebeliones estudiantiles como las de secundaria en 2018 y universitarios en 2019.

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Por supuesto, tanto las direcciones mayoritarias de los sindicatos así como el Frente Amplio van a realizar una política consciente para impedir que las luchas avancen en un sentido de mayor oposición a los planes capitalistas, van a impedir con todas sus fuerzas que hayan procesos de autoorganización de la clase trabajadora, con independencia de empresarios y sus políticos, que puedan realizar lo que la clase trabajadora ya demostró era posible en el siglo anterior: la expropiación del capital.

En ese sentido es fundamental construir una herramienta política que convenza de esa perspectiva a la gran mayoría de la clase trabajadora, un partido revolucionario de la vanguardia obrera organizada que pueda intervenir en los procesos de luchas de clases aportando la posibilidad de elevar las peleas por reivindicaciones inmediatas a auténticos enfrentamientos directos con el capitalismo y los partidos e instituciones que lo defienden.

Entendemos que nuestra tarea consiste en aportar bases para la construcción de ese proyecto, al mismo tiempo que impulsamos experiencias conjuntas para avanzar en la discusión sobre la construcción de dicho partido.

Nace Organización Socialista Revolucionaria

Después de las movilizaciones de setiembre, no puede ser más evidente la falta de una organización política que pudiera tener conocimiento de la situación de las masas populares y su disposición a la lucha, una organización que con este conocimiento pudiera vincularse orgánicamente a las mismas, establecer un plan práctico de acción, que podría llevar a la práctica a partir de haber organizado a una mayoría de la vanguardia política de la izquierda en diferentes “sujetos políticos” como la clase trabajadora, el movimiento de mujeres, etc. Esta falta la hemos visto desde la huelga general del 2018, donde las burocracias sindicales jugaron un rol nefasto como direcciones políticas.

Que el Gobierno pueda retomar hoy su política de endeudamiento con el FMI, apenas meses después de estar a punto de perder el control del país, da cuenta de cómo la lucha de clases tiene picos, pero también del rol de las direcciones reformistas de los trabajadores (sean el Frente Amplio o las burocracias sindicales) para desviar procesos. Lo cual demuestra, de nuevo, la necesidad de un partido revolucionario.

Solamente la forma de organización de partido político revolucionario ha demostrado ser capaz de lograr eso en las revoluciones obreras que hemos visto en el siglo XX. El partido debe estar listo antes de la acción, enraizarse organicamente en la clase obrera, y a partir de eso tener la capacidad de organizarse durante el propio ascenso sobre la base de una preparación metódica.

Por ello la intervención de una organización política es fundamental para llevar a la clase trabajadora al poder político, a la abolición del estado burgués, de sus leyes y sus fuerzas represivas, y a la instauración de un poder revolucionario.

Lejos de eso, la izquierda nacional está en una situación complicada. El principal responsable de esta crisis es el Frente Amplio y su interminable proceso de pasar del stalinismo al reformismo, llevando adelante una estrategia de colaboración de clases con el PAC, que confundió a la clase trabajadora y permitió que la militancia frenteamplista no estuviera en pie contra el ataque del gobierno fondomonetarista. Esto incluso se ve expresado en las fracciones que han salido de la juventud del FA, que reflejan una posición más a la izquierda que la dirección oficial del FA, pero que no rompen estrategicamente con la colaboración de clases de raigambre stalinista. La izquierda que se reivindica obrera y socialista, por otra parte, sufre de dos grandes desviaciones, una sindicalista y la otra electoralista

En este sentido, una de las más importantes resoluciones del Congreso fue cambiar el nombre del grupo político por Organización Socialista Revolucionaria, pues de esa manera se manifiesta una estrategia, táctica y un programa político cuyo objetivo es un gobierno de trabajadores y la ruptura con el capitalismo. No es solamente la adopción de un adjetivo, como debatió la militancia de la nueva ORS, sino sobre todo adoptar la responsabilidad de asumir orientaciones revolucionarias a través de llevar debates a la izquierda con el objetivo de profundizar la organización de la clase trabajadora en todas sus diversas luchas contra el capitalismo, apuntando a sentar unas fuertes bases para la construcción de un partido revolucionario de los trabajadores y las trabajadoras, como parte de la lucha por un gobierno de los trabajadores.

Elementos de nuestro programa político

Como elementos políticos centrales a reivindicar en el próximo periodo, extraídos de la propia lucha de clases, en la Conferencia se discutió impulsar los siguientes:

Por el retiro definitivo de la política de endeudamiento con el FMI que promulga el Gobierno. Fuera el FMI de Costa Rica y de toda América Central. La deuda externa no es solo imposible de pagar e ilegítima sino que es sobre todo un mecanismo de control sobre trabajadores y el pueblo pobre por parte del capital financiero y los político y empresarios locales ¡No al pago de deuda externa! Además la clase trabajadora no debe pagar una crisis económica que no generó ¡Qué la crisis la paguen los ricos!

• Ligado a lo anterior, el no pago de la deuda debe estar asociado a un mayor incremento del presupuesto en salud, para atender las consecuencias de la Covid-19, sin que eso implique recortes en otros sectores, como el presupuesto a la educación pública ¡Contra los recortes del FMI! ¡Por la defensa de la salud y la educación pública y gratuita!

• Exigimos fuertes impuestos progresivos a las grandes fortunas y a las zonas francas. Allí está el dinero para la educación, la salud y la vivienda. Si las empresas no quieren someterse a ello, hay que expropiarlas y ponerlas bajo control de las y los trabajadores.

Ni un solo despido ni reducción de salarios. En su lugar, deben, haber salarios de cuarentena al nivel de la canasta familiar para todas y todos los trabajadores, pagados con los impuestos de las grandes fortunas. Además, las jefaturas, diputados y gobierno central del Estado deben tener salarios iguales al de maestros y maestras de educación primaria y secundaria pública. Basta de “sueldos” millonarios y privilegios para los altos jerarcas del Estado mientras la clase trabajadora tiene salarios de hambre.

• Para enfrentar la pandemia, es necesaria la unificación del sistema de salud, que debe ser controlado por las y los trabajadores, la nacionalización de las empresas médicas de capital transnacional que operan en la Zona Franca, mismas que están obteniendo ganancias en el marco de la pandemia que afecta a millones, para la fabricación de todos los implementos necesarios. Esto implica no solo la industria de la Zona Franca, sino que apunta a la nacionalización, unificación y reconversión de hospitales privados para atender la emergencia de la Covid-19.

Denunciamos que los planes de distribución de vacunación se está haciendo a nivel internacional y nacional bajo lógicas de exclusión social. En Costa Rica por ejemplo se vacuna a la policía antes que a personas con condiciones de riesgo. Personas con condiciones de salud crónicas y discapacidades de riesgo mortal no son tomadas en cuenta a la hora para elaborar el plan de vacunación. Planteamos que deben ser las y los trabajadores, públicos y privados en primera línea, quienes lleven adelante el plan de vacunación, tomando en cuenta todos los contenidos específicos de personas en condiciones de riesgo.

Plan de obras públicas y vivienda para los sectores populares, controlado por las organizaciones obreras y populares. Basta de viviendas precarias o familias sin techo, y que se ve agudizada cada año en épocas de torrenciales lluvias o huracanes. No es la naturaleza, es el capitalismo que nos condena a viviendas precarias donde a cada momento nuestras vidas corren peligro.

Reducción de la jornada laboral a seis horas y reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados sin afectar el salario. Basta de esclavitud laboral, terminemos con todas las formas de trabajo precario. Por la escala móvil de salarios, por un salario al nivel de la canasta familiar. El trabajo precario sobre todo afecta a la juventud, a quienes el capitalismo les presenta un futuro sombrío. Por ello debemos pelear por esta política dentro de la juventud trabajadora y estudiantil.

Los trabajadores y sectores afectados por la crisis quieren luchar. Basta de burocracias sindicales que frenan las luchas. Impulsemos la organización y coordinación democrática para que triunfen y golpear con un solo puño. Hay que estrechar la alianza obrera y popular.

Basta de pasividad de las direcciones sindicales. Exigimos a las direcciones sindicales que convoquen a un Encuentro Nacional de Trabajadores que unifique el conjunto de las reivindicaciones de trabajadores y trabajadoras, así como de las clases medias arruinadas por la crisis y del pueblo pobre para enfrentar al gobierno de Alvarado, de manera independiente de los partidos del Gobierno (como el FA) o de cualquier figura empresarial (como Corrales).

Denunciamos al Estado y a la justicia patriarcal que garantizan impunidad frente a los femicidios ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos! El gobierno y los enemigos del derecho a decidir han propuesto un ataque más contra el derecho al aborto con el proyecto de vientres de alquiler o "adopción anticipada", además del proyecto de "derechos del no nacido". Seguiremos luchando por el derecho al aborto seguro y gratuito. Por la Separación de la Iglesia y el Estado. Hay que apostar por un movimiento de mujeres con independencia del gobierno, que pelee, junto con la clase trabajadora por las demandas que tenemos.

Ruptura de todos los pactos que nos atan al imperialismo. Retiro inmediato de Costa Rica del Grupo Lima, basta de ser cómplices de políticas de injerencia imperialista en otros países. Además de lo anterior, el imperialismo es el responsable número uno de la separación en fronteras ficticias de Centroamérica y es el responsable de la situación de sometimiento económico de países centroamericanos, que es la principal causa de las olas de migrantes que van al norte, enfrentando la represión del Gobierno mexicano, que se comporta como un agente del imperialismo en la región y la de gobiernos centroamericanos con roles análogos. ¡Todos los derechos para todos los migrantes!

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(Primera Conferencia)

Los anteriores elementos programáticos son parte de una reflexión política que incluye además de los documentos propiamente de la Conferencia (uno político y otro sobre organización), elaboraciones anteriores, donde hemos reflexionado sobre la situación del régimen de partidos, el conflicto entre Estados Unidos y China, el movimiento de mujeres y el rol del feminismo socialista, entre otros.






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