Juventud

TRIBUNA ABIERTA

Nuestro papel como docentes en formación

Como estudiantes y futuros docentes debemos tener conciencia de la importancia del pensamiento crítico en nosotros, para luego fomentarlo en nuestros alumnos. Debemos prepararnos no sólo para transmitir conocimiento, sino formar alumnos que cuestionen al mundo que los rodea y propongan soluciones para cambiarlo.

Martes 5 de noviembre

Después de todos los movimientos estudiantiles que hubo en los últimos meses en la facultad me he cuestionado si realmente es importante participar en estos movimientos, si es la mejor forma de obtener un cambio dentro y fuera de la universidad, si alguno de estos movimientos ha tenido resultados o si se han quedado como simples revueltas, es decir, ¿vale la pena todo el desgaste físico y emocional que se genera durante estos movimientos?

La mayoría de estudiantes piensa que los paros son una pérdida de tiempo, vacaciones, que no se obtiene nada con ellos, piensan que nos quedamos a beber o a hacer relajo dentro de las instalaciones pero no es así, los paros o las marchas requieren compromiso, esfuerzo físico, pues no puedes dormir mucho tiempo por cuidar la escuela y a tus compañeros, esfuerzo mental y emocional para resistir los ataques que existen dentro de ellos.

¿Que si funcionan? Claro que funcionan porque investigando me encontré con movimientos como la rebelión de los pingüinos en Chile en 2006, en la cual 700,000 jóvenes secundarios lucharon por una educación pública, gratuita y de calidad, pues les habían aumentado la tarifa de su examen de admisión y se había delegado gran parte de la enseñanza al sector privado.

Otro movimiento que me pareció importante es la huelga del 99 en México, en la cual estudiantes lucharon por meses para evitar la alza de cuotas que iban a quedar en $1,360 para bachillerato y $2,040 para licenciatura semestralmente, la eliminación del pase automático, entre otras cosas.

Ambos movimientos fueron exitosos pues consiguieron su objetivo y comprueban tres cosas: los estudiantes tienen mucha fuerza cuando se organizan, pueden pelear por sus derechos y ganarlos, además pueden conseguir el apoyo de toda la población y luchar junto a ella, pero sobre todo comprueban que vale la pena todo el desgaste que se vive durante esta lucha.

Pero en la actualidad, nosotros como estudiantes, ¿qué estamos haciendo?¿Qué deberíamos hacer como futuros docentes? Siendo honestos, nos están enseñando a dar clases de inglés, estructuras lingüísticas pero no se nos enseña a ir más allá, a desarrollar el pensamiento crítico en los niños y jóvenes.

La mayoría de estudiantes prefiere no arriesgarse y “luchar desde las aulas”, terminar la licenciatura, ya después pensarán en cambiar al mundo o contribuir en él. Se cree que se debe esperar hasta salir y enfrentar a la realidad laboral y educativa para luchar por la educación o por condiciones laborales dignas. Nos hemos vuelto egoístas y apáticos. Preferimos quedarnos en las aulas porque es lo más cómodo, porque tenemos miedo a organizarnos, o porque no vemos la necesidad de una organización estudiantil. Nos enfocamos más en terminar una carrera "para vivir mejor" pero no nos damos cuenta que afuera está peor, que el título universitario no nos ayudará pues hay personas sin ese título que ganarán más que nosotros.

Cuando planeamos nuestro futuro laboral pensamos en trabajar en el sector privado porque conviene más, tal vez consideramos el sector público pero unido al privado y es lógico porque buscamos las mejores condiciones para nosotros. Y aún así, no suelen ser condiciones dignas. Además, fortalecemos al sector privado, fomentando la desigualdad de oportunidades para todos los niños y jóvenes. ¿Y si en lugar de buscar mejores condiciones para nosotros, las buscáramos para todos?

Nosotros como futuros maestros debemos ser conscientes de que seremos parte del desarrollo de los estudiantes quienes en su mayoría son hijos de trabajadores, hijos de quienes sostienen al país y al mundo, estudiantes que serán el futuro de la humanidad.

¿Les enseñaremos simplemente el idioma o daremos una educación integral basada en el pensamiento crítico? ¿Qué haremos cuando un alumno nos cuente de las injusticias laborales que vive su familia o de la violencia que hay en su casa? No podemos decirle que se aguante, que se preocupe por sus estudios y todo se va a solucionar. O contarle el cuento de Paco el chato que nos enseña a confiar en la policía, cuando en la vida real no posible hacerlo pues son quienes nos reprimen.

Lo ideal sería que al practicar la docencia les enseñarnos a nuestros alumnos a luchar por sus derechos, hacerles ver la realidad que existe afuera y hacerlos conscientes de la capacidad que tienen para cambiar las cosas. ¿Y qué se va a lograr con ese pensamiento crítico? Un ejemplo claro son los estudiantes que mencioné al principio, ellos decidieron luchar por beneficios para todo su pueblo, no solo para su generación, también para las generaciones posteriores. Gracias a que ellos decidieron arriesgarse y luchar podemos tener educación gratuita.

En la actualidad la educación está basada en las competencias individuales, no se nos enseña a pensar en un bien común sino en un bien propio.

Debemos tener presente siempre que los niños son la contradicción natural de lo que se ha impuesto, por eso al principio cuestionan todo. Debemos fortalecer esa curiosidad, permitirles razonar y reflexionar sobre todo lo que les rodea y todo lo que ocurre en la sociedad. Cuestionar todo es un punto clave, pero no todo puede quedarse ahí porque una vez que tenemos conciencia de la situación social, debemos salir a luchar por cambiar la situación.

Es lógico que solos no vamos a conseguir mucho, pero podemos ir generando conciencia con nuestros compañeros y lograr una organización estudiantil muy fuerte que salga a luchar, no por un beneficio personal, sino por beneficios sociales, no solo para los estudiantes, también para los trabajadores y las trabajadoras pues, a fin de cuentas, lo seremos.

Debemos recordar que luchar por los derechos es pesado, te desgasta física, mental y emocionalmente, pero vale la pena. Todo lo que ganaron las generaciones anteriores lo estamos disfrutando nosotros, y ahora de nosotros depende cuidar y preservar lo ya ganado así como luchar por lo que aún no tenemos, por lo que nos falta.

Entonces, ¿estamos dispuestos a luchar por mejorar las condiciones de nuestra sociedad o seguiremos viendo por nuestro beneficio propio?

Yo estoy decidida a luchar por los derechos de todas y todos, a entregar todo lo que sea necesario para que exista una educación pública, gratuita y laica para todos, que no sea un privilegio y estoy decidida a defender y hacer valer todo lo que las generaciones pasadas ganaron para nosotros.






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