Internacional

CENTROAMÉRICA

Nicaragua: sigue la crisis con nuevas protestas en Managua y otras partes del país

Las movilizaciones se realizaron al mismo tiempo que se busca montar una mesa de “diálogo nacional” en la que participarían el gobierno, cámaras empresariales, sectores estudiantiles, y actuando como mediadora la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Miércoles 9 de mayo | 22:38

A pesar que el gobierno de Ortega retrocedió con la reforma a la Ley de Seguridad Social en medio de fuertes protestas, que terminaron con un saldo de casi 50 muertos y decenas de heridos, las movilizaciones en Nicaragua no han cesado, debido a la indignación por la represión, llegando al día 22 con nuevas marchas de protestas y contramarcha oficialista.

Este miércoles 9, desde comienzos de la tarde, miles de jóvenes, centralmente estudiantes, campesinos, sectores populares y de las clases medias marcharon por las calles de Managua. Entre las demandas que originaron la convocatoria, está la exigencia de justicia por los 43 asesinados en las jornadas de protestas y por la que responsabilizan directamente al gobierno, del cual exigen su salida, así como la liberación de los detenidos. También se realizaron plantones y movilizaciones en otras ciudades de Nicaragua, como Matagalpa, Mozonte, Bilwi, entre otras.

En la marcha central participaron sectores empresariales, que en los últimos días se sumaron a la convocatoria, la cual ha sido presentada por la prensa opositora como una movilización “por la democracia” y para presionar al gobierno de Ortega a “garantizar las condiciones solicitadas por diversas organizaciones civiles y la Conferencia Episcopal para lograr la instalación de la Mesa de Diálogo Nacional”, como dice el comunicado de una de las cámaras patronales participantes. Éstas dieron “la tarde libre” a sus trabajadores para que puedan participar en la manifestación, como parte de su política para capitalizar a su favor la movilización.

Una segunda marcha fue organizada por el gobierno de Ortega, en un intento por demostrar que tiene base social. Esta marcha, denominada “canto por la paz y el cariño”, intentó responder a la manifestación opositora.

Las pasadas movilizaciones del 23 y el 28 de abril –con una participación aproximada de 250 mil personas– fueron una respuesta al giro bonapartista de Daniel Ortega, que viene aplicando el ajuste contra el pueblo trabajador y atacando las libertades democráticas contra la juventud y los sectores en lucha. Ejemplo de esto es la militarización de zonas como Punta Gorda y la zona de El Tule, en San Miguelito, donde el Gobierno trazó la ruta del canal interoceánico.

Las convocatorias de movilización se dan en medio de las tomas que mantienen los estudiantes en las principales universidades de Nicaragua, centralmente en la capital del país. Hasta este martes 8 de mayo, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua de Managua (UNAN-Managua) continuó tomada por los estudiantes que exigen el cambio de dirigentes en la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), a quienes consideran afines al gobierno de Ortega. Pero esto se ha extendido también en la Universidad Centroamericana (UCA), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Nacional Agraria (UNA) y la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) –esta última ubicada entre barrios populares– con protestas y tomas de instalaciones.

Empresarios impulsan la trampa del “diálogo nacional”

Por años, Ortega y los empresarios cultivaron una relación armoniosa en el marco del Modelo de Alianza Público Privado que aplaude la derecha mundial, el FMI, el BM y las grandes Corporaciones e Inversionistas, donde el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), por ejemplo, articularon un pacto que incluía “asesorías” de representantes empresariales al gobierno.

La reforma de pensiones, al no realizarse bajo un previo pacto con los sectores empresariales, llevó a que este romance entrara en crisis. Y al calor de las movilizaciones contra la reforma a la Ley de Seguridad Social, las cámaras empresariales se sumaron a las protestas, buscando bajo esa vía obtener concesiones por parte del gobierno y capitalizar el descontento a su favor, intentando que la movilización se oriente tras la política de la derecha conservadora y proimperialista.

Así por ejemplo, el COSEP anunció su participación en la movilización de este 9 de mayo. Pero a los empresarios poco les importa las recargas impositivas y tributos que caen sobre los trabajadores y pensionados con la reforma reduciendo sus magros ingresos, lo que les interesa es pactar con el gobierno una reforma que no les afecte en nada.

De allí que el COSEP rápidamente se declaró a favor del diálogo nacional lanzado por Ortega, declarando que es "indispensable" crear un "clima de confianza" para dicho diálogo y hablando con pose opositora de garantizar la seguridad de las "manifestaciones y protestas cívicas de los ciudadanos".

En verdad, lo que buscan es el retorno a la “normalidad” para sus negocios capitalistas, ya que según el diario La Prensa de Managua, sólo las empresas del sector comercial anunciaron pérdidas por 70 millones de dólares durante los días de protesta.

Como se vio en la movilización de este miércoles, el principal peligro que tiene por delante los trabajadores, jóvenes, campesinos y sectores populares para luchar contra el ajuste del gobierno, no es solo la represión estatal, sino el ser utilizado como base de maniobra por la patronal y la Iglesia.

En el diálogo ya aceptado por los empresarios, la Conferencia Episcopal de Nicaragua se declaró dispuesta a jugar el papel de mediadora, alegando igual que las cámaras patronales que “el diálogo debe ser amplio e inclusivo”.

En el mismo ya anunciaron que participarán también sectores de la juventud, centralmente del sector universitario organizado como “Movimiento 19 de abril”. Lamentablemente, la participación de este sector en un diálogo con la derecha y el gobierno represor, favorecería la cooptación de un ala del movimiento estudiantil, por parte de los empresarios y la Iglesia. En ese contexto, aún no es claro cómo se terminará encaminando este "diálogo nacional" si las movilizaciones continúan su curso.

Es que ante el hartazgo de los atropellos del gobierno de Ortega y su bonapartismo reaccionario, que se expresó en las masivas movilizaciones que tomaron las calles nicaragüenses en el pasado abril, este “diálogo nacional” se perfila como la vía para desviar el descontento y desactivar las protestas.

Esa es la salida “ordenada” que agitan distintos medios de prensa tanto en Nicaragua como a nivel internacional. Una salida que lleva a que la crisis la paguen los trabajadores y los sectores populares, ya que Ortega, que retiró la polémica reforma a la seguridad social, buscará junto con los empresarios y la Iglesia otra vía para estabilizar el fondo de pensiones.

Los jóvenes que encabezan las protestas, junto a los trabajadores, los campesinos, y los pueblos originarios, no pueden permitir que los poderosos empeñen su futuro. Es vital sostener y profundizar la movilización en las calles, para enfrentar toda medida regresiva que ataque las conquistas del pueblo trabajador y de los jubilados. El norte: que sean los empresarios y los altos funcionarios quienes paguen la crisis del sistema de pensiones que ellos mismos provocaron.

El camino para enfrentar los planes neoliberales que buscan imponer los de arriba pasa por construir la unidad y la movilización conjunta de trabajadores, jóvenes y el conjunto del pueblo pobre, contra el gobierno de Ortega y la patronal, con independencia de la derecha conservadora y proimperialista, desconfiando de las trampas y los “diálogos” con los que pretenden contener el descontento.

Te puede interesar: Nicaragua: Ortega anuncia que revoca la reforma previsional, tras protestas y más de 30 muertos






Temas relacionados

Daniel Ortega   /   Nicaragua   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO