Mundo Obrero México

CIUDAD JUÁREZ

¡Ni una menos por trabajo precario!

María Guadalupe Durán, integrante del movimiento de trabajadores de la industria Lexmark, en Ciudad Juárez, Chihuahua, falleció producto del enfisema pulmonar generado por la exposición al toner.

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 20 de junio | 18:09

María Guadalupe Durán fue una trabajadora que junto con decenas de sus compañeros de Lexmark, fueron parte de la emblemática lucha de obreros de EATON Bussman, Scientific Atlanta y ADC ComScope que en el “corazón obrero” del país (Ciudad Juárez, Chihuahua) salieron a las calles para exigir aumentos salariales, libre sindicalización y reinstalación de los despedidos.

Este hito tuvo como punto cúspide la decisión política de impulsar a la obrera Antonia Hinojos como candidata independiente en el marco de las elecciones en Ciudad Juárez.

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María Guadalupe Durán trabajó durante 9 años en la empresa estadounidense Lexmark, expuesta por años a inhalar toner, producto de las omisiones de la empresa en seguridad e higiene. Desde octubre de 2016 los trabajadores de Lexmark exigen mascarillas especiales para poder hacer su trabajo con un mínimo de seguridad y a la fecha, la empresa no las ha proporcionado.

Desde octubre del año pasado, María Guadalupe, comenzó a ver el deterioro de su salud, que lamentablemente coincidió con el fallecimiento de su compañera de trabajo, Blanca Rodríguez, por enfisema pulmonar. Como María, Blanca fue integrante también del movimiento de obreros de la maquila en 2016.

Desde hace meses, María Guadalupe fue diagnosticada con enfisema pulmonar. Como su compañera Blanca, ella intentó alertar a sus compañeros de trabajo a lo que la empresa respondió con una reunión de todos los trabajadores para decir que María fingía su enfermedad.

Su salud fue deteriorándose a tal grado de ser incapaz de valerse por sí misma y su familia fue su único sostén. Su esposo, albañil de profesión y sus tres hijos, particularmente una pequeña hija de 8 años se hicieron cargo de sus cuidados.

El pasado domingo ingresó de urgencias a la clínica 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el pasado martes a las 10 pm falleció.

Ahora el IMSS presiona a la familia para aceptar que la causa de muerte de María fue por causas naturales, para librar a la empresa de su responsabilidad.

Se calcula que por lo menos hay 900 trabajadores de Lexmark en riesgo por inhalación de toner.

Ni una menos

La historia de María nos recuerda que la precarización laboral también es culpable de la muerte de millones de mujeres en todo el mundo. Nos recuerdan casos como el de Margarita Anacoy, trabajadora de intendencia de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile, quien en reiteradas ocasiones había dicho que temía por su vida, ya que el horario laboral que le imponían, marcaba su hora de entrada a las 5am.

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Impacta la refracción del movimiento de mujeres que a nivel internacional se pone de pie para exigir sus derechos. Recientemente en Argentina se dio un fallo histórico por el aborto legal, seguro y gratuito en la cámara de diputados, este fallo no se ´puede entender sin ver la masividad de las movilizaciones por el #NiUnaMenos y los multitudinarios encuentros de mujeres.

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En México, que desde la supuesta guerra contra el narcotráfico ha visto cómo se disparan las cifres de feminicidio, al grado de que al día 7 mujeres son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, ha visto salir a las calles a decenas de madres de familia exigiendo justicia, ha visto fecha como el 8 de marzo y el 25 de noviembre inundarse de mujeres y hombres que exigen un alto al feminicidio y que pelean por los derechos de las mujeres.

Hoy es momento de que ese movimiento voltee a ver a las más explotadas del país y del mundo. María es un ejemplo de millones de mujeres que en México apenas llegan a fin de mes producto de un salario de miseria que no alcanza ni a cubrir la canasta básica, que no pueden ver a sus hijos por las largas jornadas laborales. María es parte de las mujeres que producto del miserable salario, tienen que extender con horas extra para completar y poder llegar a fin de mes, que sufren accidentes laborales o desarrollan enfermedades crónicas porque el patrón decide embolsarse unos centavos más y condenar a sus trabajadores a morir.

Para que historias como las de María no se vuelvan a repetir, organicémonos en nuestros centros de trabajo y estudio para continuar la batalla que María emprendió en el 2016, por ella y por millones que son condenadas a morir, gritemos: ¡Ni una menos por trabajo precario!






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