Géneros y Sexualidades

CIENCIA Y GÉNERO

Mujeres, madres y científicas

En la sociedad actual siguen existiendo los roles de género culturales y sociales agudizados y propiciados por la estructura del sistema político-económico que han propiciado que las mujeres se alejen de estudiar ingenierías y ciencias exactas.

Sábado 14 de noviembre de 2015

Dentro de las áreas de desarrollo humano, la ciencia juega un rol fundamental pero ésta ha sido desarrollada principalmente por hombres. Las mujeres viven día a día precarización laboral, acoso sexual y violencia de género en general.

Históricamente se han mantenido planteamientos que sugieren que las capacidades cognitivas del ser humano dependen según el sexo y las mujeres son mejores para otras áreas no lógicas. Aristóteles planteaba incluso con su teoría de los humores que las mujeres no podían tener pensamiento racional. Por dos milenios, con algunas variantes, se mantuvo esta idea que al día de hoy sigue teniendo incidencia y se traduce en el hecho de la poca participación de mujeres en áreas ligadas a las ciencias exactas, ingenierías y desarrollos tecnológicos. Las razones de esta realidad están en el plano cultural, social, institucional, económico y político.

Los problemas de las mujeres en el mundo científico

Los estereotipos de género son reproducidos también dentro de las instituciones científicas. Algunas de las problemáticas fueron expuestas en un trabajo de la psicóloga Ángeles van den Eynde retomando decenas de voces de investigadoras en áreas de ciencias exactas:
“El mayor problema parece radicar en la estructura rígidamente jerarquizada de los departamentos de investigación. Éstos están dirigidos por el investigador principal, que resuelve sobre la orientación de la investigación, reparte tareas y recursos económicos y decide sobre quién y dónde debe publicarse. Estos investigadores principales suelen ser varones”.

“Las científicas se consideran excluidas de los auténticos centros de poder, constituidos por hombres, que se sienten más cómodos entre sí. Asimismo, las mujeres publican menos y lo hacen en revistas de menor categoría, lo que constituye al mismo tiempo la causa y el efecto de un menor status científico”.

“Persisten aún actitudes y comportamientos machistas: la mujer excesivamente femenina y preocupada por su aspecto no es tomada en serio, mientras que en el caso opuesto se la considera agresiva y desagradable. Frecuentemente la decisión de ser madre es tomada como una falta de compromiso con la ciencia; su consecuencia es que un 38% de las químicas americanas permanecen solteras, frente al 18% de los químicos. Las científicas dedicadas a las matemáticas denuncian, asimismo, actitudes de abierta hostilidad entre sus compañeros”.
Hace unos meses, el premio Nobel, Tim Hunt demostraba que estas ideas siguen estando vigentes en esas esferas al declarar que las mujeres no deberían estar en los laboratorios con hombres por ser sensibles a las críticas. Así pues, en México y la mayoría de los países, las mujeres siguen siendo minoría en la ciencia.

De la matrícula del semestre 2015-1 en la Facultad de Ingeniería, solo el 21% fueron mujeres, aunque hay ingenierías como mecánica en la que conforman apenas el 10%. En 2012, solo el 24% de los estudiantes de física y matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM eran mujeres. Mientras que la licenciatura de Ciencias de la Computación, representaban tan sólo el 17%. En el campo laboral, en 2014, solo representaban el 34% del total de investigadores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Por una ciencia sin género

La ciencia todo el tiempo se está desarrollando, pero si esto es realizado solo por un limitado sector de la sociedad (es decir, hombres con suficiente nivel adquisitivo) y mantiene mecanismos que limitan la participación de las mujeres, entonces el mismo desarrollo de la ciencia presenta límites y contradicciones.

Se hace urgente que exista equidad de condiciones para que las mujeres tengan las condiciones para desarrollar aptitudes y estudiar carreras científicas.

La ciencia tiene un enorme potencial de desarrollo y aplicación en manos de la sociedad, no de un grupúsculo que dirige la economía mundial. Las mujeres tienen un gran aporte por hacer, desde sus concepciones y realidades.

En todo el mundo, los gobiernos utilizan la bandera de la equidad de género para ganar legitimidad y proponen programas para “mejorar” desde lo institucional. En México, se han concedido ciertos derechos laborales a las mujeres en la investigación, como la extensión en la producción científica o tecnológica en periodo de maternidad por un año (artículo 62 del reglamento del SNI) pero hace falta que se impulsen políticas públicas con perspectiva de género que se ganen en las calles a través de la lucha de las mujeres trabajadoras, estudiantes y jóvenes en alianza con los demás sectores oprimidos.

Para pensar todos estos problemas y cómo luchar por esta y otras reivindicaciones, asiste este 21 de noviembre al Primer Encuentro Nacional De Mujeres de Pan y Rosas, que se realizará en las instalaciones de la sección IX de la CNTE ubicada en Belisario Domínguez número 32, colonia Centro, en la Ciudad de México. Puedes inscribirte aquí.






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