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Muere Álvaro Matute, enemigo de la huelga de la UNAM y partidario del fraude de 2006

Álvaro Matute Aguirre, doctor e investigador emérito, falleció este martes por la mañana. Fue también miembro de la Junta de Gobierno de la Rectoría de la UNAM y anti CGH durante la huelga estudiantil que defendió la gratuidad de la educación en 1999.

Martes 12 de septiembre | 19:51

Matute Aguirre, de 74 años, era miembro de la Academia Mexicana de Historia desde 1998 y desde 2004 fue miembro emérito de la UNAM. A través de la cuenta de twitter del Instituto de Investigaciones Históricas se señala: "Lamentamos profundamente el fallecimiento de nuestro querido doctor e investigador Emérito Álvaro Matute Aguirre, acaecido el día de hoy".

Así, no solo las autoridades y funcionarios de la UNAM lamentan el fallecimiento de Matute. Distintos medios al servicio de los partidos tradicionales le dedican obituarios destacando los premios y distinciones a las que se hizo acreedor como escritor e investigador. Pero ¿quién fue Álvaro Matute y de qué lado se jugó su labor como divulgador e historiador?

Nosotros no tenemos nada que lamentar

Fue en 1999 cuando toda una generación de estudiantes en la UNAM se apostó a la organización con la conformación del Consejo General de Huelga (CGH) y la huelga para enfrentar el ataque que amenazaba la gratuidad de la educación pública.

La juventud que participó en el movimiento estudiantil lo hizo contra los grandes aparatos del régimen mexicano y con el PRI en la silla presidencial. Fueron protagonistas de una lucha que duró 10 meses, donde se sumó el apoyo de la población y de sindicatos democráticos que se solidarizaron con sus reivindicaciones. Los estudiantes tuvieron grandes aliados, pero supieron distinguir también a sus grandes enemigos, dentro de los que destaca justamente Álvaro Matute.

Como profesor y miembro de la Junta de Gobierno (JG) de Rectoría durante aquel proceso estudiantil, Matute estuvo junto a intelectuales alineados a la Rectoría –gestionada de manera cardenalicia por el PRI– quienes se distinguieron por secundar la política las autoridades interesadas en recuperar a toda costa las instalaciones tomadas por los estudiantes y romper la huelga.

Durante el séptimo mes de huelga, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León se vio forzado a reemplazar a Francisco Barnés de Castro como rector de la UNAM para colocar a Juan Ramón de la Fuente, el rol de la JG fue decisiva para restablecer la “institucionalidad universitaria”. Matute fue parte de la maniobra que la JG orquestó contra el CGH para evitar cualquier vacío de poder dentro de la UNAM y querer rebajar el pliego petitorio de los estudiantes que enfrentaron la represión y el ataque de los grupos porriles.

Pero también fungieron ese papel después de la huelga. En 2002 La Jornada publicó el titular “Exigen poner fin a la impunidad en Filosofía y Letras”, donde se reclama la “devolución del auditorio Che Guevara” tomado por estudiantes el 20 de septiembre del 2000 después del proceso huelguístico y la represión del gobierno.

“Por primera vez en la historia de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL) de la UNAM, alrededor de mil estudiantes y profesores –entre ellos Adolfo Sánchez Vázquez, Miguel León-Portilla y Álvaro Matute– unieron sus voces para pedir al rector Juan Ramón de la Fuente que se generen las condiciones "de libertad de movimiento y expresión" en la comunidad, "secuestradas por un reducto de lo que fue el CGH, que tiene el objetivo de impedir todo intento de discusión sobre la reforma universitaria”, es lo que se puede leer dicha publicación.

Un aliado del régimen

Sus posiciones políticas siempre lo ubicaron como un intelectual del régimen. Después de los comicios de 2006, cuando se convocó elegir en urnas a representantes para el Congreso de la Unión y a Presidente de la República, cientos de miles de personas salieron a las calles a manifestar su rechazo por los resultados que le daban la victoria a Felipe Calderón Hinojosa.

Mientras la desconfianza en las instituciones crecía, pues los datos oficiales ratificaban al ganador por un escaso margen inferior al 1% respecto a Andrés López Obrador, Matute no tardó en firmar una carta junto con otras 134 firmas de intelectuales, escritores y políticos que en su primer punto no tuvieron el reparo de afirmar “No hubo fraude electoral”y que “todas las fuerzas que participaron en la elección son legítimas.”

Matute Aguirre será recordado y homenajeado por sus cercanos. Para la juventud a la que se encargó de atacar será un recordatorio de que las ideas reaccionarias y la herencia priista se deben combatir dentro y fuera de la universidad.






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