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ELECCIONES 2021

Morena busca renovar votos con el corrupto PVEM y la derecha evangélica

En una carta firmada por 192 diputados del Morena, el partido del presidente AMLO se encamina hacia la reedición de la coalición Juntos Haremos Historia: Morena, PES, PVEM y PT.

Lunes 16 de noviembre | 23:39

En una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), 192 diputados firmaron una carta donde convocan a otros partidos a hacer una alianza electoral para los comicios de 2021 con el fin de conservar la mayoría en el congreso.

Mario Delgado, presidente de Morena, explicó que “Morena solo realizará alianzas políticas con aquellos partidos que compartan el deseo del pueblo de México de cambio verdadero, que no titubeen en el combate a la corrupción y trabajen en pro de la Cuarta Transformación.”

Y para eso convoca a la derecha cristiana nucleada en el Partido Encuentro Social, al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) -conocido como partido “franquicia” que antes se alquiló al PAN y al PRI y ahora al Morena- y al Partido del Trabajo (PT).

Como parte de las justificaciones del Morena para renovar estas alianzas, Ramírez Cuéllar, uno de sus voceros, declaró en conferencia de prensa “Vemos con preocupación que desde distintos sectores de la economía o de la política, distintos gobiernos de las entidades federativas y líderes de partidos de oposición o algunos segmentos de organismos empresariales han levantado una campaña que puede romper la institucionalidad en nuestro país.”

Dime con quién andas y te diré quién eres

Seguir desplegando la bandera contra la corrupción de la mano del PVEM y sostener el discurso “antineoliberal” es, por decir lo menos, incongruente. Ese partido se contó entre los que aprobaron las reformas estructurales de Calderón y Peña Nieto, la creciente precarización laboral que golpea a la clase trabajadora y el saqueo de recursos del país.

En 2014 el PVEM fue vinculado con el Cártel de los Beltrán Leyva, cuando se dio a conocer que Germán Goycoechea, operador de finanzas del cártel, tenía relación con esta organización, incluso que era integrante del mismo.

Años antes, en 2003, el entonces senador Jorge Emilio González Martínez, El Niño Verde, fue grabado cuando empresarios, quienes le pedían su colaboración –a cambio de una generosa recompensa‒ para construir en una zona de Cancún, Quintana Roo, municipio donde detentaban el poder. “¿Cuánto dinero nos va a tocar?”, se escucha decir a González Martínez.

Su otro aliado estrella, el Partido Encuentro Social, es una organización de la derecha cristiana, abiertamente conservador y entusiasta impulsor del reaccionario Frente Nacional por la Familia, desde donde en 2018 impulsó una gran campaña contra el derecho al aborto y el matrimonio igualitario.

Antes, en 2015, las reaccionarias declaraciones del candidato del PES a gobernador de San Luis Potosí sonaron como una bofetada cuando equiparó a la comunidad LGTBI con los narcos: “Vamos a la zona media, olvidada, donde no ha habido un trabajo, el gobierno la ha dejado olvidada, y eso provoca desempleo e inseguridad, donde la drogadicción, el pandillerismo, la homosexualidad, la violencia, el narcotráfico, se han apoderado”.

Ahora, durante la pandemia, el PES brilló por su ligereza: Nora Merino, legisladora que impulsa en el Congreso de Puebla una iniciativa para castigar hasta con 15 años de prisión a quienes sabiendo que tienen covid-19 contagien a otros, fue filmada en una fiesta donde había de todo menos cubrebocas y sana distancia.

La corrupción también salpica al PES, con Cuauhtémoc Blanco, gobernador de Morelos e integrante de ese partido, cuyo círculo está siendo investigado. Según una denuncia ante la fiscalía General de la República, Édgar Riou Pérez, primo y secretario particular de Blanco, realizó diversos depósitos sin justificación fiscal a la esposa y al medio hermano de Cuauhtémoc en 2016, cuando era alcalde de Cuernavaca, e hizo otros en 2019, cuando Blanco ya había asumido como gobernador.

El mandatario de Morelos hizo gala también del indolente manejo de la pandemia, cuando hizo montar un hospital móvil para supuestamente tratar el covid-19, pero apenas terminó de grabarse el spot televisivo, fue desmantelado.

El PES perdió el registro luego de las elecciones de 2018, pero “generosamente” el Instituto Nacional Electoral se lo volvió a otorgar, ahora con el nombre “Partido Encuentro Solidario”, demostrando una vez más que para los partidos de la derecha y afines al gobierno se le dan todas las facilidades, mientras que a la izquierda y las organizaciones obreras se le imponen todo tipo de medidas proscriptivas para obtener el registro como partido, como presentar 96 mil afiliados en al menos 20 entidades del país, con la prohibición explícita de que participen organizaciones gremiales.

Con estos aliados, el Morena vuelve a darle vuelo a la hilacha. La unidad con el PVEM y el PES pinta de corrupción y enemigos de los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI a la alianza electoral que se prepara para el 2021 y expresa los límites de la retórica “progresista” del partido que llegó al poder en la cresta de la ola del repudio popular a los partidos patronales tradicionales.

Estas alianzas muestran los límites del progresismo del Morena y sin duda están en contra de las expectativas de millones que veían en este partido una alternativa a la práctica política de los partidos neoliberales.

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