Sociedad

TRIBUNA ABIERTA

Miremos las estrellas sin perder el suelo

El lanzamiento de la cápsula Dragon Endeavour muestra el potencial del desarrollo tecnológico y el pensamiento científico pero al mismo tiempo cuestiona los motivos por los que todo ese potencial no es utilizado para resolver los grandes problemas sociales.

Martes 2 de junio | 16:38

La mañana del domingo 31 de mayo la cápsula Dragon Endeavour enviada por SpaceX, se acopló a la Estación Espacial Internacional. Con esto se inicia la carrera por los viajes espaciales comerciales. La noticia no emociona a todos de igual manera, pero, tomémonos un par de minutos para pensar qué, para que las 3 partes de la misión hayan salido exitosas, fue necesario un gran cúmulo de conocimiento, que la humanidad fue adquiriendo desde hace cientos de años.

El entendimiento de las leyes físicas que rigen en el planeta y en el universo, los cálculos matemáticos realizados para poner en órbita la nave, la selección de los materiales de construcción, las telecomunicaciones, el combustible, la electrónica, las computadoras, los trajes espaciales y todos los demás elementos que falta mencionar. Todo esto en conjunto hizo posible ese lanzamiento.

La nave que llevaba 1,000,000 de libras de combustible, alcanzó una velocidad máxima de 27,008 km/h (tengan en cuenta que la velocidad del sonido es 1235,5 km/h), recorrió 410 km en aproximadamente 18 minutos y una vez en órbita le daba la vuelta al mundo -porque la tierra no es plana- cada 90 minutos

La visita a la Luna y el viaje a Marte nos harán pensar nuevamente ¿Cuál es nuestro sitio en el universo? ¿Cuál es el origen de la vida? ¿Hay vida en otros planetas? o ¿Cuál es nuestro futuro como especie humana? También podremos cultivar el sentido de asombro y la maravilla que hemos pedido. Cuestionarnos ¿a qué venimos al mundo? Creo que responder esas preguntas es una de las formas más bonitas y apasionantes de vivir junto con muchas otras más.

Pero no solo podemos mirar las estrellas también hay que mirar nuestro planeta, porque nuestro mundo es mucho muy contradictorio. Mientras 2 personas viajaban al espacio, aquí en el planeta Tierra hay un caos.

Al día de hoy hay 372 mil muertes por Covid-19, además, el año pasado el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) dijo que si no cambiamos la tendencia de gases de efecto invernadero, para 2030, el daño al planeta será IRREPARABLE.

Cada 5 segundos muere un niño por desnutrición, la acidificación de los mares, las islas de basura en el mar, las 842 especies extintas producto de la depredación, la deforestación en el Amazonas que se calcula perdió el equivalente a 8.4 millones de campos de futbol, el cambio climático, la violencia, las 137 mujeres que son asesinadas diariamente en el mundo, enfermedades como el cáncer, crímenes raciales y así un larguísimo etcétera.

Las contradicciones de un sistema que no da para más dejan rastro no solo en la naturaleza sino también en las formas de organización social, la ideología, la política y las relaciones de poder. Las protestas masivas tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía expresan una profunda inestabilidad al interior del país imperialista más poderoso del mundo. La pandemia por coronavirus ha hecho visible la enorme y creciente desigualdad que en los EE. UU. se expresa, entre otras cosas, en que la mayoría de las muertes por esta enfermedad sean de negros de los barrios más pobres.

Después de esta cuarentena de 3 meses muchos hemos reflexionado que no podemos regresar a la normalidad. La normalidad capitalista es lo que está acabando con el planeta y con los seres vivos (incluida la especie humana). Si queremos disfrutar de lo que verdaderamente es importante debemos cambiar el sistema económico y político, pero es necesario ponerle nombre y apellido a este cambio y para mí y para muchos más ese cambio es hacia el socialismo.






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