Géneros y Sexualidades

DERECHO A DECIDIR

Mientras discutían en el Congreso, reprimían en las calles

Legisladoras de Morena, PRI y Movimiento Ciudadano aseguraron comenzar a trabajar en una iniciativa "plural" para legalizar el aborto a nivel nacional mientras el gobierno reprimía feministas en las calles.

Miércoles 30 de septiembre | 23:43

El gobierno de López Obrador inició su gestión en 2018 junto con la LXIV Legislatura, la cual, ante la gran cantidad de votantes que hubo en la pasada elección, vio una proporción equitativa entre diputados y diputadas de los partidos del régimen, otorgándose a sí misma el título de la "legislatura de la paridad de género".

Con esto, el gobierno de López Obrador tuvo un inicio favorable, con amplio apoyo popular y altas expectativas, así como la gestión de una mujer en la capital del país, algo que no se veía desde la jefatura de gobierno de Rosario Robles. Todo ello le permitió afianzar un discurso que pretendía dar muestras de tomar pasos en la resolución de problemas de violencia de género y las demandas del movimiento de mujeres.

Sobre ese mismo eje es que el pasado lunes 28, en el marco del día de acción global por la despenalización y legalización del aborto, diversas diputadas de Morena, el PRI y Movimiento Ciudadano presentaron una iniciativa que ya cuenta con 164 firmas de legisladores para legalizar el aborto. Se trata de las diputadas Wendy Briceño, Miroslava Sánchez y Lorena Villavicencio, de Morena; Martha Tagle, de MC; Cinthya López, del PRI, y Guadalupe Almaguer, del PRD, quienes resaltaron que el tema del aborto es un asunto de salud pública y que por tanto se debería atender como un servicio básico en los centros de salud.

Todo esto contrasta con la represión acaecida el mismo día, en el que más de mil setecientos granaderos rodearon a las mujeres que convocaron a marchar y fueron encapsuladas durante cinco horas en Eje Central Lázaro Cárdenas y la calle de Francisco Ignacio Madero —donde estaba el templete con el micrófono— para exigir la legalización del aborto en todo el país. Quedaba claro entonces que mientras las diputadas de los partidos del régimen estaban cómodamente sentadas en sus curules y reuniendo firmas, cientos más estaban siendo golpeadas y gaseadas por el supuestamente extinto cuerpo de granaderos de la Ciudad de México.

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La lucha es en todo el país

El derecho al aborto en la Ciudad de México es uno que fue arrancado con movilizaciones en las calles por mujeres que durante décadas han exigido el acceso a una salud que incluyera el derecho a decidir libremente sobre sus propios cuerpos, sin la injerencia de la Iglesia y el Estado. No se trató de una medida que de buena fe las administraciones del PRD en la capital hubieran aprobado, sino que fue el resultado de la lucha y organización del movimiento de mujeres.

Es por ello que en todo el país se manifestaron diversas organizaciones y colectivas, pues además se piensa erróneamente que el aborto es legal cuando solamente ha sido despenalizado y regulado en la Ciudad de México y recientemente en Oaxaca. Lejos de quedarse en casa, cientos de mujeres marcharon para mostrar solidaridad con aquellas de otros estados en los cuales incluso existen penas por abortos espontáneos.

La represión del pasado lunes dejó muy en claro que la realidad es muy distinta para las mujeres trabajadoras que salen a marchar y para aquellas como las diputadas y Claudia Sheinbaum, así como las granaderas que golpearon con sus escudos a las asistentes a la marcha. Es necesario seguir tomando las calles para imponer las demandas del movimiento de mujeres, pero sin depositar ni una sola muestra de confianza en las legisladoras cuyos partidos cotidianamente han enviado a la policía a que nos golpeen cada que salimos a marchar.

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Eso también implica estar alertas en las trampas que el mismo régimen pueda elucubrar para crear lagunas sobre un tema que le resulta escabroso, máxime cuando hay mujeres que pertenecen a organizaciones ligadas a las iglesias evangélicas como el PES, las cuales han votado sistemáticamente contra nuestros derechos cada que se trata de someter a voto esta iniciativa en los congresos locales. Una de dichas trampas, por ejemplo, es la de aprobar una ley federal (y no general) sobre el aborto que permita más libertades para los estados para poner trabas al derecho a decidir y que las mujeres no accedan tan fácilmente a éste.

A pesar de que la presión en las calles orille a que la supuesta "legislatura de la paridad de género" ponga en la mesa de discusión el aborto, no tenemos por qué apoyar a aquellas que viven a costa de nosotras y legislan en favor de quienes nos oprimen diariamente. La lucha por el aborto legal, seguro, libre y gratuito, continúa.






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