Economía

TLCAN

México se prepara para negociar con Trump

Aunque esencialmente hay confianza que la esencia del TLC-NAFTA se mantendrá, México estaría dispuesto a entregar parte de la seguridad fronteriza y la política migratoria para ganar influencia en las conversaciones con Donald Trump.

Jueves 29 de diciembre de 2016 | Edición del día

Para disipar las amenazas de Trump de interrumpir el comercio y la inversión, funcionarios dicen que México intentará lograr un equilibrio entre escuchar las preocupaciones del republicano sobre la inmigración ilegal y los empleos en Estados Unidos y adoptar una posición firme en la protección de sus propios intereses económicos.

Se sabe que México quiere que la seguridad, la inmigración y el manejo de la frontera con Estados Unidos estén sobre la mesa de discusión, junto con el comercio cuando converse con el gobierno de Trump.

Una táctica que podría traducirse en que México ofrezca reforzar su frontera norte para frenar el tráfico de drogas y el paso de migrantes ilegales, dijo un ex funcionario de alto nivel familiarizado con las discusiones en México.

También podría significar dar a Estados Unidos un mayor peso en la seguridad en la frontera de México con Guatemala, donde miles de migrantes ilegales de América Latina cruzan cada año en su camino a Estados Unidos, según funcionarios del propio gobierno mexicano.

Después de que Trump asuma el poder el 20 de enero, México necesita mantener una discusión con Washington tan amplia como sea posible, dijo Victor Giorgana, legislador del Partido Revolucionario Institucional (PRI). "No puede ser monotemática porque estaríamos en condiciones de desventaja", dijo Giorgana, quien preside la comisión de relaciones exteriores de la Cámara de Diputados.

Trump provocó indignación y enojo en México durante su campaña presidencial al decir que el país enviaba a Estados Unidos “violadores y narcotraficantes” y al prometer construir un muro en la frontera pagado con fondos mexicanos para impedir la entrada de inmigrantes ilegales.

Si bien ya hay conversaciones bilaterales informales con el equipo de Trump, aún no está clara exactamente la postura que tomará el empresario ya como presidente.
El Gobierno de México ha mostrado su disposición a conversar con Trump, pero no se ha fijado una fecha para un diálogo formal.

"Libre comercio"

La principal preocupación económica de México es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, México y Canadá, que sostiene la mayor parte de su inversión extranjera directa.

Trump ha amenazado con abandonar el TLCAN si no puede renegociarlo a favor de Estados Unidos. México ha dicho que podría considerar agregar nuevos capítulos al acuerdo, que incluyan temas como estándares laborales para tranquilizar a los sindicatos estadounidenses preocupados por la mano de obra barata de los trabajadores mexicanos.

Pero, siendo México el primero o segundo mercado de las exportaciones de casi la mitad de los 50 estados de Estados Unidos, hay cierta confianza en que la esencia del acuerdo se mantendrá.

"Al final del día está claro que la cantidad de inversión estadounidense en México basada en el TLCAN prevalecerá", dijo Andrés Rozental, ex subsecretario de Relaciones Exteriores involucrado en conversaciones bilaterales comerciales en curso entre ejecutivos de alto nivel.

EL gobierno mexicano ha ofrecido su respaldo al sector empresarial para que sus principales líderes mantengan la estrecha integración que existe entre las economías de ambos países y que pueden convencer a Trump de no poner gravemente en riesgo 500,000 millones de dólares de comercio bilateral anual.

De no ser así, legisladores mexicanos apuntan a temas como el compromiso de su país de ayudar a combatir el creciente consumo de heroína -las muertes estadounidenses por el uso de la droga subieron en un quinto a casi 13,000 en 2015-, así como sus mayores esfuerzos para frenar la inmigración ilegal como posibles fichas de negociación.

Mientras tanto, las deportaciones de inmigrantes ilegales desde México han aumentado en el gobierno de Peña Nieto a 181,163 en 2015, más del doble de los expulsados en 2012, el último año de gobierno del Partido Acción Nacional.








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