Internacional

LUCHA OBRERA EN TAMAULIPAS

México: la lucha de los obreros de las maquilas de Matamoros tiene que triunfar

En las últimas semanas, han surgido importantes luchas de los trabajadores en México. Es fundamental rodearlas de solidaridad y avanzar en una coordinación nacional.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Martes 5 de febrero | 23:28

Cuando nadie lo esperaba, al inicio del reino de la Cuarta Transformación -nombre con el que el presidente López Obrador pretende ubicar su mandato como un hito histórico- irrumpió la lucha obrera en Matamoros y se hizo presente también entre el magisterio de Michoacán.

La ciudad de Matamoros, al norte de México y en la frontera con Estados Unidos, alberga más de 100 empresas maquiladoras (como se conocen a las industrias de ensamblaje y producción en base a mano de obra barata que producen para Estados Unidos, Canadá y Asia). Hace semanas, 70.000 trabajadores y trabajadoras de las maquilas mexicanas entraron en huelga.

Ante eso, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador intentó primero actuar como un “árbitro” y luego las confrontó, directamente o a través de sus representantes. Lo vimos en Michoacán, donde primero anunció el envío de recursos económicos y después, cuando persistieron en los bloqueos ferroviarios, los descalificó como caprichosos, conservadores y por “caer en provocaciones”.

Ante los paros en Matamoros, mientras la secretaria de Trabajo, Luisa Alcalde, prometía respetar los intereses de obreros y patrones, la junta local desconocía el estallido de la huelga, y el senador de Morena Ricardo Monreal cabildeaba para que se levantaran las huelgas, así como también el intendente local, perteneciente al mismo partido. Hechos que están en una evidente contradicción con su discurso de "primero los pobres".

Mientras esto pasaba, las cámaras patronales salieron a agitar el fantasma de la crisis y la supuesta retirada de empresas. Los grandes capitalistas temen que el ejemplo de Matamoros se reproduzca, que sean cada vez más trabajadores los que salgan a luchar en el país y que eso ponga un límite al despotismo con el que imponen precarización laboral y bajos salarios a millones de trabajadores en todo México, mientras se llenan los bolsillos a costa de su trabajo. Y el temor de los patrones no es infundado, temen también que la burocracia sindical –hasta ahora funcional a sus intereses-, sea rebasada por el descontento obrero.

Después de las acciones radicales de los maestros en Michoacán, otros sectores del magisterio se movilizaron, como en Oaxaca. Allí también se fueron a huelga los trabajadores de la Universidad Autónoma Benito Juárez, en tanto que en la Ciudad de México, los trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana estallaron la huelga, exigiendo justamente el 20% de incremento salarial y otras prestaciones.

Entre los trabajadores del estado en la Ciudad de México y otras entidades, crece el descontento con los despidos anunciados y la gran precarización, que ya provocó protestas desde los primeros días del gobierno de AMLO.

En Matamoros, mientras las autoridades y la patronal presionaban -con el apoyo nefasto de las burocracias sindicales- para desactivar las huelgas, entraron en paro los trabajadores de Coca Cola y otras empresas ajenas a la industria maquiladora en lo que ya es una segunda oleada de este verdadero despertar proletario.

Todas estas luchas tienen justas aspiraciones de cambio, y frente a la prepotencia patronal y de las autoridades (que como en la UAM les ofrecen un mísero 3%), toman en sus manos la tarea de imponer sus reivindicaciones con sus métodos como la huelga. Por ello es sintomático lo que dijo un trabajador de Coca Cola en paro que entrevistamos para La Izquierda Diario: "nos ofrecieron una transformación, y estamos luchando por ella".

Los trabajadores de Matamoros muestran cuál es el camino a seguir y que, para lograr sus reivindicaciones, hay que poner en juego los métodos de lucha de la clase obrera: el paro y le huelga. Así es que respondieron al intento de despojarlos del bono - con el pretexto del aumento salarial fronterizo-, y le hicieron frente a la traición del charrismo proempresarial que pretendía que abandonaran la lucha por migajas. Tuvieron también que enfrentar los intentos de la “justicia” al servicio de los ricos por desconocer las huelgas, los despidos perpetrados por la patronal e incluso las amenazas de las fuerzas represivas.

En muchas fábricas, son las mujeres obreras las que se ponen al frente de la lucha, contra los intentos de la patronal y los charros por amedrentarlas. Este despertar de la clase obrera de Matamoros, es un gran ejemplo para las y los trabajadores del país, un ejemplo que hay que seguir con la movilización y la lucha.

Paro y coordinación de las luchas

Estas peleas que están dando sectores de la clase trabajadora enfrentan a las direcciones sindicales charras que, como en el caso de Matamoros, actúan unidas directamente en contra de la huelga, en tanto que desde los gobiernos federal y locales intentan desactivarlas y que no empañen la estabilidad política actual.

Mientras tanto, la mayoría de las direcciones sindicales que se reclaman democráticas han hecho muy poco para rodear de solidaridad las luchas, más allá de algunas declaraciones puntuales. La Nueva Central de Trabajadores realizó un mítin en apoyo a los paros en las maquiladoras, pero evidentemente es necesario ampliar las acciones de solidaridad y, fundamentalmente, medidas de lucha que le muestren a la patronal y el gobierno que los trabajadores en lucha no están solos.

En esta situación, podemos ver nuevos y mayores procesos de lucha, por parte de sectores de trabajadores que tienen grandes expectativas en un cambio en sus condiciones de vida -mientras enfrentan la cerrazón de la patronal a resolver sus demandas-, que avancen en la radicalización de sus métodos. Los “paros locos” en la frontera y los bloqueos de un servicio estratégico como los trenes, pueden preanunciar dichos escenarios.

Ante esto, las centrales y organizaciones sindicales como la Nueva Central de Trabajadores, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el Sindicato Minero y la Unión Nacional de Trabajadores tienen una gran responsabilidad: rodear de solidaridad efectiva las luchas actuales y poner todo al servicio de su triunfo. Si triunfan esas luchas, todos los trabajadores estaremos en mejores condiciones para defender nuestros derechos e ir por más.

Por eso, es necesario que estas direcciones sindicales preparen y le pongan ponerle fecha a un Paro Nacional en Solidaridad. Ya varios sindicatos y agrupaciones de trabajadores de otros países están saludando estos procesos de lucha.

En una gran jornada de lucha y movilización, hay que levantar y exigir que sean resueltas las demandas de las y los obreros de Matamoros -empezando por exigir la reincorporación de todos los despedidos-, del magisterio combativo en distintos estados del país; de los trabajadores de la UAM, de los trabajadores al servicio del estado en la Ciudad de México y otras entidades. Un paro organizado desde los centros de trabajo y con asambleas democráticas de base para garantizarlo. Además, los sindicatos deben organizar un gran fondo de lucha para apoyar a los despedidos de Matamoros y al conjunto de los trabajadores en paro.

Las luchas actuales plantean también la necesidad de avanzar en una coordinación combativa. No puede haber una lucha aislada más, ni familias en la calle. Los trabajadores que están peleando son parte de la misma clase y tienen los mismos intereses, que comparten con los millones de explotados del país. Es necesario conformar una Coordinadora Nacional de Lucha, con representantes de los sectores de trabajadores que están peleando, con mandato de base. En esa coordinadora debería discutirse cómo impulsar un plan de lucha unificado y llamar a las centrales y sindicatos democráticos y combativos a sumarse a la lucha.

En el MTS y La Izquierda Diario México ponemos todas nuestras fuerzas incondicionalmente al servicio del triunfo de estas luchas. A la par, les proponemos a las y los trabajadores que están peleando, que adoptemos un posicionamiento claramente independiente. Sabemos que millones de trabajadores y jóvenes confían en el nuevo gobierno y sus promesas de cambio a favor de los de abajo. Sin embargo, la 4a Transformación busca garantizar los negocios de los empresarios, bajo la idea de que es posible “gobernar para ricos y pobres”, es decir, para explotadores y explotados.

Las demandas de los trabajadores sólo se impondrán confiando en sus propias fuerzas y en alianza con los demás sectores oprimidos del país; por eso es que les proponemos luchar con independencia del nuevo gobierno, las instituciones y los partidos del Congreso. Los socialistas consideramos que, para triunfar, la lucha de los trabajadores y el pueblo debe enfrentar a los capitalistas, afectando sus ganancias e imponiendo un programa que dé respuesta a las reivindicaciones de los explotados y oprimidos.

Se hace imperiosa la necesidad de la construcción de una gran organización socialista, antiimperialista y revolucionaria, que participe de las luchas obreras, populares y democráticas y sea una alternativa para los sectores de la clase trabajadora y la juventud combativa que salen a luchar por sus reivindicaciones.






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