Cultura

TRIBUNA ABIERTA

Memoria de aquella juventud rebelde que logró mantener la gratuidad universitaria

La toma de la PFP en prepa 3 hace 19 años no apagó la llama de la juventud rebelde de fin de siglo.

JCF

Sábado 2 de febrero

Hoy es un día para recordar, para no olvidar, para no perdonar. Hoy es un día de sentimientos encontrados, de impotencia, de ira, coraje, nostalgia. Hace 19 años, el 1 de febrero, la Policía Federal Preventiva irrumpió en las instalaciones de la Escuela Nacional Preparatoria 3, Justo Sierra, en un hecho que violó la autonomía de la UNAM, con el único fin de acabar con el movimiento estudiantil del heróico Consejo General de Huelga.

Cada año en este día, quienes estuvimos ahí recordamos el lamentable acto represivo orquestado por el expresidente Ernesto Zedillo y su títere el entonces rector Juan Ramón de la Fuente, hoy embajador de México ante la ONU.

Fue un largo día, una tarde eterna y una noche triste. El sentimiento de impotencia se sentía desde la llegada de los golpeadores, pagados por el gobierno del PRI, solapados por el rector y cobijados por la "flamante" Chayo Robles.

Por la tarde, los golpeadores ya tenían el control de la Prepa 3 y poco a poco llegaban contingentes de las escuelas cercanas: CCH Vallejo, CCH Azcapotzalco, Preparatoria 9, la FES Aragón, de Ciudad Universitaria también se hacían presentes los compañeros. Nos uníamos y nos planteábamos la estrategia y la forma de recuperar nuestras instalaciones, mientras, desde el interior de la prepa llovían proyectiles, piedras, tubos.

Por fuera todos nos defendíamos el plantel y buscábamos la forma de regresar, de hacerles frente a estos golpeadores pagados por el Estado. La violencia de los golpeadores nos causaba frustración, coraje y respondíamos de la misma manera, la rabia y la convicción nos llevaron a recuperar nuestras instalaciones y con ello mantener la defensa de nuestro pliego petitorio y de nuestro movimiento.

El 1 de febrero del 2000 los jóvenes que defendíamos la gratuidad de la educación nos atrincheramos, sacamos a los golpeadores que con lujo de violencia intentaron romper con nuestro movimiento. Los medios de comunicación hablaban de nosotros una vez más, se "escandalizaban" de "nuestra actitud", nos tachaban de violentos, de intransigentes, de asesinos, cuando todos los días por más de nueve meses, habían sido ellos quienes alentaron la violencia, la intolerancia y llamaban a la represión de nuestro movimiento.

Una y otra vez repetían las imágenes de los golpeadores y nuestra defensa, mientras los estudiantes que recuperamos el plantel nos manteníamos a la expectativa. Al acercarse la tarde noche comenzó el rumor de posible entrada de la Policía Federal Preventiva a la escuela, para tomar el control y de una vez por todas sacarnos de nuestras instalaciones.

La tarde cedió el paso a una oscura y triste noche, un estruendo estremeció el ambiente, era el sonido de las botas militares, de la marcha funesta de los soldados vestidos de gris. Llegaban cientos, unos mil de la PFP, a romper con nuestro movimiento, a detenernos, a sacarnos bajo el uso ilegítimo de la fuerza.

Antes de la entrada de la PFP algunos lograron irse de manera cobarde haciendo hoyos en la pared, trepando rejas con tal de no ser aprendidos, con tal de no verse perjudicados. Se fueron como las ratas moderadas que eran, dejándonos a nuestra suerte.

Al momento de la llegada de la PFP formaron una enorme fila que separaba a cientos de padres que se encontraban en el camellón de la avenida Eduardo Molina y miraban todo desde ahí, llenos de coraje, de dolor, tristeza e impotencia, querían entrar, estar con sus hijos, defenderlos a capa y espada, como lo habían hecho todo el movimiento. También estaban ahí los compañeros que no pudieron llegar antes y con Goyas, gritos y consignas nos alentaban.

Ante la entrada de la PFP todos nos amontonamos, nos hicimos uno solo, nos tomamos de las manos, nos entrelazamos con los brazos. La PFP poco a poco nos rodeó y espontáneamente entonamos el Himno Nacional, El Himno a la Alegría, Goyas, consignas, aquellas que eran nuestras, que hicimos nuestras durante 9 meses y que en 19 años después en nuestra mente solemos recordar.

La PFP entró, nos acorralo y con violencia fue disgregando a esa masa de gente en que nos convertimos, mientras resistimos iban llegando camiones para detenernos, para llevarnos quién sabe a donde, en las calles los padres, compañeros y curiosos miraban con impotencia cómo los jóvenes éramos reprimidos.

Así como nos iban sacando nos resistíamos, tardaron mucho en poder sacarnos a todos, separarnos del compañero que abrazábamos con fuerza. Finalmente, cuando lograban sacarnos, nos escoltaban hacia los camiones para ser llevados a los separos del Ministerio Público y posteriormente, ya con imputaciones como terrorismo, motín, sabotaje, daño en propiedad, peligrosidad social, entre otras, nos vinculaban a proceso y trasladaron los días posteriores al Reclusorio Norte, en espera de una sentencia.

Fue un largo día, una larga y triste noche, un acto de represión que no apagó la llama de la juventud rebelde de la Huelga de Fin del Milenio, de la Huelga que sin redes sociales, logró mantener en pie la gratuidad de la educación, que no permitió la privatización de la UNAM, el movimiento que cerró la UNAM para que ésta permanezca abierta siempre para todos.

Hasta la Victoria SIEMPRE. Patria y Muerte Venceremos. Ni perdón, ni Olvido. Viva el CGH. México, PUMAS, Universidad.... Pública y Gratuita Siempre...






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