Cultura

CULTURA E IZQUIERDA

Mario Santiago, poeta infrarrealista de izquierda

La Izquierda Diario entrevistó a Héctor Zendejas Pineda, mejor conocido como Ektor Zettaek Balam, El Estridente Poeta Atroz, hermano de Mario Santiago Papasquiaro, quien nos contó sobre este poeta infrarealista.

Jorge Piña

México D.F.

Miércoles 29 de abril de 2015

Como tendencia literaria Los Infrarrealistas, hasta ahora, han sido conocidos como jóvenes rebeldes y rupturistas con el establishment cultural dominante, que intentaron a través de su poesía “volarle los sesos a la cultura oficial” de los Paz, los Fuentes, del orden establecido; envuelto en una mística especial, el movimiento infrarrealista, es quizá uno de los movimientos poéticos más contestatarios que han existido en México.

Así contestatarios, a izquierda, los infrarrealistas son una página de la que aún hace falta abrevar para conocer a fondo las motivaciones de estos “real visceralistas” como los nombró Roberto Bolaño, cofundador del Infrarrealismo, en su ya celebré novela “Los Detectives Salvajes”. Son Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro, ambos ya desaparecidos, dos de los personajes más emblemáticos del movimiento “infra”.

Uno de los aspectos que poco se han tocado en diversos artículos sobre el movimiento y sus integrantes es la militancia política de algunos de ellos, en especial la de Mario Santiago y su cercanía con la izquierda que lo llevó a organizarse con el Partido Comunista Mexicano para luego romper con dicho partido; de su admiración por Revueltas y su posterior cercanía con el trotkismo vía otros infrarrealistas como los hermanos Cuauhtemoc y Ramón Mendez.

Para ello, La Izquierda Diario entrevistó a Héctor Zendejas Pineda, mejor conocido como Ektor Zettaek Balam, El Estridente Poeta Atroz, hermano de Mario Santiago Papasquiaro.

LIDM: Héctor, háblanos un poco de Mario Santiago de tu relación con él…

Héctor: Yo conocí a Mario Santiago cuando nací, fui testigo de primera mano en su casa materna, en la casa de abuelita, estuve en la misma habitación donde él fue “el Geiser de su propio Ser”.

Lo vi crecer avasallante, discutí con él de política, de poesía, del mundo y de la vida misma. Cabalgamos juntos, literal. Aunque Mario no manejaba bicicleta ni la moto en que lo monta la pluma de Roberto Bolaño. Mario, montaba a caballo en la provincia mexicana donde llegó a los quince días de nacido, primero caballo de cartón, luego burro, yegua y caballo. Además de que era un caminante infatigable y un nadador de albercas olímpicas.

Ya de más grandes, lo acompañaba a la preparatoria popular de Tacuba en la ciudad de México donde él daba clases y formación marxista en círculos de estudio. Por mi parte, yo asistía a las prácticas de tiro en las vías férreas.

También cabalgamos juntos en las faldas de la sierra de Guerrero donde hacíamos labor social en comunidades pobres, gritábamos vivas a la guerrilla campesina de Genaro Vásquez Rojas.

Hicimos un poco de todo.
Marchamos juntos en la ciudad en manifestaciones no permitidas y disueltas por los antimotines, gritando a voz en cuello “el pueblo espera la dictadura obrera”, “guerrilla segura al gobierno dale duro”, “no queremos apertura haremos revolución”… marchamos y marchamos, juntos a ritmo de cajones de boleritos ¡LOS BOLEROS AL PODER!...

LIDM: Héctor, además de poeta Infrarrealista, ¿Qué formación política y que posición de izquierda tenía Mario Santiago?

Héctor: Mario Santiago, mejor conocido como Mario Santiago Papasquiaro, fue un individuo formado en las obras completas del Marxismo, de Lenin, de Lucaks, de Gramsci, de Rosa Luxemburgo, Mariátegui, Mao, etcétera.

LIDM: ¿De dónde vino esta formación, es decir, como es qué Mario Santiago llegó a ella?

Héctor: Fue en el hogar. Fue nuestra madre la economista Yolanda Pineda Espinosa quien le proveyó esos libros y le fomento su lectura; para él eso fue el regalo de la vida. Los devoró con avidez como los libros de narrativa y poesía que había ido leyendo en el trascurso de su vida.

LIDM: ¿Se hablaba entonces de política y de comunismo en tu hogar?

Héctor: Sí, de las obras del comunismo revolucionario. Debido a esas y otras lecturas, el ambiente familiar adolecente de los hermanos Zendejas Pineda se convirtió invariablemente en una tertulia inacabable de discusión de textos.
Cada uno de los hermanitos fue asimilando las lecturas a su manera a Pepe (José Alfredo), lo fueron transformando en un erudito de izquierda, enriquecido además por el conocimiento de la filosofía occidental.

A mí, esa etapa formativa me llevó pronto a la participación activa en la militancia de izquierda. A Francisco, otro de nuestros hermanos, las posiciones socialdemócratas terminaron por frenarlo.

LIDM: ¿A raíz de su formación marxista, Mario participó en algún movimiento juvenil?

Héctor: Sí. Salimos de la infancia para acceder a la juventud justo durante el movimiento estudiantil del 68. Tiempo después la matanza del 10 de junio (de 1971, N. de la Ed.), nos pilló de golpe. A partir de ello, vino el surgimiento del movimiento de la izquierda insurrecta como respuesta a la dictadura priísta que con represión había ahogado el futuro de México.

En 1969 Mario ingresa a la escuela Preparatoria núm. 1. De inmediato ante un movimiento en reflujo con el estudiantado atemorizado y confuso, Mario y otros compañeros organizan el Comité de Lucha de la prepa 1, además de círculos de estudio.

LIDM: ¿Tuvo cercanía con alguno de los grupos políticos en aquellos años?

Héctor: Aquel fue un mundo de mítines relámpago en la escuela y calles aledañas del centro de la ciudad, donde la represión vía grupos porriles estaba a la orden del día.
Las aguas estaban muy agitadas, la actividad clandestina de las células estudiantiles del Partido Comunista Mexicano (PCM) y de los Comandos Armados del Pueblo (CAP), iba en aumento. Estas tendencias políticas buscaban cooptar a los jóvenes del Comité de Lucha, entre éstos al joven Mario, sobre quien ya pesaban represalias académicas y órdenes de aprehensión judiciales.

En 1971 en la ciudad de México el gobierno Priísta efectúa una nueva matanza para reprimir el movimiento estudiantil, la alternativa de respuesta armada se refuerza, pero el Comité de Lucha se aleja del CAP por desconfianza de línea y origen.

Entonces se da un acercamiento a las Juventudes del PCM. Mario y sus compañeros ingresan a la UNAM en carreras como Sociología, Políticas. Economía, etcétera.
Un año después rompe abruptamente con el PCM por posiciones ideológicas y la forma en que el partido se maneja; también abandona la carrera de Sociología e ingresa a Filosofía.
Mario escribe en casa 1973 “Juro que juré no volver a la política”… y se volvió poeta.

LIDM: ¿Entonces abandonó la política?

Héctor: No precisamente, aunque lo que sí, es que ahí Mario nace para la poesía y más tarde para el Infrarrealismo, la poesía rebelde que pretendía:
“VOLARLE LOS SESOS A LA CULTURA OFICIAL”.
Fueron tiempos muy contradictorios, por ejemplo, en 1973 en la hermana patria chilena el fascismo golpeó militarmente y derrocó al gobierno de Unidad Popular, el presidente Salvador Allende es asesinado.

En el D.F. se efectúa la primera marcha tolerada después de la matanza del ‘68 otra vez nos encontramos marchando consignando “en Chile guerra civil obreros al fusil”, “un fusil un fusil para ir a combatir”. Mario marchó con el PCM aunque como te decía antes, vino la ruptura y el abrazo a la “poesía atroz te amo de siempre”, vino también el desencanto a la URSS, a la Revolución Cubana, el endiosamiento al Che, etcétera.

LIDM: ¿Qué pasó entonces, qué camino siguió Mario Santiago?

Héctor: El mismo, aunque ahora la poesía comenzaba a eclipsarlo todo.
Con el encuentro con otros jóvenes y poetas en talleres de poesía universitarios, con la lluvia de ideas, creatividad y corrientes literarias iba nacer el Infrarrealismo, y con él, el acercarse a sus otras experiencias de vida e inquietudes ideológicas, Mario Santiago se acercó a la izquierda trotskista que llevaban poetas como los hermanos Méndez, Darío Galicia, Piel Divina, etcétera.

“Lástima que Rusia sea tan ferozmente anti Trotsquista”
Sabes, cuando se fundó el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Mario llegó conmocionado pero no ingresó al partido.

Pero siguió siendo poeta, anti poeta y vago…“con la hoz y el martillo chingaremos a Portillo”,… ya como subcomandante del Movimiento Infrarrealista, se adjudicó el apellido de Papasquiaro que le agregó a su Mario Santiago en homenaje al izquierdista y literato José Revueltas, que naciera en Santiago, Papasquiaro, Durango.

LIDM: ¿Qué pasó después?

Héctor: Es muy sencillo. En 1976 Mario viaja abruptamente a Europa, desde 1975 empezaba a ser hostigado por la policía.

Aunque la leyenda dice que se fue a Europa en busca del amor a Jerusalén, la verdad es que después de un incidente donde estudiantes izquierdistas universitarios apedrearon en Ciudad UIniversitaria al presidente en turno (Luis Echeverría Álvarez), varios jóvenes de izquierda son detenidos, entre ellos, Héctor Apolinar, viejo amigo de Mario y activista laborista, además de cercano en sus inicios al infrarrealismo.
Entonces, los hostigamientos aumentan, ya que se le identifica como supuesto miembro de la guerrilla Liga Comunista 23 Septiembre. Durante un interrogatorio se le obliga a leer poemas que los represores creen están escritos en clave. Se le acusa de ser anti social por no usar calcetines, se le golpea y se le abandona en un basurero de la Central de Abastos.

Mi familia pequeño burguesa entra en pánico y lo envía a Europa, a París, a soñar con una beca en la Sorbona…
Ya luego vendrá el mito de que estuvo vagando en Medio Oriente montado en camello, vagabundeando en París, preso en Viena…
Él volverá a México a finales de 1978, favorecido con una amnistía que el PCM dijo gestionar aunque en verdad ésta fue producto de una huelga de hambre en la que participara Rosario Ibarra de Piedra y une veintena de personas, entre las cuales estaba yo.

LIDM: Entonces Mario Santiago, volvió…

Héctor: Sí, después de estar por última vez con el otro grande del Infrarealismo, Roberto Bolaño. Volvió más Infra, más poeta, más contracultural… volvió anarquista, contaminado de la fiebre roja de las Brigadas Rojas Italianas, del Bader Meinhoff de Alemania, del Black Power, de las Red Sotokings, de Raza Unida…, de todo lo que fuera hacer estallar este sistema, su trinchera la poesía a la izquierda, el cuestionamiento del todo, su propio estallido y la leyenda:
“Mejor ser leyenda que fosa común”

LIDM: Muchas gracias, Héctor.

MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO, MANIFIESTO INFRARREALISTA:

“SACAR A LA GENTE DE SU DEPENDENCIA & PASIVIDAD
BUSCAR MEDIOS INÉDITOS DE INTERVENCIÓN
& DE DECISIÓN EN EL MUNDO
DESMITIFICAR / CONVERTIRSE EN AGITADORES
NADA HUMANO NOS ES AJENO
NADA UTÓPICO NOS ES AJENO”

“EN ESTA HORA MÁS QUE ANTERIORMENTE, EL
PROBLEMA ARTÍSTICO NO PUEDE SER CONSIDERADO
COMO UNA LUCHA INTERNA DE TENDENCIAS /
SINO SOBRE TODO COMO UNA LUCHA TÁCITA
(CASI DECLARADA)
ENTRE QUIENES DE MANERA CONSCIENTE
O NO ESTÁN CON EL SISTEMA Y PRETENDEN
CONSERVARLO PROLONGARLO / Y QUIENES TAMBIÉN
DE MANERA CONSCIENTE O NO, QUIEREN HACERLO
ESTALLAR”






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