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ÁFRICA DEL NORTE

Manifestaciones en Egipto piden la caída del régimen de Al Sisi

Se sumaron miles en todo el país para exigir la caída del régimen a través de redes sociales. Al Sisi enfrenta las manifestaciones más grandes desde 2014.

Sábado 21 de septiembre | 10:12

En las primeras horas de la noche egipcia de este viernes, cientos de personas se movilizaron hacia la emblemática Plaza Tahrir en El Cairo para protestar contra el régimen del general Abdel Fattah al-Sisi. También se movilizaron en otras ciudades como Alejandría (la segunda más importante), Mashalla, Mansoura, Damietta y Suez para exigir la caída del régimen, sumando miles en todo el país bajo el hashtag “#AlSisifuera”. Se trata de las manifestaciones más importantes desde el 2014 cuando asumió, a pesar del régimen brutalmente opresivo.

La represión no se hizo esperar. Al Sisi, envió a miles de policías anti-disturbios para despejar violentamente lo más rápido posible las calles para evitar cualquier aumento de las protestas. Palos, gases lacrimógenos, corridas y unos 50 detenidos. Una represión “light” para venir de parte de un militar que hizo la venia con orgullo al baño de sangre de agosto del 2013, contra las manifestaciones que enfrentaron su golpe de estado, cobrándose la vida de alrededor de 800 personas, con cientos de heridos y detenidos. ¿Una muestra de debilidad, o de fortaleza?

“El dictador favorito”, como lo llamó Donald Trump, que hizo votar en abril de este año, un referendum para perpetuarse en el poder hasta el 2030, se posicionó como el hombre fuerte del Norte de África, quien con el golpe de Estado en 2013 contra el fallecido Mohamed Morsi, habría dado un giro reaccionario al proceso de la Primavera Árabe iniciada en 2011.

Recordemos que al-Sisi fue Jefe de las Fuerzas Armadas bajo el gobierno constitucional de Mohamed Morsi, el primero que llegó al poder por voto popular en la historia de Egipto. Una elección que tuvo lugar gracias a la potencia de la movilización de millones que derrocaron a la larga dictadura de Hosni Mubarak, donde la Hermandad Musulmana (de orientación islamista moderada) hizo pie en la organización y protección de las manifestaciones logrando capitalizar el voto. Morsi, un líder ‘blando’ de la Hermandad Musulmana, no cambió en lo esencial la política del derrocado dictador, y tuvo que enfrentar nuevas oleadas de protestas en las calles. El Ejército las aprovechó para posicionarse como los únicos que podían restablecer el orden dividendo a gran parte de la población, entre quienes apoyaron o enfrentaron al régimen.

Las manifestaciones actuales, como las que comenzaron en 2011 contra Hosni Mubarak, comenzaron a partir de la viralización por redes sociales de convocatorias contra el régimen. En este caso el llamado es de un empresario egipcio, Muhamed Ali, que reside en España para que salgan todos a las calles luego de partido de fútbol de la Super Copa local, entre los clubes Al Ahly y Zamalek. El magnate de la construcción, actor y productor cinematográfico, es un joven empresario que nació en una familia de clase media y que representa el “espíritu de la meritocracia” y desarrollo individual para alcanzar el éxito, conquistando una verdadera fortuna personal. Su popularidad probablemente provenga de sus películas de alto contenido social, como “The other land” que relata la historia de un grupo de personas que intentan cruzar el mediterráneo huyendo de la pobreza.

Ali, se convirtió en un youtuber y twitero rabioso contra el régimen de al-Sisi por “diferencias económicas” alrededor de los megaproyectos en infraestructura, o sea el impago sucesivo de las obras. Además de acusarlo de innumerables actos de corrupción, donde utilizó fondos públicos para la construcción de residencias palaciegas millonarias para funcionarios del gobierno, entre ellos el mismo al-Sisi y su familia, como el hotel de lujo en El Cairo, propiedad de la inteligencia del Ejército. Ali denunció esto por redes como testigo ocular generando una gran indignación, siendo que mientras se construyen palacios y hoteles de lujo, el 60% de los egipcios está bajo la línea de pobreza soportando las políticas de austeridad del dictador.

Las masas egipcias soportan desde junio de 2014, un año después del golpe, un régimen mucho más opresivo que la dictadura de Hosni Mubarak, de alto control social, persecución de la oposición política, con más de 60.000 presos, tortura, cientos de desapariciones forzosas y medios de comunicación completamente amordazados. Muchos organismos de derechos humanos han hecho denuncias por crímenes de lesa humanidad.

En 2011, la chispa que encendió la mecha que hizo tambalear las monarquías y dictaduras del Magreb (Norte de África) y el Mashrek (Medio Oriente) no alcanzaba las 100 personas, hasta desarrollar en una marea imparable. Los levantamientos en Argelia y Sudán muchos años después, mostraron que si bien las clases dominantes y el imperialismo lograron cerrar de conjunto el proceso de la Primavera Árabe, las contradicciones sociales y políticas que lo motivaron siguen latentes. El caso egipcio demuestra que el fantasma de la rebelión popular sigue recorriendo el mundo árabe, y todavía más, que las masas podrían sacar conclusiones de los procesos anteriores que las conduzca a una verdadera liberación.






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