Mundo Obrero México

RECORTES DE LA 4T

Luchar contra la precarización: #YaPágameINAH / #YaPágameINBAL

Miércoles 13 de enero

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Si decides por vocación dedicarte al ámbito de la Cultura, hay una frase que viene como junta con pegada: “Te vas a morir de hambre”. Más allá de los buenazos memes de los que reímos por no llorar, la normalización social de la precarización de los trabajos de Cultura nos habla de una sistemática praxis del Estado (sobre todo) pero, también del ámbito privado, de procurar pésimos salarios, malos tratos y ninguna condición de seguridad social a los trabajadorxs de la cultura en aras de la vocación y el “amor al arte”.

La romantización del trabajador de la Cultura como destino cómico-trágico a la precarización se convierte en una justificación de prácticas que atentan contra la dignidad laboral y el bienestar de quienes pertenecen al sector. En México, de acuerdo con la estructura que prevalece, es el Estado el que monopoliza prácticamente los trabajos relacionados al sector. Entre ellos, el INAH y el INBAL son dos de sus principales instituciones, las cuales, abusan de los trabajadores del arte a través de regímenes de contratación como el capítulo 3000 que lleva por nombre “prestadores de servicio profesionales”, es decir, un tipo de contratación temporal y por proyecto. Ambos institutos han usado esta figura para darle contratos temporales a sus trabajdorxs sustantivos y no darles ningún derecho laboral.

Además, dicha contratación no sólo ha significado no gozar de seguridad social, vacaciones, aguinaldo y/o no generar antigüedad, sino que ha sido acompañada de constantes retrasos en los pagos hasta por dos o tres meses. Esta situación viene arrastrándose desde hace varios años, dando como resultado la movilización de los trabajadorxs en los movimientos #YaPágameINBAL y #YaPágameINAH.

Integrantes del movimiento #YaPágameINAH, indican que realizaron un ejercicio de sondeo para saber qué tipo de trabajadores y qué actividades realizaban quienes están bajo este régimen de contratación, entre ellos: abogados, archivistas, arqueólogos, investigadores, ingenieros en sistemas, arquitectos, artistas visuales, biólogos, conservadores, diseñadores gráficos entre otros. Siendo una muestra representativa de que la contratación bajo este régimen ha sido ejercida por las instituciones culturales para simulación laboral, al afectar los derechos laborales de sus trabajadorxs que mantienen con trabajo sustantivo a las actividades y recintos.

La negación de los derechos laborales supone una serie de dificultades mayores. Ali, trabajador del INBAL, describe cómo es vivir bajo este tipo de contratación:

“A nivel personal afecta en varios niveles, por un lado, el económico, esta inestabilidad psicológica exige endeudarte cuando recibes el pago, ya lo debes. […] tener el salario fijo y constante es vital. Como los contratos que tenemos terminan en diciembre, vives en incertidumbre, no puedes realizar metas a largo plazo. […] te afecta psicológicamente el no poder tener certeza, se vive con la duda. Esa no es una forma de vivir dignamente”

El panorama devenido por la pandemia nos pone a todxs en una situación de constante riesgo y bajo una incertidumbre sobre si pudiéramos ser contagiados. Vivir sin seguridad social se convierte en prácticamente una condena para poder atravesar la enfermedad. Paulina, trabajadora del INBAL, nos describe como la falta de seguridad social se ha traducido en un miedo constante por el contagio y también, que las oportunidades a futuro se ven desvanecidas:

“Nunca vamos a poder acceder a un crédito para una vivienda, hemos acumulado antigüedad durante años, sin embargo, no tenemos acceso a nada.”

Los integrantes de los movimientos #YaPágameINAH y #YaPágameINBAL, refieren una actitud muy distinta entre los directores hacia las reuniones y exigencias, por un lado, aplauden el modo conciliador de Lucina Jiménez titular del INBAL muy al contrario de la actitud que refieren de Diego Prieto Hernández su homologo en el INAH, sin embargo, ninguna de las instituciones ha resuelto la situación de precarización laboral de sus trabajadorxs.

El nuevo año, despliega una continuación (incluso recrudecimiento) de las condiciones difíciles en los ámbitos económicos, de salud y bienestar, donde el sector cultural no sólo esta luchando por sobrevivir sino movilizándose por cambiar el paradigma que romantiza su precarización.

Sin embargo, el gobierno ha quedado no sólo corto sino que demuestra su indolencia y simulación constante como lo que probó el acontecimiento del chat “Desactivar Colectivos”, dejando en claro que la 4T sigue entendiendo la política cultural en términos de megaproyectos como el Proyecto Chapultepec y no como resultado del trabajo de miles de personas.

Sobre qué entendemos por Cultura y su insistencia por entenderse desde el Estado-Nación hablaremos después…






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