Mundo Obrero México

AYOTZINAPA

Los telefonistas con Ayotzinapa

Los sucesos en Iguala Guerrero del 26 de Septiembre del 2014 marcaron profundamente a la sociedad mexicana. La desaparición de los 43 normalistas, bajo el mandato del gobernador ligado al narcotráfico, José Luis Abarca, del PRD y con la participación abierta del ejército mexicano, dejó al descubierto que el sistema político mexicano está podrido hasta sus entrañas.

Pedro Morales

Trabajador de Telmex

Jueves 24 de septiembre de 2015

Este suceso dejó claro, a los ojos de todos, que el conjunto de los partidos patronales en México junto al ejército, son cómplices de todas las atrocidades que se viven en nuestro país y que arrastran a todo el pueblo pobre.

La crisis política que abrió esta tragedia movilizó a millones a lo largo del país clamando justicia y la salida de Enrique Peña Nieto fue un suceso que no se veía en décadas. Lejos de que esta demanda encontrara solución, el gobierno encabezado por EPN intenta todavía hoy imponer una verdad histórica que no esclarece en nada los sucesos de aquel 26 de Septiembre, muy al contrario, le cubre las espaldas a los verdaderos culpables. Ni siquiera las elecciones de Junio a las cuales todos los partidos y empresarios se apostaban fueran un éxito para desviar el descontento, pudieron cerrar esta crisis y la indignación y desprestigio de los partidos patronales que sigue latente.

Las acciones que desarrollaron a raíz de la desaparición de los normalistas cimbraron por igual a amas de casa, estudiantes y trabajadores, lo cual se mostró en la multitudinaria movilización del 20 de Noviembre del año pasado. Esta movilización significo un importante parteaguas ya que contó con la presencia de numerosos contingentes estudiantiles, pero también nos sumamos miles de trabajadores agrupados en sindicatos como la UNT y la NCT, algo que es un fenómeno de grandes proporciones.

Esta alianza abría la posibilidad para obligar al gobierno a que, mediante la continuidad de estas acciones y paros laborales, EPN se fuera del gobierno. Desafortunadamente esta perspectiva no se desarrollo por la política que impulsaron las direcciones de las centrales obreras que de a poco fueron alejando a la base de estas movilizaciones y con ello le brindaron un respiro al cuestionado gobierno del PRI.

Los telefonistas debemos recrear la experiencia del paro del 20 de Noviembre

Para los telefonistas fue todo un suceso el paro laboral que realizamos el 20 de Noviembre en solidaridad con los 43 normalistas desaparecidos. Miles de compañeras y compañeros nos hicimos parte de esta gran movilización exigiendo justicia para los padres de los 43 normalistas. En una acción que incluso los camaradas con más antigüedad no recordaban haber realizado. Miles de telefonistas de todos los estado de la república paramos labores a uno de los hombres más ricos del mundo para sumarnos desde temprana hora ese 20 de Noviembre con acciones como mítines afuera de los centros de trabajo, volanteos e incorporándonos a la multitudinaria marcha que culminó en el zócalo de la ciudad.

Para nosotros significó un gran día de lucha como no habíamos experimentado. Miles de compañeros con gran entusiasmo realizaron pancartas y mantas caseras para manifestarse y al siguiente día no podían faltar las charlas en el trabajo sobre la participación que tuvimos en esa gran movilización nacional.

Los telefonistas que nos sumamos al paro de labores nos dimos cuenta de la gran fortaleza que tenemos los trabajadores para decidir cuándo ahorcar las ganancias de los patrones en defensa de nuestras conquistas o como en el caso de Iguala, ubicándonos donde nos corresponde, del lado de los desposeídos y violentados por la política del gobierno en turno. Este paro fue para la gran mayoría de telefonistas una gran escuela y ejercicio que nos ayuda a pensar que estas acciones no son obsoletas como nos quieren hacer creer, sino que conservan toda su vigencia y es algo que incluso debemos pelear desde nuestros lugares de trabajo y asambleas para que sean retomadas como medida de lucha.

Desafortunadamente, la participación de la base telefonista no se mantuvo en las movilizaciones posteriores, solo una pequeña comisión de la dirección del STRM (Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana) se hacía presente. Esto se debe a que de manera antidemocrática, sin previo aviso ni discusión con la base, la dirección del STRM decidió ya no convocarnos a estas acciones, intentando también que la memoria del paro del 20 de Noviembre se olvidara rápidamente y así alejarnos de confluir con los miles que se seguían manifestando.

A un año de esta tragedia que se encuentra sin resolver, depende del empuje de la base telefonista, que ese día demostró su fortaleza e indignación con sus acciones, que la dirección del STRM se sume de manera masiva a las acciones solidarias por Ayotzinapa para así avanzar hacia un gran frente nacional de lucha en contra de este gobierno y los partidos patronales que siguen asesinando y secuestrando a nuestras familias.




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