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Los chalecos amarillos volvieron a las calles y las protestas contra Macron continúan

En el octavo sábado consecutivo de movilización con concentraciones en ciudades y carreteras de Francia, decenas de miles demostraron que la protesta no se desinfla pese a la represión del Gobierno.

Sábado 5 de enero | 15:31

Anticipando una vuelta al clima de quietud, el gobierno francés intento la jugada de la “vuelta a la normalidad” y de domesticación de los “chalecos amarillos”, autorizando por primera vez un “camino” para la manifestación de este sábado en la capital francesa, y prohibiendo su acceso a varios lugares que habían sido centros de las protestas y enfrentamientos con la policía en las pasadas marchas como la zona de los Champs Elysées. Por respuesta, los chalecos amarillos demostraron de nuevo su carácter disruptivo a grito de “París de pie, sublébate”, llegando con manifestaciones en todo el país.

En nuevas manifestaciones, tras las fiestas, se volvieron a realizar marchas en toda Francia que reunieron a más de 100.000 personas decididas a retomar las acciones más radicales. El gobierno, claramente sorprendido por la moral del movimiento, se enfrenta a marchas masivas que permitieron romper con la maniobra de institucionalización y división del movimiento para empezar el 2019. La policía tuvo que enfrentarse la resistencia a la represión en todo el país, pasando por numerosas barricadas en la capital en barrios históricos como el Barrio Latino o en el Boulevard Saint Germain (recordando las barricadas del Mayo 68).

En las provincias muchas acciones espontaneas estallaron, como por ejemplo en Troie y Montpellier, donde los chalecos amarillos entraron directamente en las prefecturas, símbolos del poder policial, o en Avignon, donde entraron en el tribunal para manifestarse contra la represión. En Bordeaux, más de 10.000 personas se movilizaron.

Esa espontaneidad y esa moral, rompiendo con la marcha oficial y legal que ofreció el gobierno sobre puntos estáticos de la ciudad, llego a las entradas de la Asamblea Nacional (Congreso) donde la policía tuvo que intervenir de urgencia para impedir un avance de los manifestantes, también presentes en lugares prohibidos explícitamente por la prefectura local como los Champs Elysées.

Varias manifestaciones de solidaridad también se dieron en diferentes ciudades, en París con la presencia de otros sectores como enfermeras vestidas de ropa de trabajo para poder aportar los primeros auxilios a los heridos por la represión. Este domingo se organizará una marcha de mujeres en el país, en la cual se espera una presencia de los chalecos que ya demostraron instancias de solidaridad con el movimiento de mujeres durante el día internacional contra la violencia de genero.

La marcha de este sábado recuerda las primeras grandes marchas de los chalecos amarillos y sorprende a un gobierno que apostaba al desgaste del movimiento. Macron también se apoyó en el Poder Judicial para criminalizar las protestas, como demostró la detención de uno de los referentes de los chalecos amarillos por manifestarse sin pedir “permiso”.

Más información: Sin derecho a manifestar: detienen a un líder de los “chalecos amarillos” en París

El gobierno pensaba apoyarse sobre las debilidades estructurales del movimiento como su falta de dirección e integrarlas a un “Gran Debate Nacional” al que aludió Macron en su discurso de fin de año, pero las movilizaciones de este sábado mostraron que esa iniciativa gubernamental no ha tenido éxito.






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