Géneros y Sexualidades

SISMO EN MÉXICO

Lecciones del sismo del 19S para el movimiento de mujeres

A un mes de la tragedia que azotó el centro del país, es importante reflexionar sobre la experiencia colectiva vivida a raíz del sismo y el papel que jugaron las mujeres.

Marisol FN

@MariposaConejo

Miércoles 18 de octubre | 20:55

1. Tras el sismo de magnitud 7.1 que azotó la Ciudad de México y estados en el centro del país, miles de familias continúan viviendo el dolor de haber perdido a sus seres queridos y la incertidumbre sobre su patrimonio. El 19 de septiembre mostró que el desastre se vive según la clase social a la que se pertenece, pues las familias que perdieron a sus seres queridos y sus hogares son mayoritariamente de sectores pobres, campesinos y de trabajadores.

2. Con la catástrofe también quedó al descubierto la responsabilidad de las empresas, las inmobiliarias y el gobierno en la tragedia. Pues si hubieran hecho revisiones exhaustivas después del sismo del 7 de septiembre, si hubieran cumplido con los protocolos de seguridad, salidas de emergencia, mantenimiento en sus infraestructuras, etc., el sismo del 19S hubiera tenido consecuencias distintas. Al mismo tiempo que mostró las terribles condiciones laborales que ha muchos trabajadores les costó la vida. De esta manera una vez más quedó evidenciado que ante la sed de ganancias de los patrones, las vidas de las y los trabajadores y sus familias no valen nada.

3. Como siempre las más afectadas son las mujeres de las clases populares y trabajadoras, que murieron sepultadas en el derrumbe de edificios o que lograron salvar sus vidas pero perdieron sus casas y patrimonios. Fue el caso de fábrica de Chimalpopoca donde quedaron sepultadas obreras, algunas de ellas migrantes, en condición de ilegales y con salario precarios; también de las maestras y trabajadoras de intendencia que perdieron la vida junto a niñas y niños del Colegio Rebsamen; las jóvenes trabajadoras que quedaron sepultadas en el edificio de Álvaro Obregón; trabajadoras muertas de Walmart y tiendas departamentales; entre otros tantos casos que están por salir a luz y que permanecen en la impunidad.

4. Pero las mujeres no solamente fuimos víctimas dentro del desastre. Entre los enormes batallones de brigadas solidarias que inundaron las calles luego del sismo, destacaron jóvenes y trabajadoras al frente. A pesar de que se nos quiso relegar al ámbito doméstico, logramos ocupar la primera línea junto a nuestros compañeros uniendo esfuerzos para salvar vidas y atender a la población afectada. Y muchas de nosotras fuimos las primeras en denunciar que el ejército y el gobierno entorpecían las labores de rescate, priorizando la remoción de escombro por encima de las búsqueda de sobrevivientes.

Pues el objetivo de enviar al Ejército, la Marina y gendarmería era desarticular la organización que jóvenes, vecinos, mujeres y trabajadores habíamos logrado. Era desarticular la organización y relegitimar a estas fuerzas represivas que han sido señaladas por su participación en actos de tortura sexual y la operación de redes de trata y prostitución en diversas entidades.

5. A mes del sismo hay cientos de escuelas, hospitales y edificios con amenazas de derrumbe; la crisis del agua en diversas delegaciones y municipios es grave. Mientras los empresarios y funcionarios responsables de la corrupción permanecen en impunidad, las familias afectadas están a merced de la avaricia de las inmobiliarias y los bancos que lucran con la tragedia y la reconstrucción. Ante todo esto se hace necesario levantar con fuerza en nuestras escuelas, centros de trabajo y en las calles la consigna de ¡castigo a los responsables!

6. Es en este contexto es que el gobierno y los empresarios insisten en el “regreso a la normalidad”. Pero ¿a qué normalidad quieren que regresemos las mujeres?. A la de siete mujeres asesinadas a diario, a la desaparición de niñas y mujeres para las redes de la trata, a la precarización y las terribles condiciones de trabajo. Definitivamente a esta realidad nos negamos profundamente a volver pero para que no nos la impongan necesitamos mantener la unidad que forjamos en cada brigada y transformar la solidaridad en una profunda bronca contra el gobierno, la patronal y las autoridades.

7. Hay un antes y un después del 19S. Las condiciones de la población son aún más adversas después de la tragedia y las mujeres sufrimos la peor parte. Pero ante la emergencia demostramos que somos mucho más que víctimas impotentes, y junto a nuestros compañeros de clase, demostramos en los hechos la potencialidad de la organización en las calles e independiente del gobierno y sus instituciones. Esa experiencia colectiva es lo que pretenden borrar lo más pronto posible, del imaginario de las personas y sobre todos de las y los trabajadores que pusieron el cuerpo en las labores de rescate y apoyo. Por que de quedarse en nuestras conciencias se abre la posibilidad de cuestionarlo todo pero también de pensar que otro mundo es posible con otra calidad de seres humanos.






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