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Las nuevas universidades de la CDMX, una simulación más

Las 100 nuevas universidades de AMLO son una simulación, las que ya están operando en la CDMX tienen severas irregularidades.

Viernes 7 de junio | 17:45

En el mes de marzo del presente año el gobierno de López Obrador anunció el arranque de su programa de 100 nuevas universidades. Este es un programa a nivel nacional que fue una de las promesas de campaña más importantes del ahora presidente de México.

El inconveniente es que no se han construido las instalaciones necesarias ya que la mayoría ni siquiera existen,y la CDMX no es la excepción.

Por otra parte, muchas de estas instituciones educativas ya existían y eran financiadas por políticos de Morena, pero no poseían un registro oficial, pues la mayoría de las carreras no cumplían con los criterios de calidad de la SEP para ser reconocidas. Según información de Animal político, estas universidades en la capital del país son: las escuelas de Contabilidad y Administración Pública, Leona Vicario; de Derecho Ponciano Arriaga (EDPA)y de Ingeniería Heberto Castillo.

Según un comunicado la EDPA afirma que sí tiene el Registro de Validez Oficial de Estudios de tipo Superior (RVOE), un registro que necesitan las universidades privadas para operar. Sin embargo al explorar el registro de la SEP este no existe. Si bien la EDPA ya no lo requiere porque desde ahora será escuela pública tiene otro problema, porque sigue sin tener el reconocimiento oficial.

Lo cierto es que aunque los profesores de estas instituciones realicen grandes esfuerzos, posean una alta preparación académica y tengan mucha dedicación para formar a sus alumnos, existen limitaciones reales que tendrán repercusiones sobre sus estudiantes. Por ejemplo, el hecho de que varias de estas universidades no gocen de reconocimiento oficial es un enorme inconveniente: así, los futuros egresados no serán reconocidos como profesionistas, siendo forzados a aceptar cualquier trabajo como el resto de la juventud.

¿Y las universidades que ya están hechas?

Pero, ¿qué pasa con el resto de las universidades? Hoy día las universidades tienen que reorganizar sus actividades con los mismos bajos presupuestos o menores, como lo muestra el recorte que hoy se ha aplicado en la Universidad Autónoma Metropolitana. Presupuestos disminuidos por la inflación en donde se agrega el tema de los desfalcos, la corrupción y las quiebras técnicas de las instituciones de educación superior. En donde la mayoría de los trabajadores vive en condiciones precarizadas, con contratos temporales, sin prestaciones e incertidumbre laboral, a la par que las burocracias académicas se enriquecen con la corrupción.

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Otro ejemplo es la situación de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), que enfrenta recortes, malos manejos y mentiras, pues la promesa del gobierno del Morena fue acabar con los viejos esquemas neoliberales.

Sin embargo lo que los académicos de la UPN Ajusco vienen denunciando hoy es que la administración de la rectora Rosa María Torres Hernández, es más de lo mismo. Una funcionaria universitaria que fue colocada ahí por el mismísimo secretario de educación pública, Esteban Moctezuma, ya que la UPN carece de autonomía universitaria y no nombra a sus propios rectores.

Mientras la “austeridad republicana” se descarga sobre las universidades, el proyecto de militarización sigue avanzando sin ningún recorte, ya que la Guardia Nacional (GN) recibirá nada más y nada menos que 70 mil millones de pesos de presupuesto.

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Acceso real a la educación superior

Además de lo señalado hasta acá, si lo que se busca es garantizar el derecho a la educación superior, resulta contradictorio que la nueva reforma educativa restrinja el acceso a este nivel educativo elevando a rango constitucional los “requisitos” que establezcan las instituciones, como pueden ser los exámenes de admisión.

Como lo hemos mencionado antes en este diario, no podemos otorgar nuestra confianza a un gobierno que va de simulación en simulación para tratar de mostrarse diferente a sus antecesores, sin romper realmente con las medidas impuestas por la OCDE, el FMI y el imperialismo.

Para tener más espacio en las universidades se requiere en primer lugar reforzar las ya existentes, darles más presupuesto (y no recortárselo), gobiernos tripartitos donde se involucren estudiantes, trabajadores y profesores para el uso adecuado de los recursos,eliminando los privilegios de la casta académica.

Es decir, los trabajadores junto a los estudiantes necesitamos plantearnos una salida independiente del gobierno, donde se construya una democracia auténtica.

Junto con ello, el proyecto de 100 nuevas universidades tendría que estar respaldado por un plan para darles las mejores condiciones materiales y culturales, para que sus estudiantes desarrollen el máximo potencial posible.

Todos los académicos -y los trabajadores universitarios en general- deberíamos tener todos los derechos laborales para realizar de la mejor manera nuestro trabajo, es decir, contar con prestaciones, un salario digno, sindicalización, vacaciones, derecho a la salud y buenos programas de investigación.

Para tener más presupuesto para las universidades y toda la educación pública hay que dejar de pagar la deuda externa, suprimir los sueldos de los altos funcionarios como los magistrados de la SCJN, que todo funcionario gane lo mismo que una maestra.

Además de impuestos progresivos a las grandes fortunas, ya que no es suficiente cobrarles impuestos fijos a los grandes empresarios y menos después de todo lo que se han beneficiado de la evasión fiscal legal y la explotación capitalista de miles de trabajadores. También se necesita de la renacionalización de la industria energética, ya que ahora parte de lo que fue la renta petrolera está en manos de las trasnacionales.

Existe la necesidad de la unidad de los trabajadores de la educación de todos los niveles, junto a los estudiantes y otros sectores de trabajadores, para movilizarnos en contra de la continuidad de las medidas neoliberales en todos los ámbitos, incluyendo el educativo.






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