Mundo Obrero México

HUELGA EN GENERAL MOTORS

Las dos caras de General Motors

La empresa grande del Bajío, junto a sus otros complejos, mantiene a sus empleados bajo condiciones laborales de explotación dignas del siglo pasado en pleno 2019.

Martes 15 de octubre de 2019 | 14:33

La General Motors, complejo Silao, forma parte de un grupo de cuatro plantas instaladas en el territorio mexicano por la gigante automotriz el siglo pasado y una en 2008.

La primera se instaló en el antiguo Distrito Federal (Ahora Ciudad de México) en 1935; posteriormente fue el Complejo Toluca en 1965; Complejo Ramos Arizpe en 1981; Complejo Silao en 1955 y finalmente Complejo San Luis Potosí en 2008.

En México, para 2014 la industria automotriz representó la tercera industria generadora de divisas más importante, quedando atrás de la industria petrolera y de las remesas.

La GM fue el mayor exportador de la industria con el 21% a finales de 2014.

Ubicada en revistas como una de las principales empresas del país, en aproximadamente 80 años ha generado:

  • 11 millones de vehículos
  • 24 millones de motores
  • 9 millones de transmisiones

Pero aún con estos impresionantes números y de ser punta de lanza en tecnología del siglo XXI, la empresa grande del Bajío, junto a sus otros complejos, mantiene hoy en 2019 a sus empleados bajo condiciones laborales de explotación dignas del siglo pasado: horarios terribles, salarios muy bajos, prestaciones nulas, reparto de utilidades incluso menor al de los proveedores y castigos que atentan contra la salud de los trabajadores.

La planta de Silao aglomera a 7 mil trabajadores en su mayoría guanajuatenses que laboran bajo el esquema de 4 días de 12 horas por 3 de descanso. Este esquema permite que la patronal presione a los trabajadores a ir a tiempos extras, ya sea por la necesidad del dinero o porque lo pide la empresa. Estas horas extras son pagadas simplemente como un día de trabajo más, así también como los días festivos laborados.

En los últimos meses la patronal ha comenzado una oleada de despidos injustificados derivados de los trabajadores que han comenzado a cuestionarse por qué ganan menos y por qué no se les otorga lo justo por la labor desarrollada.

En el reparto de utilidades reciben mucho menos de lo que se calcula de acuerdo a la producción.

Además, del 100% de lo producido, el 80% se va al extranjero y esto no se ve reflejado en las utilidades de los 7 mil empleados.

A partir de estos cuestionamientos, algunos trabajadores se han comenzado a organizar y han encontrado gran represión y castigos que ya se han cobrado 13 despidos únicamente por defender lo que les pertenece legalmente, dejando sin empleo a trabajadores de más de 2 décadas de vida dejadas en la planta a través de mentiras y doctores falsos sin ética médica.

Por si esto fuera poco, Guanajuato se ha vuelto uno de los centros de mayor violencia en el país, debido a la guerra contra el narco y la inseguridad ha llenado el estado de asaltos, cientos de muertos y “levantados”.

Pero este contexto es algo que poco importa a los directivos y representantes sindicales charros de la CTM (Confederación de Trabajadores de México), quienes sin ningún escrúpulo corrieron a dos de los trabajadores, una compañera y un compañero, a horas de la noche en las cuales el transporte público ya no existe, sacándolos de la planta, que está ubicada en una autopista entre Guanajuato y Silao, a las calles en donde fácilmente pudieron ser víctimas de algún tipo de asalto o violación.

También la patronal se ha valido de antidoping falsos en los que en cuestión de minutos una enfermera tuvo que ayudar a “interpretar” los resultados al médico, para decir que el trabajador, ahora despedido, era adicto a la marihuana y a los antidepresivos, sin darle una explicación o la opción de defenderse.

A través de redes sociales aparecieron dos videos de denuncia de accidente laboral en donde para ambos casos, la planta buscó la manera de despedir a los trabajadores con el fin de dejar sin efecto su responsabilidad para dar la atención necesaria y obligatoria que ambos laburantes necesitaban. Uno fue un caso en el complejo de San Luis Potosí y otro es una compañera de Silao a quién se le despidió el 5 de junio tras una incapacidad por lesiones de hernias lumbares.

El 16 de septiembre un grupo de empleados decidió saludar la huelga de GM en los Estados Unidos mediante un mensaje de solidaridad ante el cual la empresa respondió con 5 despidos inmediatos.

Dentro de estos abusos se encuentra un caso de trabajo forzoso de alto riesgo al cual la planta decidió someter a un trabajador para buscar que mediante la súper explotación él mismo dejara su fuente de empleo. El compañero fue designado irresponsablemente tres días seguidos durante 12 horas a una tarea de la línea de producción que únicamente permite su operación durante 3 horas debido a lo pesado y a lo riesgoso que es, dada la velocidad que se les exige a los trabajadores de tiempo de producción.

En el caso de México, la línea produce más de 70 unidades por hora.

En ninguno de los casos el sindicato, precedido por el vendido dirigente estatal, Hugo Varela y sus lacayos de la CTM, dio respuesta o apoyo a alguno de los afectados. En cambio, prefirieron retirarse de sus oficinas cada vez que veían que los empleados eran llamados por recursos humanos e incluso, si se les encontraba, daban respuestas vagas sobre que era decisión de la planta y ellos no podían hacer nada. Con esto la central demostró a todos los sindicalizados que se encuentra únicamente para ocupar un espacio, quitarles su dinero y administrar al personal de acuerdo a los fines de la GM, dejando en la basura los intereses de los trabajadores.

Estos son algunos de los cientos de casos de abuso laboral y acoso a los que se enfrentan y son sometidos los trabajadores en las fábricas de producción de las empresas que se dicen ser el desarrollo de la humanidad y de primer mundo.

Una serie de mentiras envuelven las palabras de los estadistas, economistas y políticos, como el caso del gobernador Diego Sinhue, que negó los despidos y habla de la grandeza de Guanajuato gracias a las empresas que se instalan en el corredor industrial o las que se instalan en el puerto interior, pero la realidad es que la grandeza viene de la explotación a la que someten a los guanajuatenses que buscan ganarse un futuro dignamente y dejan la vida en las líneas de producción.

La grandeza viene de los trabajadores que desde hace siglos han dejado sus mejores años en las minas y ahora en las automotrices. Es por eso que es urgente que el resto de los trabajadores, mineros, sociedad guanajuatense y del resto del país se solidarice con los compañeros despedidos de la GM, exijamos su reinstalación, apoyemos su digno movimiento por una representación sindical verdadera, por empleos justos y por utilidades de acuerdo a la producción total de lo trabajado.






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