Cultura

LITERATURA

La verdadera soledad es en los tiempos del cólera: un desamor de García Márquez

En 1985 Gabriel García Márquez publicó “El amor en los tiempos del cólera”, siendo esta su primera novela en ver la luz luego de haber recibido el Premio Nobel de literatura en 1982. Grande era la expectativa después de haber sido galardonado y la respuesta del escritor colombiano no decepcionó. En mi opinión es la mejor novela que escribió el Gabo y por eso la vamos a comentar esta semana en que se cumplen 92 años de su nacimiento.

Facundo Tisera

@facu.tisera.11

Sábado 9 de marzo | 10:19

Gabriel García Márquez nació en Aracataca el 6 de marzo de 1927. Alcanzó la fama mundial con su novela “Cien años de soledad” publicada en 1967 (la cual -según se supo en los últimos días- será llevada a la pantalla chica bajo la plataforma de Netflix). Más allá de que se la suele considerar como la mejor novela escrita en lengua castellana del siglo XX, desde mi punto de vista su mejor trabajo no fue ese sino “El amor en los tiempos del cólera”, porque además de emocionar hasta las lágrimas (absolutamente subjetivo, ya lo sabemos), el resultado es técnicamente más compacto y la prosa impecable y cuidada frase por frase en toda su extensión. El mismo autor se encargó de decir que “El amor…” había sido planeada hasta el más mínimo detalle y, sin lugar a dudas, eso se nota.

La novela comienza cuando el doctor Juvenal Urbino, ilustre anciano del poblado, pierde la vida dejando viuda a Fermina Daza, su esposa. Una vez terminada la angustiosa situación del velorio y el responso, se presenta ante ella Florentino Ariza para decirle que viene a continuar lo que empezaron e interrumpieron hace muchos años: su amor. Ese es el punto de partida. Ahí mismo, terminando el primer capítulo, deberíamos poner una señal de advertencia: siga leyendo bajo su propio riesgo. El camino que sigue es tan hermoso como tortuoso. También necesario. Como la vida misma.

La estructura es la de un narrador en tercera persona que nos va a contar en los distintos apartados la historia personal de cada uno de esos tres personajes y el modo en que se van cruzando sus historias con la de los otros dos. A través de sus hojas nos vamos enterando cómo dos adolescentes, Fermina y Florentino, se enamoran y se buscan el uno al otro hasta que algo se interpone y quiebra toda ilusión, separándolos (casi) para siempre. Desde el reencuentro en la vejez, la trama se construye hacia atrás jugando así con la temporalidad, algo muy propio del escritor colombiano. A través de la escritura del Gabo vamos a ir navegando por un camino lleno de nostalgia, dolor y desencuentro, que lejos de expulsarnos nos va a abrigar y acercar a Florentino Ariza (el gran protagonista) y su eterno desencanto.

Al igual que en toda su obra, la narrativa de García Márquez tiende al recurso poético y se apoya en un narrador omnipotente que conoce muy bien la historia y nos la cuenta. Sin embargo, lo interesante y particular de esta novela es que podemos pensarla más como una novela realista y no tanto de realismo mágico. Es una de esas lecturas que deberían estar en las bibliotecas de todas las casas. Se propone un juego interesante que es poder pensarse en cada uno de los personajes y coquetear de a ratos con las distintas pieles. La identificación con alguno de los protagonistas es ineludible y no lo pensamos en términos de amor, sino más bien en términos de posición subjetiva. ¿Hasta qué punto somos capaces de borrarnos a nosotros mismos para satisfacer a otros? ¿Podemos negar indefinidamente? ¿Elegimos o somos obligados a elegir? Si hay algo que Fermina nos enseña es que la cobardía se paga cara, muy cara.






Temas relacionados

Gabriel García Márquez   /   Literatura   /   Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO