Géneros y Sexualidades

DÍA DE LUCHA POR EL DERECHO AL ABORTO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

La situación del aborto en México

Miles de mujeres mueren al año por aborto mal practicados. Las cifras son incalculables, puesto que se realiza en la clandestinidad.

Miércoles 28 de septiembre de 2016 | 17:52

México se encuentra en una encrucijada reaccionaria creada por la Iglesia con el respaldo y la alianza del Estado. Después del 2007, años en el que el movimiento de mujeres logró la despenalización del aborto en la Ciudad de México, los partidos patronales, PRI, PAN, PVEM, PRD realizaron reformas en más de 22 estados del país, para criminalizar esta práctica.

Los estados que han reformado sus constituciones para criminalizar el aborto son: Guanajuato, Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas y Veracruz. Estos son los más conservadores de la república mexicana, donde en su mayoría ha gobernado el PAN y el PRI.

En México, existen tres principales causales que permiten la interrupción del embarazo: malformación genética, embarazo producto de violación y riesgo de vida para la madre al continuar el embarazo. No obstante esté estipulado en las constituciones estatales, en pocos casos se ha permitido el aborto por estas causas. Las razones varían pero la constante es que ha imperado el conservadurismo, se ha anulado en derecho de las mujeres, incluso de aquellas quienes sufrieron violaciones, y se ha expresado la alianza milenaria entre la Iglesia y el Estado para someter a las mujeres a través de su sexualidad.

Son cientos los casos de mujeres abusadas sexualmente, a quienes no sólo se les ha negado información o la pastilla anticonceptiva de emergencia -debido a que algunos la consideran abortiva- sino el derecho a interrumpir los embarazos producidos por el abuso. De esta manera se antepone el desarrollo de un feto a los derechos de las mujeres. Ellas tienen que pasar por una serie de requisitos para comprobar verdaderamente si el embarazo es producto de una violación. No obstante el tiempo avanza, razón por la cual muchas de ellas recurren a las prácticas clandestinas.

La situación en la Ciudad de México

A pesar de estar legalizado en la ciudad de México, muchas mujeres encuentran infinidad de obstáculos para acceder a la Interrupción Legal del Embarazo. Sólo existen doce clínicas para practicar la interrupción de manera gratuita. Solamente doce clínicas, para una población de más de ocho millones de habitantes, la mitad de esta población la abarca el sector femenino. De estas doce clínicas, sólo dos están destinadas a atender a las mujeres foráneas, la mayoría de ellas provenientes de estados aledaños a la capital del país. El estado de México, Tlaxcala, Morelos, Puebla, son algunos de donde provienen más mujeres buscando la interrupción del embarazo.

Las fichas para acceder a una consulta son menos de quince por día, en las diez clínicas locales; en las dos restantes son menos de cincuenta por día. Las filas para obtener una ficha y ser atendida comienzan desde las 5 de la mañana. El acceso a las clínicas no es sencillo, los lugares donde están localizadas son poco conocidos.

Una vez sorteados estos obstáculos, afuera de las clínicas se encuentran otros: los denominados provida, quienes se disfrazan de personal médico para persuadir a las mujeres de no abortar, les muestran imágenes sangrientas de fetos destrozados de más de seis meses de gestación y argumentan que ese será el destino de “sus hijos”.

Ya dentro de la clínica, los requisitos son muy estrictos: si algún papel no está en orden, se debe regresar al siguiente día. Poco importa perder el día laboral con visitas frustradas a esos centros de salud.

Las mujeres que recurren a estas clínicas gratuitas son las que menos tienen, las que ganan el salario mínimo, las amas de casa. Acceder al aborto en la ciudad de México no es nada fácil para una mujer pobre.

Es necesario que el movimiento de mujeres salga a las calles a repudiar la ofensiva reaccionaria que el Estado, en alianza con la Iglesia, ha lanzado para controlar la vida de las mujeres. En especial de aquellas, las trabajadoras, que no cuentan más que son sus manos para producir la ganancia que sólo beneficia a unos cuantos.

Entre las demandas que debemos levantar se encuentran: que el aborto sea legal, es decir que ninguna mujer sufra condena alguna por practicarse un aborto; que sea gratuito, para que todas pueden acceder a esta práctica en hospitales o clínicas especializadas cuando así lo requieran; que sea seguro para que ninguna sufra las terribles secuelas de la clandestinidad. Además, la información sobre educación sexual y los métodos anticonceptivos, su correcto uso y su acceso deberían estar disponible para todas las personas.

Seamos miles de mujeres las que gritemos al unísono: ¡Ni una muerta más por aborto clandestino!






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