Géneros y Sexualidades

DERECHOS REPRODUCTIVOS

La realidad tras el aborto clandestino en México

Después de la despenalización del aborto en Irlanda en mayo de este año y su aprobación en la Cámara de Diputados en Argentina, las discusiones sobre el aborto legal o clandestino se reabren en todo el mundo.

Laura Aparicio

Pan y Rosas México

Jueves 21 de junio

En México, la interrupción legal del embarazo sólo es permitida en la Ciudad de México, hasta las 12 semanas de gestación. Mientras en dos estados se permite por razones económicas, en 16 estados es permitido cuando el producto presenta alteraciones genéticas, en 14 en casos donde la madre se vea afectada en su salud, en 25 por peligro de muerte y en todo el país es permitido por violación.

Pero el hecho de que se permita en algunos estados por causas específicas, no significa que sea seguro o que existan clínicas seguras y gratuitas, pues actualmente quienes se benefician de las restricciones legales, son las clínicas privadas, a las que no pueden acudir todas las mujeres.

Veracruz es el último estado que se unió a la lista de los 18 que modificaron sus legislaciones estatales, para “proteger la vida desde la concepción”, lugares donde las mujeres van presas por abortar, en la mayoría de los casos por abortos espontáneos.

Estas circunstancias vuelven difícil estimar la realidad sobre la práctica del aborto en México, pues su práctica clandestina lo convierte en un problema de salud pública más alarmante de lo que parece.

Las cifras cambian cada año y se pueden estimar sólo algunas de las muertes de mujeres por aborto clandestino, diluidas dentro de las cifras por muerte materna. Sin embargo, las consecuencias a la salud en las mujeres que no pierden la vida, son incuantificables.

Según datos de la Secretaría de Salud, el aborto (20%) y la hemorragia obstétrica (20%) oscilan entre la segunda y cuarta causas más frecuentes de muerte materna, dependiendo del estado del país.

La ilegalidad también lleva a las mujeres o sus familias a esconder la causa real por la que acuden de emergencia al hospital, muchas de las muertes por hemorragia o infección son causadas por aborto clandestino, esto de acuerdo a estudios realizados por el CONAPO (Consejo Nacional de Población).

Las mujeres más pobres, trabajadoras y estudiantes son las que se encuentran en más riesgo de morir por abortos inseguros, mientras las mujeres más acomodadas pueden viajar a la Ciudad de México, salir del país o acudir a clínicas privadas para realizar esta práctica.

Posterior a la despenalización del aborto en la Ciudad de México en 2007, algunas mujeres de otros estados han acudido a las clínicas gratuitas para realizarse la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), en su mayoría de estados cercanos a la ciudad debido a los gastos que implica el viaje.

En entrevista para el periódico El Excélsior (2017), la directora de Inmujeres, Teresa Incháustegui aseguró que antes de 2007 seis de cada diez mujeres morían por complicaciones en su realización, y actualmente la despenalización del aborto en la ciudad logró que se alcanzara una tasa del 0% de mortalidad por aborto en la capital.

Algunos creen que la despenalización sólo aumentará el número de mujeres que acuden a realizar esta práctica, y por lo tanto será utilizado como método anticonceptivo; pero lejos de esto, la Ciudad de México refleja que no han aumentado exponencialmente y que las mujeres pueden realizarlo de forma segura sin morir en clínicas clandestinas, además el porcentaje de reincidencia es menor al 1%

Otro de los mitos sobre el aborto se trata de “el dolor” que sienten los “bebés” durante la realización del legrado, sin embargo esto es completamente falso, la legalización del aborto se realiza hasta las primeras 12 semanas de gestación, esto quiere decir que el feto no tiene forma, no ha desarrollado sus extremidades (brazos y piernas). Además, la primera conexión entre el sistema nervioso –el responsable de sentir dolor- y el cerebro se realiza hasta la semana 20 de gestación.

En un estudio de la Universidad de Londres se demuestra que no es hasta la semana 35-37 que el cerebro del feto es capaz de procesar el dolor, en esta etapa el cerebro ya ha desarrollado suficientes conexiones neuronales para distinguir el dolor.

La legalización del aborto no obliga a nadie a abortar, pero su penalización sí criminaliza a todas

Históricamente se ha realizado el aborto por distintas situaciones, lo que implica que su penalización no disminuye el número de abortos que se practican, sólo los lleva a la clandestinidad e insalubridad, utilizando métodos peligrosos como son los brebajes con hierbas, ganchos, pastillas no controladas, clínicas clandestinas, etc., y en la mayoría de los casos terminan en la muerte por hemorragia o infecciones.

Entonces al estar en contra del aborto, en realidad no se está a favor de la vida.
Mientras no se garantice la Interrupción Legal del embarazo en todo el país, las mujeres seguiremos muriendo en las camas de clínicas insalubres; estamos condenadas a traer hijos al mundo que no podemos mantener o no deseamos, o enfrentar la cárcel.

Los gobiernos estatales y el gobierno federal defienden de forma hipócrita “la vida desde la concepción” porque en realidad no les interesa la vida de las mujeres, no le interesan las mujeres que mueren en las fábricas producto de abortos provocados por las extenuantes jornadas de trabajo, tampoco le interesan las muertas por abortos clandestinos o las asesinadas por el feminicidio.

Pero la conquista de este derecho fundamental no vendrá de la buena voluntad del Estado, sólo puede ser conquistado a través de la movilización en las calles y la organización amplia de las mujeres en sus centros de trabajo y estudio; además es necesaria la solidaridad de todos los sectores de trabajadores y de los sectores más oprimidos. Así como la marea verde en Argentina, las mujeres tenemos que tomar las calles para arrancarle al Estado todos nuestros derechos.

En México, las mujeres debemos retomar el ejemplo de lucha que nos da este país latinoamericano y de los trabajadores que han acompañado la lucha de nuestras compañeras y se han solidarizado, como los mineros de Río Turbio en Argentina o los ferroviarios en Francia.

Hombres y mujeres de la clase obrera somos esclavos de este sistema que nos explota hasta la muerte, mismo que nos divide e imprime los mayores atrasos en nuestra subjetividad. Por eso hoy más que nunca debemos estar unidos para triunfar y liberarnos de todos esos atrasos que nos impiden avanzar a una sociedad libre de explotación y opresión, garantizando una vida digna para toda la humanidad.

La organización y unidad de las luchas es clave para garantizar nuestras reivindicaciones, como es la lucha histórica por la legalización del aborto en todo el país. Además garantizar una verdadera educación sexual para que las mujeres decidan libremente sobre su sexualidad y su cuerpo, métodos anticonceptivos de calidad y gratuitos para no abortar, y aborto libre, seguro y gratuito para no morir.

Referencias:

*Grupo de información en Reproducción Elegida (GIRE)
*Estudio sobre incidencia de aborto en México llevado a cabo por El Colegio de México, el Guttmacher Institute y la oficina para México del Population Council.
*Boletín Médico del Hospital Infantil de México.






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