Economía

AMÉRICA DEL NORTE

La ratificación del T-MEC podría seguirse retrasando

Existe la posibilidad de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se retrase más, en función de la situación y los tiempos políticos en Estados Unidos.

Lunes 20 de mayo | 17:11

Mientras la situación económica se mantiene con previsiones de muy bajo crecimiento en México (alrededor del 1.5 por ciento), la ratificación del T-MEC, tratado que ha sido largamente discutido, podría seguirse retrasando en función de los tiempos políticos que viven en Estados Unidos, así lo manifestó Carlos Salazar, presidente del más importante organismo de la burguesía mexicana el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Según se había estipulado, el tratado debía ratificarse este verano, no obstante, hay posibilidades de que se siga retrasando la ratificación. Esto se debe a una situación política en Estados Unidos signada por una agudización de la guerra comercial con China que se expresa por distintas vías, ligadas al cobro de aranceles donde México se ve inmiscuido necesariamente.

Como ejemplo de esta situación, podemos ver lo que ha ocurrido con el tema de los aranceles al acero y al aluminio, ya que, si bien Estados Unidos accedió a levantar los aranceles punitivos a las importaciones de acero y aluminio originarias de México, impuestos el 1 de junio de 2018, lo hizo a cambio de garantizar que no haya en las exportaciones mexicanas de los metales capital chino inmiscuido.

Algo similar ha ocurrido con las negociaciones del T-MEC pues la administración Trump ha planteado durante todas las rondas negociadoras frenar por distintas vías la entrada de mercancías chinas a Estados Unidos, sean como producto final o como parte de los insumos utilizados en la manufactura. Estados Unidos busca proteger los intereses de su burguesía nacional evitando triangulaciones donde China (u otro país) saque ventaja del acuerdo firmado con México. El caso de la industria automotriz es el emblema.

Para intentar acelerar la ratificación es que se aprobó recientemente la Reforma Laboral en México (como exigencia de Estados Unidos), reforma que apunta a expandir la contratación vía outsourcing y disminuir la fuerza de los sindicatos.

Sin embargo, para el representante de la burguesía antes citado, aún cuando se ratifique el tratado prontamente, esto no repercutirá en revertir el bajo crecimiento económico en el corto plazo, lo que si es que, dará “certidumbre” a los inversionistas extranjeros y a los mexicanos. Para distintos analistas, la ratificación del tratado se podría lograr después de un proceso para eliminación del arancel al acero y aluminio. No obstante, no hay fecha límite y puede seguirse aplazando.

Para otro representante de la burguesía mexicana, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, la firma y ratificación de acuerdo es un proceso complejo que no está sobre “miel y hojuelas”, ya que existen sectores estadounidenses que no se encuentran “cómodos” con el tratado, aunque la eliminación de aranceles es un paso importante.

Esto se debe a que efectivamente, no todas las empresas norteamericanas se ven necesariamente favorecidas con el T-MEC, algunas pueden sufrir un aumento en sus costos y reducir sus ventas. Es un proceso contradictorio donde distintos sectores de la burguesía imperialista buscan defender sus intereses en los llamados “lobbies” empresariales que presionan a políticos y funcionarios para intentar beneficiarse lo más posible del acuerdo.

La casta política estadounidense y los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá, intentan complacer al empresariado de sus respectivos países, no obstante, la competencia capitalista implica que hay ganadores y perdedores en el mercado, esto en el marco de que la disputa con China no deja de expresarse.






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