Géneros y Sexualidades

ABORTO

La pelea por el aborto legal: que la marea verde inunde todo

La pelea por el derecho al aborto en Argentina no ha dejado a nadie indiferente a lo largo de todo el mundo. Este derecho se ha conquistado gracias a la fuerza del movimiento de mujeres en más de cincuenta países. Hoy, la lucha por el aborto de la marea verde se expande por América Latina.

Yamila Urrutia

Estudiante de Castellano, Pedagógico. Militante de Pan y Rosas.

Suely Arancibia

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía, ex Pedagógico. Militante de Pan y Rosas.

Jueves 5 de julio

El pasado 14 de junio se aprobaba en la Cámara de Diputados de Argentina el proyecto que haría legal el aborto sin restricciones. Este domingo, 8 de agosto, la ley será votada en el Senado. Fue la famosa marea verde, con movilizaciones de miles de mujeres, jóvenes y trabajadores la que se tomó las calles de Argentina, las afueras del Congreso y los colegios exigiendo este derecho. Un movimiento que no ha dejado a nadie indiferente y ha puesto sobre la mesa la realidad de la maternidad obligatoria y los abortos clandestinos, y riesgosos, en todo el mundo.

Como una onda expansiva, esta exigencia histórica que ha unificado al movimiento de mujeres en todo el mundo, ha hecho debatir sobre las realidad que cada país vive. Donde a nivel internacional hay solo 62 países -de un total de 193- que cuentan con este derecho sin restricciones, gracias a importantes movilizaciones, y cerca de 60 que lo tienen despenalizado en ciertas causales. Así mismo, es en América Latina donde más abortos clandestinos ocurren y las cifras de abortos inseguros ascienden.

Pero veamos un poco de historia

El primer país del mundo en que se conquistó el derecho al aborto fue en Rusia; en 1920 se legalizó el aborto libre y gratuito como una de las principales conquistas de la revolución de 1917 en dicho país, en que el estado obrero garantizó este derecho para las mujeres en todos los centros de salud pública, en contra del riego a morir por abortos clandestinos. La revolución socialista marcó un precedente respecto a los derechos de las mujeres y los trabajadores; habría que esperar al menos 50 años más para conquistar algunos de estos derechos en Europa.
Casi 50 años después, en 1965, se legalizaría el aborto en Cuba garantizando ser realizado en los hospitales públicos, como una de las conquistas de la revolución de este país. Por esta misma época, el movimiento feminista de la Segunda Ola volvía a poner el derecho al aborto como una pelea central, y producto de la movilización y organización de las mujeres se conquistó el EE.UU y algunos países de Europa.

Inglaterra fue uno de los primeros países de Europa donde este derecho se conquistó, en 1968. Luego, en Estados Unidos, se conquistó en 1973, donde el Tribunal Supremo argumentó que “el derecho a la privacidad personal incluye la decisión de abortar". Esta conquista fue impulso para la pelea por el aborto legal en muchos países europeos que lograron conquistarlo, a pesar de que en los últimos años, este derecho ha sido reducido en Estados Unidos y no es legal en todo el país sino que depende de la decisión de cada Estado.

En 1975 se legalizó el aborto hasta la 10 primeras semanas de embarazo en Francia. Durante este mismo año se aprobó la ley en Suecia y en China. Contemporáneamente, fue la Ciudad de México la primera en legalizar el aborto en América Latina, en el año 2007. Un poco después, en 2012, Uruguay lo haría también. En Chile el aborto fue legal desde 1931 bajo ciertas causales, hasta que en 1989 la Dictadura Militar prescribió esta normativa; hoy,, luego de años de lucha, el año pasado el Gobierno de la ex Nueva Mayoría aprobó la ley de aborto terapéutico en caso de riesgo de la madre, inviabilidad fetal y violación.

¿Y ahora?

El avance que significó la aprobación de Diputados de la ley de aborto en Argentina, y la gran pelea que vienen dando miles de mujeres, jóvenes y trabajadores al otro lado de la cordillera, con la fuerza que ha empujado incluso a uno de los gobiernos derechistas y conservadores como el de Macri y la moral de la Iglesia que se posa sobre la espalda de las mujeres más precarizadas, ha sido un gran ejemplo para los demás países.

Y es que la ilegalidad del aborto lleva a que seamos las trabajadoras y pobres quienes tengamos que poner nuestra vida y salud en riesgo por abortos clandestinos e inseguros, incluso pudiendo ser criminalizadas o recibiendo penas por decidir no ser madres. Decenas de estadísticas nos muestran que, pese a sus restricciones, los abortos son una realidad de cada día, y que la mortalidad de mujeres y niñas/os es mayor en aquellos países en que este derecho no está garantizado.

Hoy, son cada vez más los países que retoman la lucha histórica por el aborto legal. Ya lo vimos en Irlanda este año, donde un emblemático referéndum determinó la legalización de la interrupción del embarazo. Así también, el pasado 22 de junio, miles de personas llenaron las calles de Brasil exigiendo la despenalización del aborto bajo la consigna “si Argentina puede, nosotras también” y exhibiendo con los ya característicos pañuelos verdes, la realidad de las muertes por abortos ilegales.

En Venezuela ocurre algo similar, donde el Código Penal impone condenas de seis meses hasta dos años a quienes se realicen un aborto, excepto en caso de riesgo de la mujer. Así también, desde Estados Unidos se anuncian movilizaciones ante el posible retroceso de este derecho conquistado, que puede volver a ser penalizado en la era de Trump.

En Chile, hace años que peleamos porque el aborto sea un derecho garantizado por el Estado, incluso a raíz de una masiva movilización, el año 2013 se impuso el 25 de julio como un día de reivindicación por esta lucha. Frente a esta demanda, el entonces Gobierno de Bachelet dio una respuesta insuficiente como lo es el aborto en 3 causales, que cubre menos de un 5% de los abortos que se realizan. Y hoy, el Gobierno derechista de Piñera busca poner aún más limitaciones con la objeción de conciencia institucional que buscan impulsar.

Que la marea verde lo inunde todo

El próximo 25 de julio en Chile puede ser un impulso para que una gran movilización levantando una coordinadora que ponga en pie una potente campaña por el derecho al aborto legal libre, seguro y gratuito. Pero esto no puede quedar en un mero hito, debemos proponernos ser un movimiento que llene las calles junto a estudiantes y trabajadores por este derecho, enfrentando al Gobierno, la Iglesia y los empresarios que se nos oponen. Para esto, federaciones, organismos estudiantiles y sindicales y organizaciones feministas debemos ser una fuerza que convoque a miles desde cada lugar de estudio y de trabajo.

Quienes hoy conforman el Frente Amplio, que cuenta con 21 parlamentarios y dirigen federaciones y el Colegio de Profesores, pueden poner estas tribunas a disposición de que se genere esta gran fuerza, movilizando a miles por la necesidad por el aborto legal que nombran en el propio programa presidencial de Beatriz Sánchez. Así como hacen las y los diputados anticapitalistas del FIT en Argentina, que ponen estos a disposición de las mujeres y las familias trabajadoras, siendo una voz en el parlamento a su vez que poniendo el cuerpo en las calles.

La historia, y el ejemplo de Argentina, nos ha demostrado que a través de organización y movilización podemos conquistar este derecho, y que necesitamos mantener esa fuera organizada para defender nuestros derechos. La misma marea verde que todo viene inundando debe ser nuestro ejemplo para arrancar lo que nos corresponde a quienes todo nos han quitado.






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