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SINALOA

La miseria del Partido Sinaloense en medio de la pandemia

El Partido Sinaloense (PAS) es un partido político local perteneciente al Estado de Sinaloa. Desde su fundación ocupa métodos clientelares para poder promover sus programas sociales, en la pandemia no ha sido diferente.

Viernes 24 de abril | 13:33

El 14 de agosto de 2012, el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, a través de la amenaza, el chantaje y la coerción de trabajadores universitarios de la UAS (es decir, de la manipulación de la totalidad de la estructura institucional universitaria), logra el registro del Partido Sinaloense, convirtiéndose con ello, la UAS, en la única universidad pública estatal en la historia de México que ha dado nacimiento y brinda sostén económico y estructural a un partido político.

A partir de entonces los trabajadores y aspirantes a trabajador universitario, así como una buena parte del estudiantado, son presionados para realizar activismo político a favor del PAS, situación que se intensifica en periodos electorales y momentos en que, según el cálculo de dirigentes pasistas, se pueda obtener réditos políticos.

El PAS presume de tener una multitud de “programas sociales” los cuales se implementan en distintas comunidades del Estado a través de jornadas clientelares en las que se moviliza a prestadores de servicio social de distintos programas de licenciatura de la UAS, a aspirantes a trabajadores universitarios, así como a trabajadores contratados bajo el esquema de “confianza” y por honorarios, quienes por necesidad de estabilidad laboral se ven obligados a participar en esta forma de activismo clientelar o, de lo contrario, ser despedidos u olvidar cualquier oportunidad de ser contratados. Hay aspirantes que llevan años en esta dinámica, en la cual también se obliga a participar a sus familias, todo ello motivado por el anhelo de que les sea cumplida la promesa de ingresar a la nómina universitaria.

Triste y lamentable, en medio de la pandemia se repite esta la lógica que da soporte a los "programas sociales" del PAS. La diferencia en esta ocasión es que, como bien lo menciona Ismael Bojórquez en el semanario Río Doce, ahora los dirigentes PASISTAS imponen premura a las bases para que estas realicen actividades como fumigación y entrega de despensas con el objetivo de poder proyectar desesperadamente una fotografía en redes sociales que muestre a un PAS supuestamente cercano a la gente y pretensiosamente preocupado por los sinaloenses más humildes. Pero todo esto ocurre, lamentablemente, porque no existe una organización universitaria democrática que tenga la capacidad de ponerle un alto a esta situación.

A final de cuentas, quienes posibilitan el funcionamiento de esta estructura parainstitucional -de tantas aristas- al servicio del PAS, son los trabajadores y aspirantes a trabajador universitario, en su mayoría. En última instancia, son ellos -aunque tal vez no se percaten- quienes están al frente del peligro, y todo por la irresponsabilidad e indolencia de los dirigentes PASISTAS a los que no les importa para nada el no dejarlos llevar la cuarentena, es decir, el arriesgar las vidas de los universitarios (bases pasistas) a los que traen apresurados en campaña durante la emergencia sanitaria... Ellos, los PASISTAS de la "cúpula", solo buscan el "rédito" político que puedan sacar a la pandemia a costa de los trabajadores universitarios y los más pobres.






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