Sociedad

PUEBLOS INDÍGENAS

La leyenda del venado azul y el ecologismo de los Wixaricas

La leyenda, narrada por marakames y que tiene muchas versiones, cuenta que un día el pueblo Wixarika padecía de enfermedades, tristeza, hambre, sed y desesperanza.

Juan Castellanos

Maestro e integrante de la Agrupación Nuestra Clase

Jueves 21 de noviembre | 15:07

Resueltos decidieron elegir a 4 jóvenes que debían salir de la comunidad para encontrar alimento. Cada joven representaba un elemento: agua, viento, fuego, tierra.

Luego de varios viajes infructuosos y al crecer el hambre, la sed, la tristeza y la desesperanza de los Wixaricas decidieron hacer un último viaje.

En este viaje los jóvenes fueron interrumpidos por un venado de color azul y de semblante brillante: Kauyumari. Este venado los vio fijamente y los 4 jóvenes, que representaban a los 4 elementos, lo persiguieron con el objetivo de cazarlo y convertirlo en alimento para su pueblo.

Luego de muchos días de persecución Kauyumari se apiadó de ellos y los dejó descansar. Ellos al despertar, luego de dormir varios días, descubrieron que el venado azul les había llevado muy lejos y que con engaños ellos le habían seguido.

Se encontraban en la casa del venado azul, en el territorio sagrado de Wirikuta, en el que los 4 Wixaricas encontraron, gracias a Kauyumari, el peyote. Los 4 jóvenes recogieron los peyotes (hikuli) y los llevaron a la comunidad.

La comunidad comió ese alimento sagrado y desapareció la tristeza, desesperanza, hambre y sed. Para los Wixaricas el peyote de convirtió en un alimento sagrado, salvó de la muerte a la comunidad, alivió los males y Wirikuta fue declarado lugar sagrado.

Wirikuta es reserva nacional y territorio sagrado para los Wixaricas. Cada año viajan en caravana a cuidar del lugar y a consumir su adorado hikuli.

Para autores como Alfredo López Austin, autor del "Conejo en la cara de la luna", los mitos o leyendas indígenas son más que literatura. Representan una cosmogonía, una cosmovisión, valores, modos de vida, idiosincrasia y hasta concepto de historia.

Para los Wixaricas él territorio sagrado de Wirikuta es el centro en el que surgió el universo, el lugar en el que nació el sol, la luna, las estrellas y en el que Kauyumari plantó el sagrado hikuli. Resulta entonces que los Wixaricas consideran la naturaleza como algo sagrado, algo que no debe someterse, dirigiese, no es un mercancía o un bien vendible.

Wirikuta es un lugar que resulta emblemático de la lucha medioambiental en México. Las empresas mineras de capital canadiense han buscado concesiones de oro, níquel, plata y despojar a los Wixaricas de su territorio sagrado. Obviamente los Wixaricas han resistido.

Para las empresas Wirikuta es un depósito de minerales exportables para los Wixaricas un lugar sagrado corazón del universo.

En México hay decenas de conflictos medioambientales producto de una política extractivista, que continúa en la 4 Transformación de Andrés Manuel López Obrador, que ha cobrado la vida de defensores de la madre tierra como fue el caso de Samir Flores, el acoso a las comunidades que se oponen al Tren Transístmico y la amenaza permanente a las comunidades del Istmo de Tehuantepec. Los pueblos Wixáricas del Gran Nayar, los ikoots y zapotecos del istmo y nahuas de Morelos resisten a los megaproyectos de la 4T.






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