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“La huella de la Rectoría”: crónica de la toma de las instalaciones de la UACJ

Lo que en principio se planteó como una manifestación, terminó en una Toma de las Instalaciones de Rectoría, por la patética actitud de las autoridades de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). El contingente de aproximadamente 40 estudiantes partió afuera de las ITT, hasta llegar a la nueva rectoría.

Lunes 14 de diciembre de 2020 | 18:41

Desde que íbamos marchando, la ciudadanía en sus autos nos alentaba a seguir, fue así que continuamos para que el rector nos recibiera. Hemos de decir, por la información que recibimos, que el rector salió huyendo por la puerta de atrás.

En una primera instancia mandó a uno de los funcionarios, quien argumentó que el rector estaba “atendiendo cuestiones de agenda”, y que, por ello, no podría atender a la base estudiantil; insistimos y el funcionario mencionó que “teníamos la UACJ es una universidad de puertas abiertas”.

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Ante el cuestionamiento cada vez más reiterado de los ahí presentes, uno de los funcionarios mandó llamar a la policía que se estacionó a un lado de rectoría; siendo una clara muestra de lo que las autoridades universitarias están dispuestas a realizar.

De nuevo recriminamos hasta que logramos que se fueran los policías, al tiempo llegó otro funcionario y la misma historia, fue así que aproximadamente durante unas 2 horas nos dieron largas, de ahí que finalmente se decidió entrar.

Cabe aclarar que el forcejeo de las puertas por parte de los guardias que, los pusieron como escudo para proteger a los indolentes funcionaros, resultó en que se quebraron los vidrios de la entrada principal del edificio de Rectoría.

El amarillismo que mostraron algunos medios comerciales y progubernamentales, resultan en una constante en la entidad fronteriza por su continúo servilismo ante la clase dominante.

Fue ahí que los estudiantes nos organizamos y constituimos una Asamblea Estudiantil para discutir, dialogar y lograr acuerdos entre nosotros y a la esperar de la respuesta de un Rector que nunca llegó, decidimos hacer uso de nuestras instalaciones.

Es importante recordar que, por lo menos en 4 ocasiones, mandó a directivos de institutos y al mismo, secretario general a intentar retirar a las y los estudiantes inconformes. Llegaron sin propuesta la primera vez, aduciendo que existían “becas”, que la universidad “estaba en la mejor disposición” con los educandos, pero no estaban dispuestos a ceder. Otra de las ocasiones de manera discrecional sacó un comunicado en la web oficial de la universidad, en donde la beca socioeconómica se haría efectiva según para quien lo pidiera.

La negligencia del rector y sus altos salarios, además de las recientes críticas por presuntos malos manejos, llevó a las y los estudiantes a organizarse y las demandas se centraron en una sola la petición “Educación Laica y Gratuita como maca el Art. 3º Constitucional, obteniendo solo respuestas evasivas de parte del Secretario General, ignorando a la base estudiantil.

Lo que nos llevó, ya conformados como Asamblea Estudiantil y ante la negligencia del secretario general, solicitamos un documento con la respuesta de las autoridades Universitarias por escrito, para así poder ser evaluada por todos en la asamblea. Desde el primer momento reiteramos nuestra petición de “Educación Libre, Laica y Gratuita”, a lo que se hicieron de la vista gorda, ante la poca fiabilidad de la “propuesta” que hicieron, no la aceptamos debido a que la consideramos una burla a nuestras inteligencias.

Además del testimonio de un compañero extranjero que a pesar de ser un alumno brillante pagaba por semestre $16,000 pesos, que también fue ignorado.
La postura del secretario general fue de ironía total, incluso de manera explícita amenazándonos, diciéndonos “pues cuídense muchachos”, al final de la supuesta negociación.

Sabíamos que nos teníamos que cuidar, pero continuamos, hubo un jefe de guardias que fue soberbio con su actitud queriéndonos decir que hacer, el dialogo con ellos paso de ríspido en el primer día de la toma a un poco más mesurado, llegamos al acuerdo que se permitía la entrada y salida de quien quisiera acompañar la toma.

También decir que hubo personal de seguridad empático y digno con los estudiantes no por una manzana podrida diremos mentiras, lo que sí y que sabemos a la explotación e imposiciones que se enfrentan.

Pasamos la noche, no pudimos dormir algunos. La solidaridad de la sociedad juarense y comunidad estudiantil fue muy importante, nos llevaron comida, cobijas, medicamentos entre otras más cosas, mostrándose la solidaridad con la lucha. En contraste, el acoso de la policía fue constante, durante la noche se mantuvieron en rondines y continuos lapsos, además los guardias a órdenes de rectoría no cumplieron el acuerdo del libre acceso a los estudiantes.

Al segundo día, cortaron los suministros de energía y de agua, agregando que abrieron las puertas principales, con la justificación de ventilar el lugar por la pandemia Covid-19, cuando ocasiones anteriores y con la instancia de las autoridades habiendo más personas, no se realizó tal acción.

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Eso se llama represión con la finalidad de cansar y molestar a las y los estudiantes. Del mismo modo, la policía municipal estuvo amedrentando a las y los estudiantes, tomándoles fotos a los presentes, carteles y mantas con nuestras consignas.

Ante la continua negligencia de las autoridades se convocó a un mitin político cultural de parte de la Asamblea Estudiantil, como cierre temporal en las acciones evidenciándose la represión y autoritarismo del rector de la máxima casa de estudios de la fronteriza ciudad Juárez.

Afortunadamente, se documentó como fueron violados algunos derechos humanos, derechos fundamentales como son el Art. 3º y 11º constitucionales, de la misma forma quedó como evidencia, como la Defensoría de los Derechos Universitarios (que era de esperarse), y la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), brillaron por su ausencia, permitiendo a las autoridades universitarias limitar derechos tan básicos como el agua y la alimentación.

Finalmente, se atedió a los medios de comunicación que asistieron y se determinó que algunos de las y los estudiantes dieran testimonio de lo sucedido, mientras otras personas, pegamos consignas e izamos una manta en la asta bandera de la Rectoría.

La policía nuevamente estuvo ahí para intimidar tomándonos videos y fotos en, por lo menos 3 ocasiones, amagando con detenernos para generar miedo. Cerramos las actividades con un performance literario, que implicó la lectura de poemas y pensamientos, como consigas en contra de la represión.

Resulta importante que las y los estudiantes organizados en la Asamblea Estudiantil tomáramos las instalaciones de la Rectoría universitaria, de nueva cuenta, exigiendo “Educación Libre, Laica y Gratuita”, tomando en cuenta que la UACJ es una de las universidades más reaccionarias del país, además de ser de las más caras a nivel nacional.

La recién formada Asamblea Estudiantil, demostró la importancia de la organización de las y los estudiantes, de manera independiente a los partidos políticos y patronales, así como a los aparatos burocráticos universitarios, que quisieron en todo momento debilitarnos, incluso con la implementación de grupos de choque, como fueron usados algunos colectivos de mujeres y hombres separatistas y de tradición clientelar.

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