Mundo Obrero México

GRANDES LUCHAS OBRERAS

La huelga de Río Blanco de 1907

El 7 de enero de 1907 comienza de forma efectiva la huelga de Rio Blanco, en donde la militancia y la dirección del PLM tuvieron un papel decisivo en la organización y formación política de los trabajadores.

Sábado 9 de enero | 13:09

La huelga de Rio Blanco, Veracruz, fue un suceso de gran trascendencia histórica para el movimiento obrero mexicano como experiencia de lucha organizada. Su antecedente inmediato fue la huelga de Cananea, en Sonora, ocurrida el año anterior y encabezada por los militantes del Partido Liberal Mexicano (PLM), dirigido por Ricardo Flores Magón. Ambas fueron producto por un lado de la brutal explotación y opresión capitalista, pero también de la organización obrera y revolucionaria.

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Condiciones de los trabajadores

Tras la derrota de Cananea que fue ahogada en sangre por los porfiristas y los rangers estadounidenses, los miembros del PLM buscaron otro lugar para hacer trabajo político, uno que tuviera el mismo valor estratégico que su antecesor sonorense por su gran concentración de obreros y por su peso en la economía. Lo encontraron, ese fue Rio Blanco.

En ese lugar y otrs aledaños como Nogales y Santa Rosa, había importantes fábricas textiles. Era además, después de la minería, la segunda actividad económica; controlada por empresas extranjeras, las cuales industrializaron la zona con maquinaria de tecnología de punta, traída de EE.UU. y Europa. La fábrica de Río Blanco, era la más grande de la región cercana a Orizaba, la cual contaba con 2 mil 350 trabajadores de un total de 6 mil en la región veracruzana.

Los trabajadores ganaban miserables sueldos de 35 centavos por jornadas extenuantes que duraban entre 12 y 14 horas al día, en las que la peor parte se la llevaban las mujeres y los niños, quienes por el mismo trabajo ganaban entre 10 y 25 centavos respectivamente siendo que su fuerza de trabajo representaba una cantidad importante de la producción de textiles. Además, sus miserables sueldos se veían diezmados por una gran cantidad de gastos como lo eran: el pago del alquiler de sus viviendas, sanciones por llegar tarde a las fábricas, el pago de multas por la avería de las máquinas, vales de las tiendas de raya y el gasto por las festividades religiosas. Junto con ello, los obreros estaban fuertemente vigilados por los patrones, quienes les prohibían lecturas que los llevaran a la “perdición y el vicio”, para ello inspectores llegaban a cualquier hora del día o la noche para revisar que las disposiciones de los patrones se llevaran a cabo.

El desarrollo de la lucha

Es así que José Neira llega a Veracruz en marzo de 1906, además de ser un militante comprometido del magonismo, era un obrero tejedor, gracias a eso pudo estructurarse en la fábrica de Río Blanco. Fue quien convencería a otros obreros para ser militantes del PLM, como Porfirio Meneses, Juan Olivares, Manuel Ávila, Andrés Mota entre otros. Los cuales gestaron el desarrollo de su
organización y conciencia a partir del convencimiento que les formó el contenido de Regeneración, el cual ya había comenzado a circular en la región y en los alrededores.

A partir de estas reuniones, el primero de abril de 1906 se creó el Gran Círculo de Obreros Libres de Río Blanco (GCOL de Rio Blanco), asociación proveniente de la tradición mutualista heredada del siglo XIX, su principal consigna era la jornada de ocho horas, pero sin una perspectiva para dar una pelea más profunda contra las leyes burguesas. Sin embargo, no se puede negar el papel fundamental de los magonistas para darle una orientación más radical al Círculo, lo que los llevó a ser parte de la dirección del movimiento, de manera que la lucha se extendió hacia Nogales. Posteriormente se formó el Círculo de Obreros Libres de Santa Rosa.

Además, Neira logró al poco tiempo la presidencia de la sección del GCOL de Río Blanco en Nogales por elección mayoritaria el 27 de mayo de 1906, de esa manera los militantes del PLM pudieron actuar de forma abierta y sin aparentar nada, con discursos radicales y un carácter mucho más clasista. La organización comenzó a luchar contra los abusos patronales, de modo que incluso pudo crear nuevos periódicos para seguir difundiendo sus ideas, así, en junio de 1906 salió el primer número de Revolución social, una conquista importante que fue impulsada por el magonismo, impreso en los talleres de la Ciudad de México, junto con El Colmillo Público además de colaborar con La Voz de Juárez, de la frontera.

La huelga y la represión

La burguesía tomó nota de lo ocurrido en Cananea e inició una brutal represión persiguiendo de forma feroz a la disidencia entre junio y diciembre de 1906, aislando a los líderes del PLM, que terminaron exiliados en EE.UU., por otra parte, se infiltraron agentes porfiristas en la dirección de las organizaciones obreras. De modo que se inició una depuración de activistas y de militantes magonistas en las fábricas, golpeando y desarticulando al movimiento obrero.

Sin embargo, la organización proletaria aún existía, y había sacado lecciones. Además todavía quedaban militantes estructurados, asimismo el descontento era tan profundo que inició la huelga, la cual comenzó formalmente el 4 de diciembre de 1906, aunque estalló con toda su fuerza el 7 de enero de 1907. A partir de esos momentos el gobierno de Porfirio Díaz ordenó el transporte de tropas del Ejército para reprimir la insurrección, pues cerca de dos mil obreros organizados en el GCOL se amotinaron frente a la fábrica, tirando piedras e incluso amagando con quemarla, pero la policía montada los detuvo, posteriormente saquearon y quemaron la tienda de raya por negarles el servicio.

El Ejército posteriormente llegó y respondió abriendo fuego contra el proletariado que se refugió en Nogales y Santa Rosa, ganando más apoyo, ahí igualmente saquearon la tienda de raya, paralizaron el servicio de tranvías, cortaron los cables de energía eléctrica y saquearon las casas de burgueses. Cuando retornaron a Río Blanco fueron recibidos por fuerzas federales que dispararon contra hombres, mujeres y niños. Fue una de las represiones más sangrientas perpetradas por Díaz, quien desde Palacio Nacional minimizaba la gravedad de los hechos. Sin embargo, de los 7,083 obreros que laboraban en las fábricas textiles, el nueve de enero de 1907, regresaron 5,512, es decir había un hueco de 1,571 trabajadores, lo que puede darnos una idea de la magnitud del ataque.

Pero a pesar de todo la huelga de Río Blanco conquistó algo, después de estos eventos la patronal tuvo que aceptar otorgar ciertas concesiones en cuanto a prestaciones para quienes laboraban en sus fábricas, demostrando que la precarización laboral sólo puede eliminarse luchando, lo cual es una gran lección en la actualidad para los trabajadores. La huelga también golpeó duramente a la dictadura de Díaz ya que estos eventos formaron parte de la descomposición del régimen, dando paso a que los trabajadores pudieran asociarse y luchar en la Revolución Mexicana aún en bandos distintos.






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