Mundo Obrero México

EDUCACIÓN

¿La “hiperactividad” (TDAH) es un diagnóstico para destruir la creatividad de los niños en el aula?

El TDAH es Transtorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. ¿Será que en el aula se usa como diagnóstico para liquidar y destruir la creatividad de los niños? ¿No debe la educación enseñarnos a pensar y a liberarnos?

Juan Castellanos

Maestro e integrante de la Agrupación Nuestra Clase

Lunes 4 de noviembre | 15:36

¿Cuántas veces las y los maestros no hemos lidiado en clase con niños que difícilmente se quedan quietos y no escuchan con atención en aulas con más de 50 almas? ¿Cuántas veces escuchamos en la sala de maestros que dichos niños tienen "TDAH"?

El Transtorno del Déficit de Atención e Hiperactividad es un diagnóstico en niños que: no pueden mantenerse en un lugar por mucho tiempo y tienen dificultad para poner atención. Son hiperactivos y tienen problemas con “estar escuchando a un maestro en el aula”.

Se contempla que en México existen 1.6 millones de niños con TDAH [1] y que sólo 8% son “atendidos”. ¿Qué tipo de atención dan a estos niños? Pastillas: transportadores de dopamina, una molécula que remueve la dopamina del conducto neuronal. Dicha pastilla en el mercado se llama Ritalin.

Y es que en el aula es más sencillo controlar a niños que están casi dormidos que a niños jugando, gritando, moviéndose, participando. Es más fácil por eso para el docente tradicional, aunque no para todo del magisterio, la pedagogía del aula homogénea: hablar y hablar. “Silencio” “Sentados” “Cállate” “Siéntate” son las palabras claves para entender el aula homogénea.

Obviamente si un niño no responde, irrita al docente. Pero ¿no estamos equivocados y la educación no debe ser para enseñar a obedecer, a estar en silencio, sentados en un pupitre? ¿No debe la educación enseñarnos a pensar y a liberarnos?

Aula homogénea

Partamos primero de un mito: los niños son niños y es normal, perfectamente normal, que no estén quietos, que tengan ganas de moverse, que no puedan dejar de hablar, de comunicarse, de despertar su creatividad y suspicacia así como de siempre estar jugando.

En el aula homogénea, propiciada por el sistema educativo gubernamental, se piensa que el maestro debe atender a los 50 alumnos del mismo modo como si fueran todos iguales y todos aprendieran del mismo modo. Tradicionalmente, durante varias décadas, algunos maestros llegan al aula, hablan y hablan y enseñan a los alumnos a mantenerse en silencio, callados, sin moverse, casi pegados al pupitre.

El mejor alumno, para una perspectiva jerárquica pero no de todos los maestros que día a día educamos a los hijos del pueblo, es el que no contradice, el que saca 10 en conducta, el que no cuestiona, el que obedece, el que dice a todo “sí” aunque no entienda lo que se dice en clase, el que no se mueve de su pupitre, el que solo escucha. Esta pedagogía, lejos de liberar, es uno de los pilares de la institución educativa: la enseñanza pública busca disciplinar a los niños y jóvenes.

Un aula heterogénea: reducir los grupos

Un aula heterogénea es aquella que piensa que cada alumno es único y que cada uno de ellos aprende distinto. Los niños con TDAH no son "ingobernables": sólo son distintos. Ellos aprenden de otros modos y son perfectamente normales, ni siquiera tienen problemas cognitivos para comprender conocimientos de la educación básica.

Uno de los más terribles modos de “atender” a estos niños y adolescentes es el uso de pastillas. ¿Cuántas veces hemos visto los efectos que tienen estos medicamentos en los niños con el diagnóstico TDAH?

En mi experiencia, he visto niños inquietos, con ganas de jugar, con mucha energía y curiosidad que luego de ingerir Ritalin se convierten en niños ausentes, faltos de energía y que hasta llegan a dormirse en el recreo: definitivamente no es un tratamiento humano empastillar a niños con energía que puede convertirse en creatividad y en aprendizaje.

Estas pastillas lo único que hacen es destruir, liquidar, inhibir la creatividad de los niños. En la mayoría de los casos son narcóticos que les duermen. La mayoría de los maestros nos negamos a la idea de empastillar a los alumnos como forma de tratar el TDAH y nos negamos a que la disciplina reine en las aulas: enseñamos de un modo distinto y queremos que nuestros alumnos aprendan a pensar.

Estos jóvenes y adolescentes merecen una educación heterogénea en la que los maestros podamos enseñar y aprender de cada uno de estos casos. Pero definitivamente la salida no es el Ritalin.

Ahora bien. ¿Cómo es que podemos atender a estudiantes con TDAH cuando tenemos más de 600 alumnos por turno en salones pequeños casi atiborrados? El niño con TDAH, el que saca 0 en conducta, no es un problema: el problema es el sistema educativo que no permite darle una educación integral y que quiere que los jóvenes y adolescentes sólo estén sentados en un pupitre recibiendo órdenes y escuchando clases soporíferas.

En las condiciones actuales es imposible atender con dignidad a nuestros alumnos desde una perspectiva del aula heterogénea. Para el aula heterogénea cada alumno merece nuestro tiempo y los maestros no tenemos tiempo para atender con dignidad a más de 600 niños por turno. Para comprender cómo es que cada niño (cada universo) aprende con más facilidad, cómo es que cada alumno puede aprender con más rapidez, es necesario que se reduzcan los niños por grupo al mismo tiempo que crecen las escuelas públicas.

Es necesaria la educación especial en todas las escuelas, fomentada por el Estado: que existan escuelas desbordadas de alumnos es responsabilidad del gobierno que no atiende la educación pública mientras destina más presupuesto a la militarización del país.

La reducción de alumnos por grupo y el crecimiento de las escuelas públicas es una necesidad para atender con seriedad y dignidad a cada uno de los niños de las escuelas y así también poder atender con métodos lúdicos, pedagógicamente libertarios, a alumnos con diagnósticos como el TDAH. Más escuelas, menos alumnos por grupo, sólo es posible con un aumento radical del presupuesto educativo. Sólo así se pueden atender a los adolescentes diagnosticados con TDAH sin patologizarles ni excluirles.







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