Mundo Obrero México

SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA UNAM

La corriente roja, la oposición y las elecciones al CGR en el STUNAM

Para estas nuevas elecciones al Consejo General de Representantes del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, desde la agrupación Desde las Bases, junto a compañeros independientes, hemos presentado una planilla en la DGB-Biblioteca Central. Queremos debatir con los argumentos en contra de toda participación realmente de oposición e independiente en este proceso.

Miércoles 6 de junio | 18:52

Es una consideración fundamental diferenciar a la base trabajadora de la dirección de su sindicato. Lo cierto es que además del actuar de su dirección, en el STUNAM se han perpetuado muchos mecanismos que refuerzan el control burocrático y la poca participación de la base trabajadora.

En estas líneas queremos debatir en particular con los argumentos en contra de toda participación realmente de oposición e independiente. Para estas nuevas elecciones al Consejo General de Representantes, desde la agrupación Desde las Bases, junto a compañeros independientes, hemos presentado una planilla en la DGB-Biblioteca Central y recibimos distintos argumentos para descalificarnos.

En aras de aportar claridad a la decisión de los trabajadores, creemos que es necesario debatir.

La unidad de los trabajadores vs la unidad electorera

Abordaremos la experiencia de nuestra planilla en Biblioteca Central como ejemplo de lo que enfrentan otros muchos compañeros en las dependencias cuando se deciden a no cobijarse bajo la sombra de la “corriente mayoritaria”, como se auto referencia la dirección del sindicato encabezada por Agustín Rodríguez. Mismo caso de cuando tampoco se presentan a elecciones con alguna de las “expresiones” del sindicato, como se referencian a sí mismos los dirigentes de las corrientes representadas hoy en el actual comité ejecutivo, donde sus principales referentes son Adrián Pedrozo y José Castillo.

Para estas “expresiones”, cada que hay un proceso electoral, el programa y cómo luchar por él de manera cotidiana debe olvidarse y quedar en segundo plano, en función de la unidad para elecciones. El resto del tiempo no hay cuestionamiento a sus prácticas e inconsecuencias.

Cuando Desde las Bases ha hablado de unidad de los trabajadores, se refiere a la unidad que necesitamos como política de acción para enfrentar los ataques de las autoridades universitarias y federales.

En el sindicato se ha naturalizado que “si no eres del color que vota de este lado, no te defiendo”. Nosotros decimos basta de esta línea de acción.

Los delegados de todas las corrientes en cualquiera de las dependencias están obligados, y así debe exigírselos toda la base, a defender los derechos plasmados en el contrato y a representar la voluntad de los trabajadores a ir por nuevas conquistas.

Muchos “experimentados compañeros” han dicho que no es verdad que forjamos unidad, porque hemos roto con su práctica oportunista de hacer “alianzas” sólo para las elecciones sindicales, que abonan a un aparato burocrático que está destruyendo nuestro sindicato. “Alianzas” que están al servicio, no de una unidad combativa de los trabajadores, sino de defender una política pactista y que mina cada una de nuestras conquistas.

El burocratismo disfrazado de “pluralidad”

No es casual que esta denotación provenga de compañeros que han sido, por varios años, parte del aparato sindical que se ha sofisticado en el STUNAM. Nos referimos no solo al comité ejecutivo, sino a la serie de comisiones, adjuntos y todo el entramado que financian con nuestras cuotas sindicales.

Hoy es una verdadera loza burocrática a la que entran tanto referentes de la Corriente Roja como referentes de la oposición. Es esta la cadena de transmisión de la burocracia sindical de nuestro sindicato, así se forman “cuadros” que se alejan de la base, pero que requieren de justificar que tienen “grupos de gente” en las distintas dependencias.

Para ello, cada periodo electoral llegan a operar alianzas que les garanticen continuar el siguiente periodo en otra comisión, a la cual acceden gracias al reconocimiento del referente de su corriente, bajo el riesgo de que los dejen “sin hueso”. Esto posibilita no sólo seguir cobrando su salario como trabajador “liberado” de su función, sino además los honorarios de su comisión y otros incentivos. Su actuar burocrático (de derecha o izquierda) no es un problema de buena o mala voluntad, su actuar tiene una base material, la cual en muchos casos han logrado perpetuar hasta la jubilación.

Más allá de lo necesario que es que se formen compañeros con experiencia y capacidad de conducción (lo que ellos llaman “cuadros”), esa formación requiere de una legitimidad que no puede estar construida por fuera de una política combativa y democrática para la vida sindical y política de la base.

El colmo es cuando toda esta burocracia sindical descalifica a nuevos y jóvenes trabajadores que luchan por la representación de los trabajadores, como ha sido en mi caso al decir que “estoy obsesionada” con ser delegada sindical. Sin ir más lejos, son justamente ellos quienes mantienen la rotación y el reciclaje de los mismos personajes una y otra vez en los cargos sindicales y van integrando a quienes se adaptan a esta dinámica burocrática.

Con lo que estoy obsesionada es con defender, codo a codo y junto a mis compañeras y compañeros, las conquistas de los trabajadores del STUNAM, de hermanar nuestra lucha a la de los maestros y los trabajadores de todo el país, y de conquistar un sindicato realmente democrático y combativo.

Los “intereses obscuros” del sindicalismo oportunista

Por otra parte, se me ha cuestionado también mi actividad política dentro y fuera de la dependencia y el sindicato. Se argumenta que no se sabe a que “intereses obscuros” obedezco. Son "argumentos" que rayan en la calumnia.

No tengo nada qué ocultar, mis compañeras y compañeros de dependencia saben que soy una militante consciente de la causa socialista. Abiertamente he manifestado que junto a la organización donde milito, el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), impulsamos una candidatura independiente en las actuales elecciones por una diputación local en el distrito 32 de Coyoacán. Se trata de la fórmula “Anticapitalistas al Congreso de la Ciudad de México”, de la cual soy suplente, acompañando a mi compañera, la combativa maestra Sulem Estrada.

Sin alejarme de mi trabajo en la Biblioteca Central, la candidatura ha reforzado los lazos con mis compañeros y compañeras y las batallas del día a día en la dependencia.

Considero que la lucha por la independencia de clase del sindicato, respecto a todos los partidos patronales, va ligada indisolublemente a la construcción de una herramienta política de las y los trabajadores. La dirección sindical que nos ha llevado una y otra vez a confiar en los partidos patronales del congreso de la unión, que llegó a diputaciones con el PRD, no creo que pueda hablar de lo mismo en su actividad política. Lo mismo en el caso de los referentes de la oposición, que por años militó en el PRD y hoy desde Morena no dice una sola palabra sobre la independencia de clase.

Por la verdadera recuperación democrática del sindicato, en defensa de nuestro salario y por un aumento que rompa el tope que además sirve para imponer bajos aumentos a los sindicatos hermanos de nuestra rama universitaria; en defensa del contrato y contra la represión de las autoridades, estamos dispuestos a “golpear juntos” con todas las fuerzas del sindicato. Para estar juntos con otros sectores de trabajadores enfrentando en las calles las políticas del gobierno y las patronales, como hoy hacen las y los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Para mis compañeros y para mí, esa es parte de una tarea que se juega a construir una verdadera corriente combativa y clasista en el STUNAM.

Por ello hemos sido valientes al marchar separados de todas estas expresiones buscando la unidad de la base trabajadora: no somos lo mismo, somos lo nuevo y estamos convencidos de que los trabajadores avanzarán rompiendo las cadenas que pesan hoy sobre sus hombros.

Nuestros verdaderos intereses son aportar a esas batallas y nuestra candidatura (y la delegación en caso de conseguirla) estará al servicio de la unidad y la lucha en defensa de sus conquistas de las y los trabajadores.






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