Juventud

EVASIÓN METRO

La chispa de la juventud que dice basta al negocio del transporte

Estos últimos días hemos visto como cientos de estudiantes protagonizan masivas evasiones del metro protestando contra el alza del pasaje, demostrando la potencialidad que puede tener la juventud para enfrentar junto a la clase trabajadora al gobierno de Piñera y sus ataques.

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Viernes 18 de octubre

Las y los estudiantes secundarios se han instalado como protagonistas de la escena nacional durante los últimos días, esto debido a que ante un nuevo ataque del gobierno empresarial de Piñera quien subió la tarifa del Metro llegando a $830 en horario punta, decidieron organizarse para evadir masivamente el transporte público en señal de protesta contra la medida del gobierno.

Ante esta ofensiva de la juventud por cuestionar las medidas impuestas por la derecha para precarizar aún más la vida de las y los trabajadores, la derecha no dudó en salir a criminalizar y reprimir a quienes han participado de las evasiones que se han desarrollado durante estos días.

Por un lado, los diputados de Renovación Nacional, Karin Luck y Sebastián Torrealba presentaron un proyecto de ley para endurecer las multas para quienes evadan el pago, la que podrían llegar hasta los 480 mil pesos pudiendo ser conmutadas por trabajos comunitarios. Sin duda una medida completamente autoritaria, que viene a resguardar los intereses de los empresarios del transporte.

Por su parte, la Ministra de Transporte Gloria Hutt no se queda atrás, quién además de alinearse con el discurso criminalizador de la derecha, afirma que recurrirá a cámaras de seguridad y todo lo que tenga a su alcance para identificar a los evasores e ingresarlos al registro de evasores que actualmente tiene 8 mil personas registradas, amenazando con que estos hechos tendrán consecuencias, entre las que se encuentran medidas relacionadas con la obtención de la licencia de conducir, permiso de circulación, acceso a descuentos de las tarifas e incluso la retención de devoluciones de impuestos. Otra de las medidas disciplinarias de las autoridades, podrían verse afectados con la suspensión de la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE) si es que no pagan los pasajes evadidos en un plazo de 30 días.

Además, ante el protagonismo de secundarios, la ministra señala desde la cúpula de sus comodidades y sueldos millonarios que “No tienen argumento, no se les cambió la tarifa.”

Sin duda, la Ministra no entiende nada respecto de lo que pasan las familias trabajadoras, donde los estudiantes no son ajenos a la precarización y los bajos sueldos que recibe la gran mayoría de la población. Pero, precisamente se refiere a una de las cosas más progresivas de esta movilización de secundarios, quienes no están en pie de lucha por demandas propiamente del sector estudiantil, sino que, se rebelan contra las medidas de una derecha empresarial que continúa pasando ataques a las familias trabajadoras, quienes ya se veían afectadas por la inflación que se deja caer sobre sus hombros subiendo el costo de la vida, incluso en cosas tan básicas como la luz, a lo que se suma el alza del transporte.

Esta fuerza que han demostrado los jóvenes muestra cómo las y los estudiantes secundarios y universitarios podemos ser un factor activo y potente que en unidad con la fuerza de las y los trabajadores pueda enfrentar y hacer tambalear al gobierno de la derecha. Este ímpetu de la juventud es el que Piñera ha querido mantener bajo control con su línea represiva a lo largo del año, la que hemos podido ver en la represión al Instituto Nacional, Aula Segura y recientemente con la aprobación, gracias a votos de la DC, del control preventivo desde los 16 años. Es más, su manera de afrontar las jornadas de evasiones no ha sido diferente, desplegando un enorme contingente policial para militarizar el Metro, dejando hasta la fecha 41 detenidos.

Las y los secundarios que hoy se ponen al frente para abrir portones, saltar torniquetes y abrir rejas para que el resto de las y los trabajadores y la población pasen al Metro sin pagar un pasaje excesivamente caro para llegar a sus lugares de trabajo o estudio, nos muestran que hoy estudiantes y trabajadores tenemos enemigos comunes y debemos enfrentarlos con un solo puño confluyendo en demandas comunes junto a los trabajadores y las mujeres.

Es este mismo gobierno de derecha que nos sube el costo de la vida, el que de la mano de los empresarios busca imponernos mayor precarización bajo el engaño de la flexibilidad al calor del debate de la reducción de la jornada laboral, donde las y los jóvenes junto a las mujeres y los migrantes somos uno de los sectores más afectados, ya que tenemos los trabajos más precarios.

Ante este contexto, se hace necesario que los organismos estudiantiles como la CONES, FESA, CONFECh, pasen del apoyo discursivo a ser un factor real que permita articular la explosividad del movimiento estudiantil junto al conjunto de los trabajadores para levantar una movilización nacional contra el alza del transporte, pero también para ganar una demanda tan sentida por la población como es la reducción de la jornada laboral, pero sin el engaño de la flexibilidad, para dar continuidad al ímpetu de las y los estudiantes y enfrentar al gobierno y sus medidas precarizadoras y represivas.






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