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A 72 AÑOS

La caída de Berlín: el verdadero fin de la Segunda Guerra Mundial

El 7 de mayo de 1945 con la entrada del Ejército Rojo en Berlín, no solo finalizó la “guerra europea”. Fue el verdadero fin de la Segunda Guerra Mundial.

Lunes 8 de mayo | Edición del día

¿Qué se peleaba en la Segunda Guerra?

Más allá de la fecha de finalización, lo importante es la causa, el desarrollo, el resultado y las consecuencias de esta guerra. Trotsky ya escribió un documento acerca de las causas, los verdaderos contendientes y la necesidad de que la clase trabajadora que iba a ser usada como carne de cañón detuviera esta nueva guerra mundial con la revolución obrera en 1934 en La guerra y la IV Internacional. En su primera tesis afirma:

“Las razones que provocaron la última guerra imperialista, inherentes al capitalismo moderno, alcanzaron ahora una tensión infinitamente mayor que a mediados de 1914. El único factor que frena al imperialismo es el temor a las consecuencias de una nueva guerra. Pero la eficacia de este freno es limitada. El peso de las contradicciones internas empuja a un país tras otro por la vía del fascismo, el que a su vez no podrá mantenerse en el poder sin preparar explosiones internacionales. Todos los gobiernos temen la guerra, pero ninguno tiene libertad para elegir. Sin una revolución proletaria es inevitable una nueva guerra mundial”.

Trotsky no era un “pronosticador”. Era una advertencia, cinco años antes, para definir la actuación de las fuerzas revolucionarias. La revolución española y el proceso revolucionario francés fueron una oportunidad donde Trotsky utilizó toda su experiencia para pelear por su triunfo. Pero la derrota de estos procesos (gracias a la política de los Partidos Socialista y Comunista), llevaron inevitablemente a la guerra.

Para los trotskistas, en este mundo de crisis, guerras y revoluciones, no todas las guerras eran iguales en un mundo dividido en clases sociales y diferentes Estados nacionales. Durante la Segunda Guerra el enfrentamiento fundamental fue entre Estados imperialistas (más allá de si estaban gobernados por regímenes democráticos o fascistas, todos defendían sus colonias, semicolonias y conquistas de nuevos territorios). Por eso, Trotsky y los trotskistas de la época no apoyaban ninguno de los dos bandos imperialistas: los Aliados o el Eje. Luchaban por una posición independiente de los trabajadores y el pueblo pobre. Luchaban contra sus propias burguesías imperialistas. Defendían a las colonias y semicolonias que luchaban por su independencia (aunque su imperialismo opresor fuese “democrático” o “fascista”) y defendían a URSS como Estados obrero contra los ataques imperialistas que lo tenían como objetivo de guerra, aunque estuviese degenerado por la burocracia estalinista.

Por el contrario, las direcciones de los Partidos socialdemócratas (II Internacional) y los Partidos Comunistas (III Internacional estalinizada) defendían a sus burguesías aceptando que era una lucha de regímenes, llegando a levantar huelgas porque boicoteaban a una democracia (como hizo el PC en Argentina con la huelga de la carne de 1943).

¿Quiénes ganaron la guerra?

En 1943 se empezó a producir lo que tanto temían la burguesía como la burocracia estalinista. La guerra estaba engendrando procesos revolucionarios en las masas de Francia, Italia, Grecia y amenazaba con extenderse. Ni los campos de concentración ni la ocupación de casi toda Europa habían sido razones suficientes para la intervención de EEUU. Pero las masas en Europa y Asia no esperaron a los Aliados imperialistas y se enfrentaron a la opresión fascista, infligiéndole grandes derrotas en Yugoslavia, Italia, Grecia, Indochina y Francia. EEUU que aún no había intervenido en la guerra europea (el escenario central) esperando que se desgastaran tanto alemanes como rusos y los imperialismos europeos en general, cambia su política e interviene en julio de 1944. Mussolini había caído en 1943. Alemania comenzaba a demostrar su crisis para dominar un continente como el europeo. Japón iba de derrota en derrota. La URSS luego de derrotar a los nazis en su territorio, se extendía a los Estados vecinos y comenzaba su camino hacia Berlín. Ahora los objetivos de guerra habían cambiado: frenar el avance revolucionario, que las potencias del Eje fueran derrotadas (aunque no aniquiladas) y que EEUU apareciera como vencedor y la nueva potencia hegemónica a nivel mundial. A partir de allí, comenzó la carrera de quién llegaba primero a Berlín, para aparecer frente al mundo como el vencedor de los nazis (EEUU y GB también querían mostrar su superioridad frente a la URSS, aunque en los papeles ya habían aceptado su fortalecimiento).

Los comandantes soviéticos, después de quedarse detrás del río Vístula mientras los nazis derrotaban el Alzamiento de Varsovia, avanzaron finalmente sobre la capital polaca en enero de 1945. Las divisiones norteamericanas que avanzaron lentamente desde el sur de Italia, dejaron que los nazis bombardearan el norte ya que había “focos revolucionarios” para luego bombardearlos ellos bajo el mando del general Eisenhower en su camino hacia Alemania. Los rusos ya entraban al territorio alemán. Un mes después, el 25 de marzo, los norteamericanos controlaban la orilla izquierda del Rin, mientras el 19 de abril, los ingleses tomaron el Elba.

El 30 de abril, Hitler, reconociendo su derrota, se suicidó, al igual que muchos de sus altos cargos y seguidores incondicionales. La Batalla de Berlín entre los nazis y el Ejército Rojo había comenzado el 20 de abril y terminó con la rendición alemana 2 de mayo de 1945. Luego llegaron las tropas norteamericanos y distintas negociaciones terminaron con la rendición del 9 que abarcaba a toda Europa. Por eso algunos lo llaman “el fin de la guerra europea”.

Desde 1943 con la Conferencia de Teherán y luego las Conferencia de Yalta (febrero de 1945) y Potsdam (julio-agosto de 1945), EEUU, Gran Bretaña y la URSS (a la que debían reconocer su nueva relación de fuerzas) establecieron las zonas de influencia de los futuros vencedores.

Según la interpretación de EEUU, Japón todavía no se había rendido y por eso la guerra continuaba en el Pacífico. Para ellos el verdadero fin fue luego de la rendición japonesa en agosto de 1945 frente a EEUU. Sin embargo, ya desde enero de 1945 los japoneses estaban negociando los términos de su rendición.

El Ejército Rojo triunfó a pesar de Stalin, ya que para revertir las derrotas que los nazis le infligieron durante dos años, tuvo también que superar la terrible decapitación de sus más experimentados jefes militares ordenada por el mismo Stalin en los “Juicios de Moscú”. La muerte de más de 20 millones de personas en la URSS (14 % de la población contra el 1% en Gran Bretaña y el 0,2 % en EEUU), fue el costo que pagó el pueblo ruso que, a pesar del odio al régimen estalinista, no vaciló en defender las conquistas de Octubre de las garras del imperialismo alemán. Europa del Este fue el precio que pagó Estados Unidos a cambio de reestablecer el capitalismo, bajo su hegemonía, en el resto del mundo gracias al compromiso de Moscú de “encausar” la revolución europea en ciernes para reconstruir los regímenes capitalistas. Los bombardeos perpetrados por Estados Unidos y Gran Bretaña a las barriadas obreras de Italia, los bombardeos a poblaciones civiles alemanas como las de Berlín y la masacre de Dresde, la matanza que Francia realizó de miles de argelinos que festejaban la derrota de los nazis como si eso los liberara de su opresión, los bombardeos de Tokio y numerosas ciudades japonesas con el “remate” de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (cuya verdadera razón era una advertencia sobre su poderío militar frente a todos los imperialismos y frente a la URSS en particular), hicieron el resto.

Es decir, la derrota de los nazis fue a manos de la URSS. Pero los ganadores de la guerra fueron en primer lugar EEUU y en segundo, la URSS. Ambos utilizaron este prestigio para disimular sus políticas contrarrevolucionarias en el mundo en nombre de la “democracia” o el “socialismo real”.

¿Quiénes perdieron?

La mayor pérdida de esta guerra la sufrió la población mundial. Judíos pobres, comunistas sinceros, gitanos, homosexuales, trotskistas, gente común, y todos los que fueron usados como "carne de cañón". Esos fueron los grandes perdedores. La mayoría de los entre 50 y 70 millones de muertos en la guerra, sin contar heridos, etc. Los que comenzaban a ser conscientes de que estaban combatiendo en una guerra que no era suya, ya sea en el frente o en la retaguardia, en la clandestinidad o en un campo de concentración. Que fascistas y aliados se mezclaban, coordinaban, no se enfrentaban hasta el final en las colonias o en las mismas metrópolis como Francia. Que ellos eran sus verdaderas víctimas. El enemigo pasó a ser el pueblo y posibles nuevas revoluciones, pero esta vez en el centro de Europa. Y comenzaron a rebelarse. Por eso hicieron todo lo posible para desangrar al pueblo soviético.

La mayoría de los muertos pertenecieron a la URSS. Como mínimo 20 millones. A pesar del desastre de Stalin y sus acólitos para dirigir la guerra, la población de la Unión Soviética entregó todo por defender las conquistas que aún quedaban de la revolución de Octubre. Eran conscientes que si ganaba Hitler era el fin de la URSS.

EEUU siempre mantuvo su objetivo de conquistar la URSS para el capitalismo. Tardó muchos años en lograrlo, a pesar de la dirección burocrática, incluso en los Estados Obreros "deformados" surgidos de la relación de fuerzas que marcó el final de la Segunda Guerra. Finalmente, con la ayuda de la burocracia estalinista (como hoy en Cuba) y sin necesidad de una intervención militar imperialista directa, el capitalismo logró recuperar estos exEstados Obreros para su mercado mundial.

La clase obrera mundial tiene como tarea volver a derrocar a estos agentes del capitalismo y recuperar estos pueblos para luchar por socialismo en el camino de la revolución socialista mundial.

Lectura recomendado: León Trotsky, Ediciones IPS, Obras Escogidas 8, La Segunda Guerra Mundial y la revolución.








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