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Juzgado ampara a Aldo Santos contra su expulsión de la Normal Superior

El pasado 18 de diciembre, la titular del Juzgado Trece de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal emitió una sentencia que concede el “amparo y protección de la Justicia de la Unión” al estudiante normalista Aldo Santos (militante del MTS/Nuestra Clase y colaborador de La Izquierda Diario), dejando sin efecto su baja arbitraria de la Escuela Normal Superior de México, decretada por el director, Dr. Gonzalo López Rueda.

Sábado 9 de enero de 2016

Una expulsión arbitraria e ilegal

La sentencia reconoce que el director de la ENSM decretó la “baja definitiva” de Aldo:

“…sin cumplir con las formalidades establecidas en la Constitución Federal, pues no se respetó su derecho de audiencia, ya que no existió un procedimiento previo en el que se le diera su derecho de ofrecer pruebas y alegar lo que a su derecho correspondiera. […] Por lo tanto, la autoridad responsable, al haber dado de baja al quejoso, efectuó actos que afectan su desarrollo al impedir el acceso a la educación, en una institución pública…”.

Más adelante, la juez estableció que:

“…al no estar demostrado que antes de decretar la baja definitiva de la Escuela Normal Superior de México del peticionario del amparo, la autoridad responsable hubiera sustanciado un procedimiento en el cual se diera cumplimiento a las formalidades esenciales del mismo… la suscrita determina que el acto reclamado [la “baja definitiva” de Aldo] efectivamente vulneró en perjuicio de la parte quejosa lo dispuesto por el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.”

La sentencia añade que:

“…el oficio a través del cual se da de baja al aquí quejoso, carece totalmente de la fundamentación que todo acto de autoridad debe tener… Insuficiencia de razonamientos que dejó al aquí quejoso en estado de indefensión, al no poder confrontar las disposiciones legales en que debió apoyar su determinación la [autoridad] responsable.”

En síntesis, la sentencia reconoce que el director de la escuela violó la Constitución y las garantías individuales de Aldo, con el fin de impedirle continuar estudiando en la Normal Superior, sin sustentar legalmente esta decisión ni darle el derecho a defenderse. Cabe recordar que, antes del amparo, el director no sólo rechazó la solicitud que el estudiante le hizo para que fuera revisado el examen extraordinario que éste presentó, sino que decretó inmediatamente su “baja definitiva” de la escuela como única respuesta. Este acto fue declarado por la juez como inconstitucional y sin sustento.

Represalia política

Lo que la sentencia del amparo no explica es que el caso de Aldo no es casual ni aislado. Porque la decisión del Dr. López Rueda –con el conocimiento y aval de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM)- de darlo de baja a toda costa -pasando por alto criterios académicos, la normatividad e incluso los principios constitucionales-, fue una represalia política para amedrentar y “disciplinar” al movimiento estudiantil de la Normal Superior y el D.F.
Como es sabido, Aldo Santos se ha distinguido como activista y referente del normalismo combativo de la capital del país.

El intento de expulsarlo coincide con el recrudecimiento de la política represiva por parte del gobierno federal y sus aliados contra el movimiento estudiantil normalista, que en los últimos meses ha significado varias golpizas a estudiantes, hombres y mujeres, por parte de diversas corporaciones policiacas y que 30 normalistas michoacanos lleven varias semanas presos en un penal federal de Sonora por exigir su derecho al trabajo.

A más de un año de la masacre de Iguala y de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, de cuyo paradero sigue sin saberse nada, los ataques del gobierno en contra del normalismo y el magisterio combativos siguen siendo brutales.

La intención es golpear al movimiento estudiantil normalista para impedir que se fortalezca, unifique y salga a luchar (en alianza con el magisterio disidente) contra la anunciada reforma a las normales que la SEP quiere imponer este año como continuidad de la “reforma educativa”, la cual atenta contra el sentido crítico, compromiso social y tradición combativa de estas escuelas.

Un sistema excluyente

No es la primera vez que en la ENSM se da de baja a alumnos supuestamente por no acreditar evaluaciones “de última oportunidad”, sin que se haya respetado la normatividad establecida ni se les haya dado el derecho a defenderse. La estructura directiva, vertical y autoritaria que impera en las normales, posibilita toda clase de arbitrariedades.

Los directivos, dependiendo de sus intereses, actúan como “juez y parte”, afectando frecuentemente a los alumnos. La sentencia a favor de Aldo puso en evidencia el modo de actuar arbitrario e ilegal del director de la escuela, que no es una excepción. Actualmente está en curso otra demanda de amparo contra el Dr. López Rueda, interpuesta por una estudiante del turno vespertino a la que también dio de baja.

Más allá de la responsabilidad del director, la normatividad que rige en las normales tiene un marcado carácter autoritario, pues sirve para inhibir la organización y participación de los estudiantes en las decisiones que atañen a la comunidad. Además de ser excluyente y discriminatoria, ya que dificulta la permanencia de quienes no pueden ser estudiantes “de tiempo completo”, quienes trabajan, son madres, etc.

Una sentencia salomónica

Evidenciando los límites de la “justicia” institucional, a pesar de sus aspectos positivos la sentencia dispone también que si la autoridad responsable “reitera su postura de dar de baja al quejoso”, puede hacerlo siempre y cuándo “ordene llevar a cabo un procedimiento en el que se respeten las formalidades esenciales… y que concluya en una resolución fundada y motivada.”

Con esto, la juez permite que el director de la ENSM reitere su intención de dar de baja a Aldo Santos, siempre y cuando siga el procedimiento “correcto”, concediéndole el derecho de audiencia (que le negó en un principio), pero sin garantizarle una nueva evaluación, esta vez justa, que le permita regularizarse para poder seguir siendo alumno.

La sentencia da pie para que sea la misma autoridad responsable del atropello la que determine cómo se resolverá la controversia, ya que en la institución, dada su estructura vertical y autoritaria, no existe un órgano autónomo e imparcial que atienda los reclamos de los estudiantes.

No más expulsiones en la ENSM

No se puede permitir que el director de la ENSM y las autoridades de la DGENAM insistan en consumar su intento represivo contra un estudiante crítico y comprometido. Hay que impedir que las autoridades continúen violando sistemáticamente los derechos humanos y las garantías individuales de los normalistas.

Hay que exigirles que acaten la sentencia a favor de Aldo, para que siga siendo alumno de la ENSM y pueda regularizarse académicamente, mediante una evaluación formativa, objetiva e imparcial. Que se revisen todos los procesos de regularización en los que haya inconformidad por parte de los estudiantes y se atiendan sus reclamos.

Para evitar nuevas arbitrariedades, hay que imponerle a las autoridades la conformación del Consejo Académico de la ENSM (establecido por el Estatuto Orgánico de la escuela como un cuerpo colegiado al que deben consultar los directivos, pero que nunca ha existido), con representación proporcional de los estudiantes, docentes y trabajadores. En la perspectiva de conquistar un cuerpo directivo integrado por los tres sectores, elegido democráticamente, autónomo y con mayoría estudiantil.

Hay que promover la discusión entre la comunidad normalista sobre los excluyentes requisitos de ingreso y permanencia en las normales, que sólo han servido para justificar su vaciamiento. Hay que unir las filas del movimiento estudiantil normalista en el D.F. y a nivel nacional; estrechar lazos con el magisterio y otros trabajadores para enfrentar la represión, la contrarreforma educativa y el resto de las reformas estructurales.

¡Por la reinstalación definitiva de Aldo Santos en la ENSM!
¡Alto a la represión contra los normalistas y maestros combativos!
¡Libertad de los normalistas y maestros presos políticos!
¡Presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa!
¡Castigo a los responsables políticos de la masacre de Iguala y de la muerte del Profr. David Gemayel Ruiz!
¡Abajo la contrarreforma educativa!






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