Mundo Obrero México

OBREROS DE MAQUILAS

Juarenses dicen NO al trabajo precario de las maquiladoras

La ciudad que representó el boom maquilador en los años 80´s y 90´s, ahora se encuentra con un déficit de trabajadores debido a la precariedad de los empleos en el sector industrial donde los juarenses se niegan a laborar, aprovechando otras opciones disponibles.

Aztlán Almodóvar

Corresponsal en Ciudad Juárez, Chihuahua

Martes 9 de agosto de 2016 | 19:17

Pese a que Ciudad Juárez representó durante décadas el referente industrial de la frontera, ese panorama se oculta poco a poco con el déficit de trabajadores en el último periodo. A nivel nacional, Ciudad Juárez es el municipio con más personal ocupado en la industria manufacturera, de acuerdo con cifras de los indicadores IMMEX del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En el informe más reciente se indica que a marzo de 2016 Juárez empleaba en el sector maquilador a 253 mil 328 personas, cantidad que se posiciona como la más alta de 37 municipios que integran la estadística IMMEX que concentra la información sobre este tipo de industria. La ciudad cuenta con cerca de 300 fábricas maquiladoras, lo que representa una gran fuente de ganancias para las transnacionales debido a su cercanía con los EE UU, así como la mano de obra de calidad y barata al mismo tiempo.

Como ya hemos mencionado en otras entregas, como esta, y esta otra, para La Izquierda Diario, la situación maquiladora en la ciudad está teñida de manifestaciones e inconformidades de los obreros que han salido a las calles exigiendo mejores condiciones laborales, alto al acoso en las líneas de producción y por un incremento salarial de emergencia.

Es en este mismo contexto que las maquiladoras enfrentan un déficit de mano de obra como no se había presentado desde el periodo 2007-2011 con la presunta guerra contra el narcotráfico y la crisis económica, cuando cientos de familias abandonaron la ciudad por la ola de violencia.

Actualmente muchas empresas maquiladoras se encuentran contratando, ofreciendo sueldos de 1400 pesos semanales y bonos de 3000 pesos por contratación. Sin embargo, la rotación de personal, que se mantiene en promedio cerca del 8%, representa un gran enemigo para las empresas debido a los altos costos de capacitación que implica la nueva contratación de obreros.

A la par de ello, las manifestaciones en la frontera han impactado y evidenciado las malas condiciones laborales, de tal manera que los juarenses prefieren trabajar en otras ramas dándole la espalda al sector maquilador, o buscando la empresa que ofrezca más bonos, salarios y prestaciones con lo que la rotación de personal se incrementa.

Actualmente el movimiento de trabajadores de Johnson Controls se mantiene en pie de lucha, desnudando las consecuencias de las acciones empresariales, que mantienen bajos salarios y condiciones laborales que no permiten la manutención de las familias juarenses, lo cual es un fenómeno generalizado en el resto de las maquiladoras.

A pesar de que se ha hecho un enorme esfuerzo por contratar operadores de producción, incluso trayéndolos del centro del país. La baja paga, los aumentos a los productos de la canasta básica, los servicios y las condiciones laborales, hacen que los trabajadores duren poco tiempo en los empleos. Esto representa un fuerte problema para los empresarios que se han quedado sin los trabajadores necesarios para mantener la producción al tope.

También podría reflejar que los obreros son más críticos al momento de elegir un trabajo y que están al tanto de su condición como explotados y oprimidos, lo que representaría un buen signo del despertar de la conciencia de clase de los trabajadores en la frontera. De ser así las luchas de los obreros de la maquila que comenzamos a ver podrían extenderse bajo la consigna de homologación salarial hacia arriba, peleando por ganar los sueldos de los mejor pagados.

¿Un modelo económico Agotado?

Aunque pareciera que el panorama del déficit de personal industrial fuera local, fronterizo, el fenómeno es más complejo y puede extenderse a toda la república mexicana.

En el Bajío, donde se han venido instalando industrias armadoras de automóviles, también comienza a verse el fenómeno de la escasez de personal, por lo que las industrias, para evitar la fuga de trabajadores, han comenzado a capacitarlos y ofrecerles mejores remuneraciones, lo cual representa una pérdida en la tasa de ganancia de las transnacionales.

La cuestión que aún queda por resolver es si esta falta de mano de obra en las diversas industrias tiene una correlación con la explotación capitalista a lo largo y ancho de un país semi colonial como México. ¿Esta falta de personal tiene que ver con la precarización y los salarios de miseria en las diversas áreas industriales? La respuesta parece ser que sí, a tal grado que quizás las personas prefieren permanecer en las zonas semi rurales, con cultivos de subsistencia, en vez de arriesgarse a dejar a sus familias para conseguir dentro de los clusters industriales esparcidos por el territorio nacional, un trabajo que traerá escasos beneficios económicos.

La expansión descontrolada del capitalismo en un país semi colonial tiene el efecto paradójico de crear empleos de bajo costo para el capitalista a la par de tener un enorme ejército de personas, con reducida calificación laboral, pero que, al parecer, hoy no están dispuestos a trabajar en ellos debido a los bajos salarios. El otro aspecto de esta cuestión es que una buena parte de la mano de obra faltante lo es por la falta de capacitación y formación educativa para ocupar puestos de mayor calificación, lo que refleja que la salida para mantener altas tasas de ganancia, yéndose a lugares donde el coste de producción sea más bajo, se ha convertido en un problema serio para ciudades como Juárez, donde el grueso de la economía depende completamente de la industria transnacional.

El problema resulta más complejo al momento de tratar de buscar salidas a dicha problemática. Por un lado las familias mexicanas no pueden vivir dignamente con los sueldos ofrecidos por las transnacionales, pero al mismo tiempo la salida en masa de las maquiladoras representaría un colapso económico nacional, sobre todo en las ciudades industriales, como Juárez, con un estimado de 27 mil vacantes de maquilas. Esta situación evidencia el problema de ser un país completamente dependiente de las grandes potencias económicas y de los planes productivos de éstas.

Desafortunadamente nuestros gobiernos neoliberales se han enfocado poco, o nada, en la creación de industrias autosuficientes e independientes de los países imperialistas. No existen empresas estatales que estén a la altura de las grandes transnacionales, mientras que la nacionalización de las empresas que decidan irse, poniéndolas bajo control de sus trabajadores, que sería una buena opción para la mejor solución de este problema, no entra, por supuesto, en la agenda del gobierno mexicano para detener la fuga de inversión.

La consecuencia directa de esto impactará de una u otra manera al grueso de la población que subsiste de los salarios bajos que dejan las maquiladoras actualmente. La poca organización política, la no existencia de sindicatos independientes y la enorme ingerencia de los sindicatos charros en las empresas dejan un panorama difícil que los trabajadores mexicanos tendrán que superar con fuerza y tesón, como ya lo han comenzado a hacer los compañeros de Johnson Controls, Lear, Eaton, Scientific Atlanta, Commscope, Lexmark, etc., saliendo a la calle a luchar por mejores condiciones de trabajo y salario.






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