Sociedad

TRIBUNA ABIERTA

Jaguar ataca a trabajador en Chihuahua

Un jaguar atacó la tarde del lunes 4 de abril a un albañil en Chihuahua, en una casa donde presuntamente viven narcotraficantes, quienes coleccionan fauna exótica y en peligro de extinción, como parte de los excesos de estos personajes, que no son otra cosa que burguesía subordinada.

Viernes 5 de abril | 18:50

Un jaguar atacó la tarde del lunes 4 de abril a un albañil en el Fraccionamiento Las Misiones, uno de esos amurallados y con "seguridad privada" que en Argentina llaman "countries" y donde viven narcotraficantes y nuevos ricos, quienes están vinculados por la misma cosa: el lavado de dinero, actividad abundante por estos lares.

En Chihuahua se matan dentro de esos horribles lugares o llegan los sicarios y balacean desde afuera. Es MacCrimen, la economía mundial del post capitalismo tardío. El animal llamado Kira ya se había escapado dos veces aterrorizando a los vecinos. Se rumoreaba que su dueño goza de protección oficial, léase policíaca, nada raro.

Durante los últimos años han aparecido en el infierno chihuahuense, donde matan todos los días y a todas horas pese al ejército en las calles (o quizás precisamente por eso), animales salvajes o que no debían estar ahí por ser ajenos al hábitat.

Unos leones vagando por el rumbo de Ciudad Camargo (sur) cerca de la autopista (se habían escapado del rancho abandonado de un narco), un lagarto que se metió al patio de la casa de una señora en Ciudad Juárez y nadie sabe de dónde salió (ciertamente no los hay en el Río Bravo y mucho menos en el desierto), un pelícano en el Campus Uno de la Universidad Autónoma de Chihuahua y hasta un zoológico clandestino entero también en Juaritos Lindo.

Hay muchos más casos, algunos hilarantes. Lo mejor fue cuando un tigre casi se desayunó al narco que lo tenía en su domicilio. La cosa es de tal magnitud que en la ciudad fronteriza de marras un alma caritativa, abrió el Recreativo San Jorge, donde alberga algunos de los animales decomisados o capturados por la Profepa.

Tiene piscina, juegos infantiles y espacios para pic-nic. También vive un elefante que se salvó de un circo que cerró por las nuevas leyes sobre semovientes y un papión sagrado (se aclara que no se trata de algún superviviente de la desaparecida Sociedad Ignacio Ramírez de Derecho de la UACH, años sesenta-setenta.)

Los narcos no son otra cosa que capitalistas. Pero distan de ser hegemónicos. Son burguesía subordinada y sirven de pretexto para mantener un estado de terror como control social. Van y vienen. Con ellos sí se aplica el principio de la destrucción creativa de Sombart y Schumpeter. Además, son los perfectos capitalistas: desechan al trabajo asalariado físicamente. Ya no sirven, los matan.

Desde el desierto chihuahuense, donde estas historias distan de ser banales o mera trivia.






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