Política México

Interpretaciones de la pandemia a modo en Secretaría de Salud

Las distintas direcciones de los hospitales han tomado la determinación de apoyarse en una interpretación donde prima la operatividad antes que la salud de sus trabajadores.

Jueves 4 de junio | 20:27

La Secretaría de Salud de Ciudad de México, es uno de los sectores más grandes de la administración pública centralizada, que concentra a un gran número de trabajadores operativos y técnicos, quienes se han visto afectados por el funcionamiento en los distintos centros de salud.

En el contexto de la emergencia sanitaria del virus SARS CoV-2, los lugares donde el conjunto de trabajadores se han visto más afectados, han sido los 7 Hospitales Generales, los 4 Hospitales Materno-infantiles, los 8 Hospitales Pediátricos y el Hospital de Especialidades.

La exposición del diverso personal a los usuarios sospechosos y confirmados de Covid-19, así como la carencia de equipo de sanidad con los estándares apropiados recomendados por la OMS, ha hecho que muchos de ellos se vean expuestos al contagio y que se vuelva un grupo vulnerable durante la emergencia sanitaria.

Sí bien, las autoridades estatales reconocen esta realidad, no llevan a cabo medidas adecuadas para que el personal de salud, como cualquier otro grupo vulnerable, le sean garantizadas sus condiciones mínimas de existencia, con los más altos estándares posibles.

Mientras el discurso oficial crea un mito de los “héroes de bata blanca”, la realidad es que héroes son en muchos casos víctimas de un esquema administrativo deficiente, y una política incapaz de hacerle frente a los retos que supone enfrentar esta pandemia, como lo es el reto de garantizar la salud de sus propios trabajadores.

El gobierno de la 4T, se ha venido presentando desde que asumió el poder en 2018, como un "gobierno del cambio", pero la realidad es que no ha tocado las estructuras capitalistas en la administración pública, ni ha accionado para poder garantizar mejores condiciones a los trabajadores de este gremio. Como muestra de esto están las condiciones laborales en que se encuentran los trabajadores de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, por contextos específicos como ser persona adulta mayor de 68 años o empleados con enfermedad crónica degenerativas no transmisibles.

Para poder tratar de garantizar el derecho a la salud tanto de usuarios como de personal médico, se emitió el 19 de marzo de 2020, el acuerdo por el que se da a conocer a las personas servidoras públicas de las Alcaldías, Dependencias, Órganos Desconcentrados y Entidades Públicas de la Ciudad de México de las medidas preventivas en materia de salud a implementarse, con motivo de la enfermedad Covid-19; donde se estableció las diversas hipótesis para poder exentarse del trabajo presencial y tomar resguardo domiciliario.

Sin embargo, a partir del 1 de abril de 2020, con la publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad del tercer acuerdo por el que se determinan Acciones Extraordinarias en la Ciudad de México para atender la Declaratoria de Emergencia Sanitaria por causa de fuerza mayor, en concordancia con el Acuerdo del Consejo de Salubridad General del Gobierno Federal, con el propósito de evitar el contagio y propagación de la Covid-19, en el que la fracción segunda del primer acuerdo establece que los servicios de salud son servicios prioritarios.

Pero las distintas direcciones de los hospitales han tomado la determinación de favorecer una interpretación donde lo que prima es la operatividad de los hospitales, antes que el derecho a la salud de sus trabajadores. Aunque la justificación que emplean en dicho acuerdo es que el personal médico es indispensable.

Esto, si bien es cierto, también lo es que se contra viene con la necesidad de una disposición que determine el resguardo domiciliario para quienes laboran en la primera línea de atención sanitaria .

Cuando hay concurso de derechos, siempre se debe apelar al que beneficie más al titular. En los acuerdos no hay contradicción, lo que se está primando es el derecho a la salud de las personas trabajadoras, como derecho individual de primer orden, pues la vida y la salud son derechos que debe tutelar el Estado. Pero bajo este discurso se ha orillado a los trabajadores a exponerse, pues el segundo acuerdo resalta la función indispensable y el derecho de la sociedad a poder contar con servicios de salud oportunos y suficientes.

Esta falsa disyuntiva sólo revela, en primera instancia, lo deficiente de la administración de salud, producto de años de despojo y saqueo a manos de las administraciones; y en segundo lugar, que la crisis sanitaria se quiere hacer caer sobre los trabajadores. Porque lo que importa más que la percepción hacia los trabajadores de la salud sea de “mártires” que se mueren en la línea, que ocuparse de un personal vulnerable que necesita de atención primaria para cumplir con su función indispensable, con el mínimo riesgo posible.

Por eso, para fortalecer el sistema de salud se debe plantear la perspectiva de refundar un sistema de salud que resguarde a los trabajadores y adecuado a las necesidades de la población.

Esto, en medio de la contingencia, se podría lograr con la contratación de más personal y con contratos laborales que les otorguen prestaciones mínimas y reales para la contingencia, como seguro y previsión social, gastos médicos y funerarios, así como la creación de un fondo de ahorro que pueda ser utilizado para pagar transporte de los trabajadores. De esta forma los empleados, que, por su condición, requieren quedarse en casa, se podrían retirar sin que se ponga en riesgo la función de los hospitales.






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