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MAGISTERIO

Indignante: cientos de docentes fallecidos y contagiados durante la pandemia

Las cifras de decesos y contagios entre trabajadores de la educación no son claros. Urge la organización del magisterio nacional para recuperar el SNTE y que vea por las condiciones laborales y de salud de los y las maestras.

Sábado 17 de octubre | 17:41

Con más de 830 mil casos acumulados y 85 mil muertes hasta el día de hoy, las cifras de contagios y fallecidos crecen por miles todos los días, posicionando a México con el 4º lugar con más muertes durante la pandemia en el mundo. Las cifras de contagio y de decesos en el sector magisterial no son claras ni precisas, lo que demuestra que la vida de los trabajadores no es una prioridad para el gobierno de AMLO y la 4T.

Cifras indignantes

De acuerdo a datos de la Coordinadora Nacional de Trabajadoras de la Educación (CNTE) en agosto, más de 350 maestros han fallecido por covid-19 y en la ciudad de México hay 6 mil 750 docentes que enfrentan una o varias comorbilidades. A esto se suman maestras embarazadas, mientras que gran parte de esta comunidad tiene enfermedades crónico-degenerativas.

El día 13 de octubre, La Jornada anunció que al menos 340 profesores en activo y jubilados han fallecido en Chiapas, Guerrero y Oaxaca por complicaciones derivadas del Covid-19 y cientos más están contagiados.

En Guerrero, por lo menos 128 integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), perecieron en la entidad por covid-19; las regiones con más mentores que perecieron por esta enfermedad son: Acapulco, con más de 55 casos; Chilpancingo, en la zona centro, con 49, y el resto en las diferentes regiones de la entidad.

La sección 22 de la CNTE, ha contabilizado durante la pandemia y la suspensión de clases presenciales un total de 50 mentores fallecidos por el virus. La gremial registra además 600 casos de profesores que han dado positivo a covid-19.

Estas cifras son solo de algunos estados, pero ¿cuántos más hay en todo el país? Entre docentes nos hemos enterado que han fallecido colegas y los números oficiales no son claros, ni mucho menos se dan a conocer en las conferencias de prensa.

La educación en tiempos de Covid

Ningún maestro imaginó la duración de la pandemia, ni las repercusiones en nuestra labor. Cuando se anunció que el SARS-CoV-2 había llegado a México empezamos a alarmarnos porque sabíamos que las escuelas no cuentan con las condiciones de seguridad necesarias para laborar de manera presencial, cuestión que siempre hemos denunciado los maestros, mientras que las autoridades educativas siempre buscan evadir su responsabilidad.

Los docentes denunciamos que hay compañeros en situación de alto riesgo: diabéticos, embarazadas, mayores de 60 años, etc. y mucho temor de morir contagiados en nuestras casas. Sin embargo la cuarentena no fue la misma para todos: muchas madres y padres de familia que salían a laborar arriesgándose al contagio, tanto ellos como sus familias, también hay miles de padres y madres de nuestros alumnos que fueron despedidos.

Como es bien sabido, el sector educativo nunca ha sido prioridad de los gobiernos y la 4T no es la excepción, pues han reducido más el presupuesto a dicho sector para el siguiente año y eliminando 13 programas educativos, mientras que a las escuelas normales del país les han quitado el 95% de su presupuesto y el programa de capacitación para los docentes en activo, tendrá 45% menos recursos.

Muchos de nuestros alumnos no cuentan con aparatos tecnológicos ni siquiera con una televisión, razón por la que muchos docentes les llevaron actividades y tareas para evitar rezago escolar de los alumnos más necesitados. Esta situación fue retomada por las autoridades como “una noble labor y de mucha entrega” cuando en realidad se trata de un elemento de alto riesgo de contagio. Incluso en el caso de escuelas privadas, muchos profesores fueron obligados asistir a los colegios para que los directivos checaran que estuvieran trabajando, sin ni siquiera contar con algún seguro o servicio médico ante el peligro de contagio.

Docentes durante la pandemia

El magisterio mexicano se encuentra muy golpeando en esta pandemia, pues la gran mayoría de nosotros ha perdido familiares o amigos cercanos, además, observamos que nuestros alumnos también están cabizbajos ante la pérdida de alguno de sus padres o familiares, mientras que de otros desconocemos su situación y si continuaran o no con sus estudios. Las y los docentes junto con las madres y padres de familia, hemos sacado adelante las clases en línea, haciendo grandes esfuerzos para adquirir equipos de cómputo prestados o a créditos y contratar servicios de internet y luz con cuotas cada vez más altas que solo benefician a empresarios de las comunicaciones.

El “Aprende en Casa” ha sido un gran fracaso y además, se muestra como un programa antipedagógico que busca avanzar en la privatización de la educación pública y gratuita a favor de las grandes televisoras, que por años se han dedicado a criminalizar al magisterio. En el plano económico muchos docentes han denunciado el pago atrasado de sus salarios, tanto de escuelas públicas y privadas, en el caso de estos últimos denuncian las altas olas de despidos injustificados.

La alta carga administrativa que imponen los directivos de las escuelas junto con la triplicación de las jornadas laborales y domésticas principalmente para las maestras y madres de familia, también han generado elevados niveles de estrés, así como de ansiedad y depresión, todo esto afectando aún más la salud de las y los docentes.

Muertes y contagios que se pudieron evitar

Desde años pasados antes de la pandemia, al sector salud y a instituciones como el ISSSTE e IMSS se les venía atacando fuertemente en la reducción de recursos financieros, disminuyendo así la capacidad de los servicios que ofrecían dichas instituciones.

Los muertos y contagiados de esta pandemia los ha puesto la clase trabajadora, ya que somos los más afectados por las políticas de salud diseñadas para atender la emergencia sanitaria. Las estrategias del gobierno de la 4T encabezadas por el Dr. Hugo López-Gatell y el visto bueno de AMLO, desde el inicio se negaron a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los testeos masivos y aún hoy, siguen sin llevarlos a cabo.

El presupuesto para el sector salud se ha mostrado corto ante las necesidades de la población durante la pandemia y no se han brindado los suficientes equipos de protección personal e insumos para que las y los trabajadores de la salud, puedan estar en la primera línea sin en peligro de contagio o muerte.

Otro claro ejemplo del desprecio hacia nuestra condición como trabajadores, es el constante anuncio de Esteban Moctezuma sobre el regreso a clases con su “modelo híbrido”, sin asegurar primero las condiciones óptimas para un regreso seguro y la construcción de nuevas escuelas para evitar el hacinamiento en las aulas. A esto se suma el aumento desmedido de la carga de trabajo y la nula responsabilidad del Estado para dotar de equipos de cómputo tanto a docentes y alumnos, así como redes de Internet gratuitas y energía eléctrica en todas las comunidades.

Todos estos ataques no se explican sin la colusión de los charros líderes del SNTE que dejaron pasar la reforma educativa, así como el nuevo modelo educativo del gobierno de Peña Nieto, y que continua en la 4T con la Nueva Escuela Mexicana. También han ignorado los miles de contagios de las y los maestros y los fallecimientos, callando ante la imposición del modelo híbrido y los millones de pesos otorgados a las televisoras con el “Aprende en casa”.

Para que no haya más muertes y contagios de docentes, es urgente que nos organicemos para recuperar el sindicato a través de asambleas democráticas y desde las bases, y también, para defender la educación pública y gratuita de las nuevas generaciones ante el ataque de la educación a distancia.

En esta lucha es muy importante que la CNTE, referente histórico y de lucha para el magisterio y la clase obrera mexicana, rompa la tregua que mantiene con el gobierno de AMLO y la 4T, ya que los docentes muertos y contagiados más los miles más los millones que continúan sin trabajo digno demuestran, que las mesas de negociación sin movilización y lucha en las calles, son impotentes para conseguir nuestras demandas.

Es momento de confiar en el enorme potencial de la organización de todos los trabajadores y trabajadoras de la educación, tanto el sector privado y público, en unidad con las madres y padres de familia que también son trabajadores, para que los costos de esta crisis económica y sanitaria no las paguemos nuevamente nosotros y nuestras familias. Porque a todos los y las profesoras nos sobran razones para repudiar esta situación, te invitamos a organizarte con la agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas y docentes de Nuestra Clase.

Escríbenos a Facebook o mándanos un mensaje de WhatsApp al 5544595104

Nuestra Clase

Pan y Rosas México

*Rosa García es profesora de primaria de la CDMX, integrante de la agrupación Nuestra Clase y Pan y Rosas.






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