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COPA LIBERTADORES

Histórico: River campeón de América en superfinal ante Boca en Madrid

En una de las finales más largas de la historia, River derrotó por 3 a 1 al Boca del Mellizo Guillermo y obtiene su cuarta Copa Libertadores en una final expropiada a los hinchas.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Domingo 9 de diciembre de 2018 | 19:48

Fue de menor a mayor, pero River impuso su fortaleza: la capacidad de remontar la adversidad que demostró en toda esta competencia, especialmente en esta serie final contra su rival de toda la vida. Boca estuvo 3 veces en ventaja (dos veces en la Bombonera, una vez en Madrid cuando comenzó ganando) pero el plantel del Muñeco Galllardo hizo una marca registrada de ese carácter.

Por el lado de Boca, tuvo su momento en el primer tiempo y en particular a partir del golde Benedetto (a los 43 minutos). Pero le fue bajando intensidad y la expulsión de Barrios (por doble amarilla, no merecida) sobre el final del segundo tiempo –cuando ya se encaminaba todo hacia el alargue- fue letal.

River arrancó el primer tiempo muy desconcentrado. Tenía la pelota, como era de esperarse, pero estaba muy nervioso e impreciso en los pases: perdieron pelotas increíbles como la que originó el contraataque fulminante para el golazo de Benedetto. Incluso el xeneize, con poco, merecía la ventaja porque tuvo las pocas ocasiones de un primer tiempo muy trabado y aburrido.

En el segundo tiempo River seguía apagado pero encontraba el equilibrio en sus distintas líneas. Se agrandó la figura de Nacho Fernández y comenzaron a aparecer las vías hacia el arco defendido por Andrada. Y así, de una contra bien construida, con una gran pared (ya que hablamos de construcción), Pratto logró el empate cuando promediaba la segunda etapa.

A partir de ese momento, Boca se desdibujó y le costó asimilar el golpe mientras que River obtuvo la confianza que le venía faltando.

También hubo varias debilidades en el esquema de los mellizos Barros Schelotto: siendo que el punto fuerte de Boca es su peso ofensivo ¿porqué un planteo tan timorato y cauteloso en la mayor parte del partido? ¿porqué no puso cuando estaban en ventaja a Benedetto y a Wanchope Ábila juntos –aunque sea algunos minutos- siendo que es un tándem ofensivo que se entiende muy bien y lo podía liquidar? ¿Porqué optó por Andrada en el arco que –aunque tuvo una tarea regular- no fue mucho mejor que Rossi que se había ganado un lugar? Párrafo aparte merece la preparación física, que evidentemente fue deficitaria en el club xeneize en relación a River. Muchos jugadores terminaron acalambrados y agotados, Pablo Pérez y Gago sentidos físicamente, una cuestión que pareció no ser consecuente con el planteo (un esquema cauteloso obliga a prepararse para un partido largo e incluso definido por penales).

Con un jugador menos por la expulsión de Barrios, el partido empezó a parecer lo que en términos boxísticos se denomina “madura el nocaut”. Daba toda la sensación que el gol para River estaba al caer. Así sucedió en el minuto 108 con el golazo del colombiano Juanfer Quintero. Y con Gago afuera, Boca con 9 era puro corazón y orgullo propio. Lo pudo empatar a puro empuje (pelota en el palo) pero era un partido desnaturalizado y el Pity Martínez le puso la frutilla al postre, ante un Boca desarmado.

Pasó un mes y 9 días desde que Boca llegó a la final que se configuró contra River, un superclásico inédito. Se suspendió por lluvia, luego por los incidentes, cambiaba de día y de horario. Finalmente cambió hasta de escenario, prácticamente un robo y una estafa a los hinchas, avalada por la dirigencia de ambos clubes y por la AFA. Pero luego de tanta espera, hay un campeón. Y sus argumentos fueron sólo futbolísticos. A la larga, merecido campeón de la Copa Libertadores 2018 este River Plate de Gallardo.






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