Mundo Obrero

MOVIMIENTO OBRERO DE EE. UU.

¿Hacia una huelga general contra Trump en Estados Unidos?

Ya hay tres propuestas distintas – 17 de febrero, 8 de marzo y 1 de mayo – y también muchas dudas.

Wladek Flakin

Berlín

Sábado 11 de febrero

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Nunca un presidente estadounidense ha sido tan odiado. El 21 de enero, sólo un día después de la inauguración, tres millones de personas salieron a las calles para la Marcha de Mujeres – no sólo en las grandes ciudades, sino también en pueblos de las zonas rurales y conservadoras. Casi uno por ciento de la población total del país protestando – una cifra sin precedentes.

¿Y ahora? En los medios sociales, muchas personas están proponiendo una "huelga general" contra Trump. Incluso medios burgueses como Guardian, Washington Post e incluso Cosmopolitan están discutiendo la necesidad de no sólo marchar en las calles los fines de semana, sino parar en los lugares de trabajo.

Hay tres propuestas centrales:

- viernes 17 de febrero: Día de los Presidentes, cumpleaños de Washington y Lincoln

- miércoles 8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora, y también el 100 aniversario del comienzo de la revolución rusa

- lunes 1 de mayo: Día Internacional de Lucha de la Clase Trabajadora, también el día de una huelga de inmigrantes en EEUU en 2006

En la revista Jacobin (vinculado a la organización socialdemócrata Democratic Socialists of America, DSA), el profesor Alex Gourevitch cuenta la historia de huelgas militantes y de represión feroz en Estados Unidos. Él expresa todas las dudas con estos llamados, implicando que sean irresponsables:

Si vas a pedir a la gente que no sólo arriesgan sus puestos de trabajo, sino que potencialmente enfrenten el aparato armado del estado, hace falta preparación, liderazgo, y una disposición visible para acciones obreras masivas. (...) Para los trabajadores sería razonable rechazar el llamado a una huelga general. Parece que deben ser actores en el drama de otras personas, personas que recién se dan cuentas que las cosas van a la mierda.

La huelga general es la forma más intensa de la lucha obrera antes de la insurrección. No es para tomar a la ligera. Y el movimiento obrero estadounidense viene de décadas de derrotas y de atomización.

Pero el profesor Gourevitch ignora un hecho importante: La clase obrera estadounidense no se reduce a hombres blancos sindicalizados. Al contrario, los sindicatos hoy en día representan sólo un siete por ciento de los trabajadores. Hoy
en día la clase trabajadora es femenina, no blanca e inmigrante. Sí, los sindicatos representan a algunos batallones fuertes y centrales. Pero una huelga política es justamente un método para ganar a los no organizados.

Los llamados a una huelga desde el movimiento feminista, desde Black Lives Matter, desde colectivos de inmigrantes etc., no vienen de "fuera" del movimiento obrero – vienen de los sectores más oprimido de nuestra clase. Los millones de inmigrantes que pararon el 1 de mayo de 2006 lo hicieron sin las órdenes de las centrales sindicales.

Los dirigentes oficiales del movimiento obrero – las burocracias sindicales – son agentes de la clase dominante. Hace poco varios dirigentes sindicales se juntaron con Trump y expresaron su apoyo para su política. Esos burócratas chauvinistas piensan conseguir ventajas para algunos sectores de la clase obrera a costa de sectores más oprimidos.

Una huelga general va en contra de esta lógica sectoralista y chauvinista. La huelga es general porque se basa en los intereses comunes de todos los explotados: para salud, educación, trabajo, y plenos derechos para todos. Es justamente la falta de experiencias de lucha colectiva que ha hecho que algunos sectores de trabajadores se hayan dejado engañar por la demagogia racista de Trump.

Gourevitch no puede imaginar una huelga que no sea organizada por los poderosos y ricos burócratas. Quien propone esperar hasta que estos dirigentes organicen la huelga en realidad está proponiendo esperar hasta que Jesús retorne a la tierra. Es precisamente en la movilización hacia una huelga donde los trabajadores pueden probar a las direcciones sindicales – y, más importante aún en Estados Unidos, organizar estructuras sindicales elementales. Ya que las organizaciones sindicales no cayeron del cielo, sino fuero forjadas en duras luchas, muchas de ellas organizadas desde abajo.

El revolucionario ruso León Trotsky explicaba eso en 1935: En un momento cuando "Las masas obre­ras quieren luchar, pero la dirección aplica los frenos, engaña y desmoraliza a los obreros". En esta situación la huelga sería "el medio necesario para vencer la traición de la dirección y para crear en el seno de la clase obrera las premisas para la insurrección victoriosa." (El ILP y la Cuarta Internacional)

Los revolucionarios en Estados Unidos rechazamos todo pesimismo en esta nueva época. Llamamos a los dirigentes sindicales a luchar contra el racismo, con huelgas masivas, pero también llamamos a los trabajadores a autoorganizarse, para poder luchar independientemente de estos dirigentes.

No se puede decir si habrá huelgas el 17 de febrero o el 8 de marzo o el 1 de mayo. Pero sí podemos decir que esta discusión es importantísima para intensificar la resistencia contra Trump: Necesitamos una respuesta de clase, con los métodos de lucha del proletariado, independiente de los políticos burgueses de los Demócratas. Así argumenta nuestro periódico hermano en Estados Unidos, Left Voice.






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