Géneros y Sexualidades

DEBATE FEMINISTA

Hacia dónde va el movimiento de mujeres: estrategias en debate

En el México de feminicidio y la precarización laboral, continúa acumulándose el hartazgo y la rabia. Pero ¿qué tipo de organización necesitamos las mujeres para enfrentar la barbarie?

Martes 24 de septiembre de 2019 | 16:45

Las mujeres en México hemos tomado muchas veces las calles para expresar nuestro hartazgo ante la violencia. Hemos recuperado el 8M, el 28S, 25N y otras fechas emblemáticas y protestado espontáneamente contra feminicidios y desapariciones. El pasado 12 y 16 de agosto, volvimos a tomar las calles en más de 30 ciudades del país, esta vez contra la violencia sexual de policías de la CDMX hacia una joven adolescente en Azcapotzalco.

Posterior a estas movilizaciones, quedan varias preguntas abiertas: ¿Por qué no continuaron y se extendieron las protestas de la diamantina? ¿Cómo nos coordinamos para consolidar una organización permanente que pueda hacerle frente a la violencia?

Para dar respuesta a esta problemática surgieron diversas iniciativas de diferentes sectores del feminismo, cada una expresando una visión y una estrategia política particular para enfrentar –o no- la violencia estructural que vivimos a diario millones de mujeres.

Una gran operación política

El gobierno de la 4T tenía la enorme necesidad de parar las críticas y movilizaciones contra la impunidad policíal. Es por ello que, aprovechando el ambiente de politización, implementó una gran operación política cuyo objetivo fue: desviar el descontento e institucionalizar las demandas de las mujeres. Instalando Mesas de Diálogo a puerta cerrada entre la Jefa de Gobierno y un pequeño grupo de feministas, no representativas del movimiento.

El gobierno de MORENA se intentó re-legitimar ante los ojos de miles y simuló dar solución al problema de la violencia feminicida en la CDMX.

Paralelamente, surgieron otras convocatorias a espacios de discusión. Por un lado, hay espacios cerrados y excluyentes de las mujeres transgénero, militantes de izquierda y/o sindicatos. Esta política expresa que más allá de los métodos “radicales”, este feminismo no ve la necesidad de incluir a las organizaciones que luchamos hace años contra los flagelos de este sistema contra las mujeres, pero tampoco a las millones que no están organizadas. Por consiguiente, el impulso de convocatorias unitarias que sumen a más mujeres como una necesidad urgente.

También surgió el llamado a la Asamblea Feminista Metropolitana, impulsada por diferentes organizaciones aglutinadas en la Coordinación 8M. Con el llamado a “organizar la rabia”, tiene el objetivo de construir un espacio amplio para organizarnos contra la violencia feminicida, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, contra la precariedad laboral y la militarización del país, así como por la independencia política del movimiento de mujeres.

Un debate estratégico sobre la dirección del movimiento

Cada uno de esos espacios expresan de manera distinta y con diferentes métodos, sus concepciones teóricas y políticas sobre la violencia y como enfrentarla. Su existencia misma también refleja, la disputa entre los diferentes feminismos por la dirección política del movimiento de mujeres en nuestro país y a nivel internacional. De ésta dependerá el rumbo histórico del movimiento de mujeres en nuestra época, por ello la importancia vital de su amplia discusión democrática y política.

Y es que, nuevamente, este sistema capitalista está en crisis y, cómo en otros años, las clases dominantes buscan descargar sus consecuencias más perversas sobre las espaldas de las clases explotadas y oprimidas, en donde las mujeres somos abrumadora mayoría.

Pero este nuevo ataque no esta encontrando camino fácil. De hecho, somos cada vez más las que estamos hartas y no vamos a seguir tolerando más injurias y vejaciones contra la humanidad y el planeta, o al menos, no sin oponer resistencia.

Es por ello, que desde la perspectiva del feminismo socialista que impulsamos desde la agrupación internacional de mujeres y diversidad Pan y Rosas, consideramos que es necesaria una dirección y estrategia política que aglutine el hartazgo, lo masifique y organice por miles, bajo el impulso de espacios democráticos de auto-organización (asambleas), en todos los centros de trabajo, escuelas y barrios. En esta titánica tarea, las mujeres trabajadoras en alianza con las jóvenes estudiantes debemos ocupar un rol hegemónico, pues somos nosotras las que vivimos crudamente la precariedad de la vida, la salud y el trabajo; somos nosotras a quienes convierten en una mercancía más, susceptible de ser explotada, torturada, desaparecida y finalmente, asesinada.

Por estas terribles situaciones, es que se hace urgente construir y forjar, en las batallas por nuestros derechos, una dirección que tenga el objetivo estratégico de desarrollar un potente movimiento de mujeres independiente de cualquier gobierno y partidos del régimen, masivo y que se exprese en las calles, con los métodos de lucha de la clase trabajadora y con discusiones contundentes, que logren imponer nuestras demandas a los gobiernos en turno.

Una dirección que nos dote a las mujeres de un programa político que realmente de salida a nuestras demandas más sentidas.

Una dirección que establezca alianzas con otros movimientos y organizaciones sociales que también viven la opresión patriarcal y la explotación capitalista de manera salvaje. Que no deposité su confianza en uno u otro gobierno, sino en sus propias fuerzas organizadas de manera independiente. Desde esta visión, es que te invitamos a organizarte con Pan y Rosas y a pelear juntas por esta perspectiva para el movimiento de mujeres de nuestra época.

Hoy más que nunca es necesario organizar nuestra la rabia y hartazgo acumulado desde hace años junto a nuestros compañeros de clase.

Porque no le pedimos nada a nadie ¡Exigimos lo que por derecho nos corresponde! Nuestro derecho al Pan y también a las Rosas.






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