Cultura

TRIBUNA ABIERTA

Guerra civil española, antifascismo y caricaturas: el trabajo de Julián Gamoneda

El desconocimiento sobre la vida de Julián Gamoneda desembocó en un olvido injusto de su obra. Con esta nota pretendemos recuperar parte de su trabajo y entregárselo a las nuevas generaciones.

Jueves 23 de agosto de 2018 | 18:05

Corría el año de 1939, la Guerra Civil en España había llegado a su fin con la derrota de la República a manos del fascismo, en complicidad con el estalinismo. Los exiliados se contaban por miles. La diáspora empezaba.

En un contexto de crisis, guerras y revoluciones, el mundo aún no se recuperaba de crack de 1929, lo que llevó enormes penurias a las masas trabajadoras y campesinas. Entre uno de los destinos para los refugiados se encontraba el México de Lázaro Cárdena que había expresado su apoyo moral y material a la República española.

Mientras el imperialismo alemán se preparaba para la guerra bajo los ojos complacientes de los gobiernos occidentales, en la Unión Soviética la burocracia estalinista se había afianzado en el poder. La más grande carnicería imperialista en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, se avecinaba.

Entre los exiliados se encontraba un joven caricaturista de nombre Julián Gamoneda del cual contamos con muy pocos datos. Este desconocimiento de su vida desembocó en un olvido injusto de su obra, no obstante, con esta nota pretendemos recuperar parte de su trabajo y entregárselo a las nuevas generaciones.

La caricatura política es una "una forma satírica simbólica de interpretación y de construcción de la realidad, una estrategia de acción (de personas y grupos) en las luchas por la producción y el control de imaginarios colectivos". En este sentido es que Gamoneda pretendía contribuir a la lucha contra el fascismo, mostrándolo tal como era pero en un idioma que cualquiera pudiera entender, o como el propio autor expresó:

No pretendo ganar el “PREMIO NOBEL” de literatura ni competir con GOYA en los dibujos, sólo me guía el deseo de interpretar de una manera gráfica más o menos literaria, la farsa y ridícula pantomima de esa brutal y disociadora doctrina antisocial llamada FASCISMO. (Gamoneda, Julián, Guerra al Fascismo, México D.F., s/e, 1939, p.5).

El fascismo como régimen político-económico es la máxima expresión del capitalismo financiero. Es cuando las contradicciones de la sociedad han alcanzado un nivel crítico y la única forma de mantener en pie el sistema es con una fórmula totalitaria. Cuando los lideres fascistas (normalmente de origen plebeyo) entran en acción, las clases propietarias han renunciado a la dirección de forma del Estado, empujados por el pánico de la revolución social. El Estado moviliza a las clases medias arruinadas y a los trabajadores políticamente más atrasados utilizando discursos que invocan los más profundos prejuicios de la sociedad; asimismo, subordina todos los aspectos de la vida económica, política y cultural al capital. Trayendo como consecuencia las más grandes brutalidades de las historia de la humanidad.

En este sentido, el trabajo de Gamoneda, de gran calidad técnica y pasión por un mundo mejor, se expresó en un libro que él escribió, ilustró y preparó gracias al apoyo de Nelly Lumen, ya que como dijo el autor “tropecé con grandes dificultades económicas para editar la obra”.

El texto no se limita a dar una simple opinión, sino que en función de los datos disponibles de la época, hace un análisis político, crítico y satírico de los principios básicos del fascismo. Asimismo, se nos presentan algunas fotografías y periódicos de la época que se erigen como un dramático testigo de la tragedia.

El libro no se limita a señalar al falangismo de Franco, al nazismo alemán y al fascismo italiano, sino que también toca las fibras más sensibles del militarismo japonés, así como de todos los reaccionarios del llamado tercer mundo. Pero sobre todo, al escribirlo con formato de caricatura, se desmontan los símbolos que con tanto orgullo levantaba el fascismo, exponiéndolos tal como eran: humanos de carne y hueso que representaban el interés de los grandes monopolios capitalistas.

El libro fue un grito retador ante el avance de la contrarrevolución mundial, que denunciaba sus atrocidades durante la guerra en España y advertía sobre la guerra que se avecinaba.






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