Juventud

PANDEMIA Y DESOCUPACIÓN

“Ganas de trabajar sobrarían si fuera en condiciones dignas”, trabajadora de Call Center

A la OIT, el gobierno y los empresarios les preocupa el desempleo y la inactividad, pero se niegan a garantizar condiciones laborales dignas.

Viernes 25 de septiembre | 12:16

Desde La Izquierda Diario México hemos publicado cientos de denuncias obreras sobre las terribles condiciones que la población trabajadora enfrenta cotidianamente en tiendas departamentales, call centers, fábricas, empresas de servicios y telecomunicaciones, etc.

Así conocimos a Guadalupe, una joven trabajadora de call center que se ganó nuestro corazón con una potente frase cuando discutíamos sobre las condiciones de trabajo que enfrenta la juventud.

Ganas de trabajar sobrarían, si fuera en condiciones dignas. Pero tener que trabajar largas jornadas, con un supervisor que actúa como capataz todo el tiempo, por un salario que no alcanza para llegar a fin de mes ni para cubrir los gastos míos y de mi hija pues soy madre soltera, no se diga para aportar en mi casa, es lo peor.”

“Llevo aquí casi un año, he visto pasar a cientos de compañeros que no aguantan el ritmo. Yo empecé a trabajar aquí porque no pude entrar a estudiar pues tengo que mantenerme. La pandemia solo hizo que la carga aumentara en casa, y no nos dieron ni equipo, tuvimos que conseguir computadoras para no perder el empleo y hasta pagar un mejor internet, todo de nuestros bolsillos.”

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En su último informe, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anunció su preocupación por los índices de población económicamente activa en México, que continúan a la baja tras no haber logrado retomar actividades una vez levantadas las medidas de aislamiento impuestas por la pandemia. Nada dice de la política irresponsable de las empresas que exponen a sus trabajadores a laborar bajo el riesgo de contagio.

Los índices son de por sí tramposos, pues se estima que en México de las 12 millones de personas que dejaron de percibir ingresos solo en abril debido al confinamiento, unas 7.5 han reanudado actividades sobretodo en el rubro informal, pero eso no significa que hayan recuperado un empleo digno.

Al contrario, significa que salir a vender comida, dulces o realizar ventas de catálogo es ya una actividad económica, aunque no garantice estabilidad ni seguridad en el ingreso. Con esta lógica, la “recuperación” frente al desempleo masivo, los recortes salariales y suspensiones que implementaron las patronales con el silencio cómplice del gobierno, vendrá de garantizar empleos basura (inseguros, inestables, con muy bajos salarios) para la población, retrocediendo en las conquistas laborales de años previos.

Para la OIT, la economía mexicana ha sido la tercera más afectada a nivel mundial, luego de Francia y Portugal. Según sus estudios, es más complicado sacar a alguien de la inactividad que ofrecerle un empleo, siendo que la población económicamente inactiva está compuesta por adultos mayores y jóvenes en su mayoría, excluidos del derecho a la educación y, ahora, hasta de la posibiliad de ser explotades.

Lo que no dice la OIT y el gobierno mexicano, es que la política laboral de flexibilización y privatización claramente neoliberal que continúa en la 4T, ha significado un retroceso profundo en las condiciones de trabajo y vida de las nuevas generaciones, que no conocemos la antigüedad, el derecho a jubilación, las vacaciones o el seguro médico.

Los empleos basura que ofrecen para recomponer los índices económicos no brindan estabilidad laboral ni ingresos suficientes para sobrevivir. Para resolver de fondo el desempleo y la precarización laboral, necesitamos una política que ataque las ganancias de las grandes empresas para destinar un porcentaje de la riqueza que producimos a las mejoras de vida y laborales que tanto urgen.

En primer lugar, un aumento salaria de emergencia que garantice un salario que cubra el costo de la canasta básica y esté indexado a la inflación. De la mano de esto, es urgente repartir el trabajo disponible entre las manos existentes, garantizando trabajo para todes y en menor cantidad.

Por último, es indispensable destinar más recursos al sistema de salud público, a la educación y cultura, para garantizar estos derechos humanos de manera gratuita y de calidad al conjunto de la población, ¡presupuesto para las escuelas, no para el ejército ni la Guardia Nacional!

Para enfrentar los despidos y la precarización laboral, te invitamos a sumarte a los comités para poner en pie un Movimiento Nacional contra la Precarización Laboral y los Despidos junto a Pan y Rosas y la Agrupación Juvenil Anticapitalista. ¡Búscanos en redes!






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