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MEDIO AMBIENTE

¡Fuera Monsanto de México y de todos los países!

Este sábado 20 de mayo se realiza por quinto año la Marcha Mundial contra Monsanto. En México, marcharemos por las semillas nativas, la producción campesina, la defensa de los territorios y la biodiversidad. La cita es a las 12 pm., del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez.

Miércoles 17 de mayo | 21:54

Este 20 de mayo se realiza en México la 5ta. Marcha Mundial contra Monsanto, la empresa que controla el 90% del mercado de semillas transgénicas y que además comercializa el herbicida Roundup, cuyo agente activo es el glifosato, el cual se relaciona con la aparición de cáncer.

El algodón, la soya, el canola y el maíz son las semillas que comercializa Monsanto. En el caso de México, esta empresa trasnacional ha encontrado una fuerte resistencia por parte de la población, pueblos campesinos e indígenas ante las pretensiones del cultivo de maíz transgénico, el cual atentaría con las variedades de maíz de nuestro país.

El riesgo que presentan las semillas transgénicas para la naturaleza y los pequeños y medianos productores es devastador. En primer lugar, generan una dependencia de los productores a la empresa, pues son semillas que no se pueden multiplicar más de una vez y eso lleva a la compra de ellas para cada siembra; además, requieren un mayor uso de fertilizantes, agua y plaguicidas.

La diversificación y la propagación del maíz para que se adaptara a diversas condiciones ambientales dependió del trabajo del ser humano desde Mesoamérica, y actualmente es parte de la cultura de los pueblos indígenas y campesinos de México, así como base de la alimentación mexicana. La pérdida de la cultura y biodiversidad que conlleva el cultivo del maíz transgénico está en juego.

Con la instauración de la Revolución Verde después de la posguerra, el modelo para la producción agrícola consistió en maquinaria más compleja, semillas mejoradas, fertilizantes, plaguicidas y un mayor consumo de energía fósil, lo cual afianzó el poder de las empresas del sector agroalimentario en los países donde que se instauró ese modelo, como en el caso de México.

Lo anterior, sumado con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), mediante el cual Estados Unidos colocaba los excedentes de alimentos en México sin aranceles, llevándonos a importar grandes cantidades de maíz transgénico, excluyó cada vez más a los pequeños y medianos productores del campo, cuyos productos no pueden competir con los precios que imponen las empresas transnacionales.

El objetivo de las empresas es la generación de ganancia mediante la exclusión de campesinos, convirtiéndolos en trabajadores rurales sin derecho a la tierra, no lo es dotar de alimentos sanos a la población ni acabar con el hambre, su enriquecimiento se da a costa del desplazamiento de los campesinos y del hambre qué sufren los más pobres. La compra el año pasado de Monsanto por Bayer concentrará aún más el monopolio en el sector agroalimentario.

Este 20 de mayo marchamos desde una perspectiva anticapitalista y antiimperialista, por la soberanía alimentaria y la protección de la biodiversidad, para que los pequeños y medianos productores produzcan alimentos sanos y nutritivos, cuya producción esté orientada a satisfacer las necesidades alimentarias de trabajadores, campesinos, indígenas, y sectores populares del campo y la ciudad, y no para el enriquecimiento de las grandes empresas transnacionales de la industria agroalimentaria.

Para que la ciencia y tecnología no sean utilizadas por empresas como Monsanto en su lógica por la ganancia, sino al servicio de la producción en función de las necesidades sociales de los más pobres y de protección al medio ambiente.

Por la expropiación de las empresas agroalimentarias, para dotar a los campesinos de los insumos que necesitan para trabajar la tierra, y en defensa del territorio de los pueblos campesinos e indígenas; así como para exigir no más presos y asesinados por defender la naturaleza.

Denunciamos el imperialismo estadounidense, cuyas políticas han avasallado al campo mexicano a través del TLCAN para el beneficio de los capitalistas agrícolas. Ese imperialismo ahora encarnado por el racismo y la xenofobia de Donald Trump, quien pretende expulsar a miles de migrantes, muchos de ellos jornaleros agrícolas. Denunciamos también a los partidos del Congreso que se subordinan al imperialismo estadounidense y al sector empresarial al que pertenece Monsanto.

Es por eso que decimos ¡Fuera Monsanto! y fuera todas las empresas que lucran con el hambre de la clase trabajadora y los sectores populares.






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