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Fatiga laboral y precarización: consecuencias del capitalismo

Según datos oficiales el 75% padece de estrés laboral lo que lo induce a diversas enfermedades, pero la causa más profunda no es explicada en eso datos, la explotación capitalista.

Viernes 13 de septiembre | 18:03

Según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en México se presenta un fenómeno generalizado de estrés laboral donde el 75% de la población trabajadora lo sufre, este estrés genera que los hombres sean violentos y que las mujeres padezcan depresión, según la secretaria del Trabajo Martha Hilda González.

Por ello declaró que el próximo mes, octubre, entrará en vigor la nueva Norma Oficial Mexicana (NOM 035) sobre factores de riesgo psicosocial, y que esta condición puede desencadenar una serie de padecimientos físicos y psicológicos.

Lo que el propio IMSS explica es que una de las principales causantes del estrés laboral es el tipo de trabajo que se posea, el cual puede ser parte de tareas monótonas, desagradables o triviales, por exceso de trabajo, escasez del mismo y plazos urgentes de finalización o turno acelerado.

El tener que obedecer órdenes todo el tiempo, el ritmo incesante, la falta de perspectiva de promoción profesional, la falta de reconocimiento del trabajo, remuneración por destajo, sistemas de evaluación de desempeño injustos y exceso o carencia de habilidades para ejercer el puesto.

También son factores importantes la supervisión excesiva, una mala reacción de compañeros de trabajo, el aislamiento, la intimidación, el acoso laboral o violencia por parte de los superiores y malos tratos de los jefes.

Ahora la pregunta del millón es ¿Cuál es la causa de que el trabajador se encuentre en estas condiciones de modo que aparece el estrés laboral como factor de riesgo para la salud?

Engels y Marx formularon la respuesta

En 1845, el revolucionario comunista Friedrich Engels publicó en una de sus obras de juventud más importantes, La situación de la clase obrera en Inglaterra, donde analizó las condiciones de trabajo de los obreros ingleses durante la primera mitad del siglo XIX, la cual arrojó resultados sociológicos muy interesantes.

Una de las cosas que encontró y demostró es que la excesiva carga laboral era la causa de enfermedades tanto físicas como psicológicas entre los trabajadores, recordemos que en aquel entonces los patrones imponían en sus fábricas jornadas de hasta 18 horas.

En el capítulo titulado Resultados, se exponen varias conclusiones, entre ellas la aversión de los obreros al trabajo por generarles condiciones miserables, en él escribió:

“Otra fuente de desmoralización de los trabajadores es la condena al trabajo. Si la libre actividad productora, es la satisfacción más alta que conocemos, el trabajo obligatorio es el tormento más duro y envilecedor.

Nada es más terrible que tener que hacer todos los días, de la mañana a la noche, algo que nos repugna (…) La división del trabajo ha aumentado la acción deprimente del trabajo”. [1]

Con este tratado Engels enuncia las razones para que los trabajadores se emancipen, el trabajo asalariado que el obrero realiza y del cual el patrón (burgués) extrae plusvalía lo degrada, no lo deja desarrollarse, por el contrario lo lleva a enfermarse y padecer una terrible miseria material, en donde sus ingresos no le alcanzan para tener un vida digna.

Otro quien también abordó el problema con la misma metodología e incluso refinó el análisis fue Karl Marx, [2] quien en una de sus obras principales, El capital, analiza los mecanismos mediante los cuales funciona la explotación que los patrones ejercen sobre los trabajadores.

Uno de estos factores es que el burgués siempre va a buscar la ampliación de las jornadas de trabajo para aumentar la extracción de plusvalía, es decir del tiempo no remunerado de trabajo que el obrero o empleado realizan para generar el excedente con el cual el burgués obtiene las ganancias que lo vuelven ostentosamente ricos, el capital.

“En su impulso ciego y desmedido, en su hambre carnívora devoradora de trabajo excedente, el capital no sólo derriba también las barreras puramente físicas de la jornada de trabajo. Usurpa al obrero el tiempo que necesita su cuerpo para crecer, desarrollarse y conservarse sano” [3]

Es decir si el 75% de los mexicanos también padece fatiga laboral superando a países como China o Estados Unidos (según datos del IMSS), no es casualidad, está ligada a las prácticas patronales de precarización laboral como la sub contratación (outsourcing), que degradan la vida de los trabajadores en favor de las ganancias de los empresarios.

México tiene las jornadas de trabajo más altas a nivel mundial, más de 2 mil horas por año, por ello no es de extrañarse que aparezcan enfermedades como los dolores de cabeza, los trastornos gastrointestinales, dolores musculares y los trastornos del sueño.

Frente a esta situación es difícil o más bien imposible que las cosas se resuelvan con la NOM 035, que a lo mucho puede llegar a ser un pequeño paliativo o peor aún, cumplir una función de simple medidor del estrés laboral, recaudando datos para el Estado pero sin proponer ninguna solución de fondo.

Cabe preguntar: ¿acaso esta norma y los funcionarios que la propusieron están pensando en reducir las jornadas laborales, disminuir la intensidad del trabajo y erradicar la precarización? La verdad es que no, precisamente porque no está en los planes del gobierno atacar las ganancias de los empresarios, no piensan tomar medidas contra el capital.

Para liberarse de las cadenas del estrés laboral hay que luchar, no es como dice el IMSS, utilizar técnicas de relajación como la meditación o la música relajante, ejercicios de estiramientos porque la propia explotación capitalista también nos niega el tiempo para llevar esto adelante.

La solución se encuentra en acabar con el régimen de explotación asalariada como exponen Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista, con la instauración de un gobierno de los trabajadores.



[1Engels, Friedrich, La situación de la clase obrera en Inglaterra, Ediciones Cultura Popular, México, segunda reimpresión, 1984.

[2Rojas Soriano, Raúl, Sociología médica, Folios Ediciones, México, 1983, p.14

[3Marx, Karl, El capital, Fondo de Cultura Económica, México, decimoséptima impresión, 1982.





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