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¿Existe una protección efectiva a los animales?

La protección hacia los animales es un tema que debería tener más importancia en nuestra sociedad. Desde las posiciones conservadoras de la academia y bajo la lógica de estar al servicio de los empresarios se ha favorecido la redacción de leyes, normas y reglamentos a favor de la producción animal.

Sábado 4 de junio de 2016 | 11:57

Esta política ha intentado minorizar o eliminar el sufrimiento de los animales y la labor de los activistas que defienden los derechos de los animales, abriendo la puerta a la crueldad y sus diferentes problemáticas que sin duda debemos considerar como sociedad.

Dos formas de abordar el problema

Podemos rastrear los inicios de la protección a los animales desde la antigua Grecia cuando Pitágoras compraba animales en el mercado para después liberarlos basándose en la concepción animista de que el "alma" de los animales es inmortal y puede ser reencarnada.

Otro ejemplo en la línea del tiempo se puede rastrear en 1824 cuando se funda en Gran Bretaña la SPCA (Society for the Prevention of Cruelty to Animals) que después de la "bendición" de la reina Victoria, ubica como objetivo principal dar protección a los animales domésticos de producción o trabajo como vacas, caballos y borregos.

Actualmente se reconocen dos diferentes tendencias que abordan la crueldad contra los animales, la primera es el "bienestarismo" y la segunda el "abolicionismo".

En el primer caso, los defensores de esta corriente afirman que los animales pueden ser utilizados para cumplir con su función zootécnica (utilidad que se da a una especie animal para ser aprovechada por el ser humano de acuerdo con sus características) en producción, trabajo o experimentación, además de considerar el momento de la matanza para animales de abasto y eutanasia en otras especies, siempre y cuando se garantice su bienestar durante dichos procesos y se evite su hacinamiento, sufrimiento y desde luego se garantice el acceso a alimentos, agua y zonas de refugio; sombras o descanso durante el mismo y utilizando métodos humanitarios que reduzcan o eliminen cualquier daño fisiológico o conductual para el animal.

En el segundo caso, los abolicionistas se pronuncian decididamente en contra de cualquier forma de especismo (discriminación contra una especie) y de aprovechamiento o uso de una especie animal determinada que genere sufrimiento o miedo. Al mismo tiempo se debe tomar en cuenta su utilización como como fuente alimento (carne,leche, huevo, etc) o utilizar productos o subproductos de origen animal (aceites, hormonas, cosméticos, embutidos, cepillos, ropas, zapatos y otros artículos). Esta tendencia se pronuncia en contra de utilizarlos como animales de carga o trabajo, animales de exhibición, de experimentación o docencia, así como cualquier actividad que destruya y menosprecie su integridad y el respeto, como por ejemplo su uso en jaripeos, corridas de toros y peleas de gallos, optando por proponer alternativas que eviten el uso de las especies como el uso de fibras vegetales o sintéticas en la industria textil, el veganismo y el uso de modelos no vivientes para la investigación y docencia.

La ley no es la misma cuando se defienden los intereses de los empresarios

Diferentes leyes de protección y bienestar de los animales han sido redactadas y aprobadas en varios estados de la República y en la ahora Ciudad de México. De los cuales cabe mencionar que a pesar de que se engloban muchos aspectos relacionados con el trato humanitario en casi la totalidad de las situaciones que surgen del manejo, producción, posesión y la convivencia con los animales, se les olvida muy a modo, abordar el tema de las corridas de toros, carreras o peleas de gallos, así como actividades que sin duda dejan mucho dinero a sus dueños o directamente a poderosos empresarios.

El el caso de Javier Sordo Madaleno Bringas, quien es uno de los ganaderos más poderosos, dueño del rancho Xajay en el estado de Querétaro con una extensión de 1500 hectáreas, además dueño de más de 1000 cabezas de ganado de lidia y dueño de la firma encargada de obras tales como el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón en Oaxaca, Plaza Antara y el Palacio de Hierro de Polanco.

Otro caso a tener en cuenta es el de los dueños de la empresa "Caliente", que tienen casinos en muchas localidades del país, son dueños de un club de fútbol de primera división y relacionados con las carreras de galgos.

¿Cómo van a regular estas leyes a los empresarios, si la clase política permite que sean intocables al facilitarle todas las garantías para llevar a cabo sus actividades?

Además, por citar algunos ejemplos la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Puebla, aprobada el 27 de enero del 2010, ni contempla las corridas, jaripeos y peleas de gallos. Es decir, es letra muerta en un tema marginado dentro de la sociedad.

Por otra parte, en la Ley de Protección y Cuidado de los Animales del Estado de Jalisco del 31 de enero del 2007 se establece que quedan exceptuados de los delitos; los sacrificios humanitarios de animales, las corridas de toros, novillos, rejoneos, jaripeos, charreadas, carrera de caballos o perros, pesca o caza deportiva y las peleas de gallos.

En la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, así como en el reglamento de la Ley de Protección a los Animales del DF, donde han participado diputados de los partidos políticos tradicionales como el panista Orlando Anaya, María de los Ángeles Moreno del PRI; y Ariadna Montiel del PRD tampoco se hace mención al tema, a pesar de que se habla de todos los demás aspectos relacionados con la protección a los animales domésticos y silvestres, y cuando son esos mismos partidos los que permiten y fomentan la crueldad dia con día, hacia los animales y personas. Son estos personajes de la clase política al servicio de los empresarios quienes son los responsables directos de la barbarie que arrastra incluso al reino animal y en su totalidad con el despojo de recursos naturales.

Por lo anterior, no puede haber una ley de protección a los animales completa mientras no se aborde el tema de la tauromaquia y otras actividades degradantes para los animales en lugar de eludirlo o justificar tales acciones.

Otro aspecto que vale la pena mencionar es que a pesar de la existencia de tantas leyes y reglamentos no se pueden frenar las actividades clandestinas de crueldad como las peleas de perros. Incluso la marca de cerveza Heineken, se ha visto involucrada como patrocinadora de un evento de estas peleas aunque después se deslindó de toda responsabilidad mediante un comunicado. Tampoco el tráfico de animales silvestres, ya que es frecuente encontrar en mercados de venta de mascotas como el "mercado de Sonora" o el mercado de peces de la colonia Morelos, animales como loros y hasta perritos de las praderas sometidos a una alta densidad poblacional enjaulados hasta 50 ejemplares en un espacio menor a un metro cuadrado. Todo ello teniendo en cuenta que son en primer grado animales silvestres muchas veces en el estatus de amenazado o en peligro de extinción.

Una lucha que debe frenar los planes empresariales

La lucha contra la crueldad hacia los animales y la naturaleza en general, también debe combatir actividades propias del capitalismo, como es fomentar su extinción a través de la destrucción de su hábitat natural (una de las causas más importantes de la extinción) al ser año con año destruidas millones de hectáreas de bosques y selvas para ser utilizadas en ganadería extensiva o agricultura.

Con ello también la pésima planificación de la industria y la construcción de megaproyectos turísticos, habitacionales o comerciales. Es decir, se debe combatir la desigualdad al generar salarios que logren cubrir las necesidades de millones de explotados que anualmente se ven cooptados por las redes criminales, quienes son los responsables de las actividades clandestinas de crueldad contra los animales, pero también contra los empresarios que hacen del sufrimiento animal un gran negocio.

Estas situaciones como la destrucción del hábitat por parte de la vorágine capitalista, las redes de tráfico de especies, así como las peleas o actos que denigran a los animales deben desaparecer. Sólo muestran el atraso en que nos vemos inmersos en una sociedad, donde una "casta política" formula leyes que supuestamente regulan y prohíben estas situaciones para después diluirlas en la realidad del soborno y la corrupción.






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