Sociedad

DEFENSORES AMBIENTALES

Exigen justicia para Mariano Abarca, opositor a minera Blackfire asesinado en 2009

Mariano Abarca era líder del movimiento antiminero en la Sierra Madre de Chiapas. A diez años de su asesinato, su familia clama por justicia ante la Corte de Canadá, y enfrenta a los diplomáticos de ese país y a la minera Blackfire.

Martes 20 de agosto | 15:44

Chicomuselo fue el municipio en el cual en 2009 asesinaron a Abarca, líder del movimiento antiminero en la Sierra, por oponerse a la explotación de Blackfire de una mina de barita.

José Luis Abarca Montejo y Uriel Abarca Roblero, hijo y hermano de Mariano Abarca, respectivamente, así como Gustavo Castro, de la organización Otros Mundos y de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), en conferencia de prensa dieron a conocer que apelaron una decisión judicial sobre el caso en la Corte Federal de Canadá.

En 2018, la familia del activista interpuso una denuncia al Comisionado para la Integridad de la Administración Pública de Canadá, en la que solicitó la investigación de las acciones y omisiones de la embajada en México. Se las negaron, ante lo cual un recurso de revisión ante el Tribunal canadiense.

Keith Bowell, juez de la Corte Federal del país del maple, se vio obligado a reconocer en julio pasado la posibilidad de que el activista “quizás no habría sido asesinado” si la embajada canadiense en México hubiera “actuado de otra manera”. Sin embargo, fiel a la defensa de los intereses de los empresarios de su país, se rehusó a ordenar una investigación.

Desde el cobarde asesinato de Mariano Abarca, su familia y las organizaciones que los acompañan han exigido que se investigue y detenga a los culpables de su asesinato, que la embajada de Canadá en México se haga responsable de haber protegido a la minera que agravió a los habitantes de Chicomuselo, y que hostigó y persiguió al activista, hasta silenciarlo con balas.

Y ni aún así lo lograron, porque la exigencia de justicia sigue.

El caso

En 2009, Abarca y otros integrantes de la REMA, protestaron el 22 de julio frente a la embajada de Canadá, cuyo primer ministro era entonces el conservador Stephen Harper, contra los abusos de la minera Blackfire y la contaminación que provocaban sus operaciones en el municipio de Chicomuselo. El activista lideraba un movimiento contra la contaminación ambiental.

Al mes siguiente, el día 17, el entonces gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero (PRI), ordenó detenerlo y arraigarlo después de una denuncia de la empresa minera en su contra. Con la lucha y la movilización nacional e internacional, Abarca fue liberado.

A su vez, denunció públicamente a la minera ante una sucesión de amenazas de muerte que había recibido. Una denuncia a la cual las autoridades, siempre alineadas con los empresarios, hicieron oídos sordos.

El final fue el 27 de noviembre de 2009, cuando un par de sicarios (vinculados con la minera), llegaron hasta la casa de Mariano a Abarca y le dispararon.

El activista asesinado fue precursor en la lucha por la conservación del medio ambiente, desde los inicios del avance del Modelo Extractivo Minero en Chiapas, según relata su hermano Uriel.

El mismo denunció que Blackfire entró al ejido Grecia, ubicado en Chicomuselo, con trampas, e intentó someter a los pobladores para poder extraer barita y contaminar el lugar sin oposición.

Diez años después, la impunidad sigue, hoy garantizada por los actuales gobiernos de México y Canadá, encabezados por López Obrador y Justin Trudeau respectivamente.

Desde este medio nos sumamos a la exigencia de justicia para Mariano Abarca y su familia y abrimos nuestro portal a las denuncias y testimonios de luchas en defensa del medio ambiente.






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