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Examen COMIPEMS, del rezago, el lucro y la indiferencia

La Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS) anunció los resultados de su examen de ingreso a Educación Media Superior después de aplicar las pruebas estandarizadas, pese al semáforo epidemiológico en color naranja.

Maestro Javier Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Viernes 25 de septiembre | 12:36

Después de haber anunciado el pasado 17 de julio que no se realizarían los exámenes de admisión hasta que el semáforo epidemiológico pasara a color verde, la COMIPEMS dos semanas después cambió de opinión y anunció las nuevas fechas para los días 15, 16, 22 y 23 de agosto.

Esta prueba fue realizada por más de 304 mil jóvenes recién egresados de la escuela secundaria quienes realizaron la prueba con el promedio de aciertos en 70 puntos, lo que fue presentado como “un logro”, aunque se haya expuesto al contagio a estos jóvenes.

De las estadísticas presentadas por esta entidad privada, resaltan los más de 16 mil 300 sustentantes que no pudieron presentarse a realizar el examen. Aunque el informe no especifica cuáles fueron las razones por las que no asistieron, podríamos señalarlas como un efecto colateral de la crisis por la pandemia.

Además de que en términos generales se presentaron casi 100 mil aspirantes menos que el año anterior en el que la cifra fue de 469 mil sustentantes.

Rechazo cero, una política impotente

Este problema que se manifiesta en el acceso a la educación media superior no es menor al que aqueja a las y los estudiantes que aspiran a tener un lugar en la educación superior, en donde solamente uno de cada diez tiene acceso en el caso de las escuelas de la UNAM y solamente 7 de cada 100 para las escuelas del IPN.

Ya desde antes que comenzará esta pandemia, el gobierno de la 4t había presentado un plan alternativo para evitar que miles de jóvenes quedaran fuera de la educación superior, éste consistió en incorporar al gasto del erario público a las más de 100 universidades del bienestar que sólo podrían cubrir el 1% de la matrícula de estudiantes rechazados a nivel nacional.

La razón de esta incapacidad técnica, logística y de infraestructura responde particularmente al histórico rezago educativo que ahora amenaza con recrudecerse producto del abandono presupuesta, programado para este año del 95% a las escuelas normales y el resto de los servicios de capacitación docente, la preservación de la reforma educativa, que en su esencia sigue intacta pues, mantuvo el cierre de turnos vespertinos en las escuelas de educación básica y los exámenes de selección tanto para educación media superior como a la educación superior.

A pesar de que se mantuvo la promesa de la construcción de 100 universidades, esas están muy por detrás de lo que representa la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que son las principales opciones que eligen los aspirantes a ocupar uno de estos lugares. Esto es así porque entre las 3 se atiende a más de un millón de jóvenes de nuevo ingreso. Mientras que el proyecto de López Obrador solamente puede atender a 25 mil de estos aspirantes egresados de educación media superior.

Pero este problema, que es estructural y afecta a cientos de miles de jóvenes que desean ingresar universidad pareciera que es bastante redituable para quiénes se encargan de realizar estas pruebas estandarizadas, pues cada año realizan examen de admisión no solamente los aspirantes a educación media superior que en este año superaron 304 mil, sino que también los más de 860 mil aspirantes que el año pasado presentaron examen al nivel superior -sin contar a las y los estudiantes del IPN o de la UNAM que no entran en esta estadística puesto que presentan exámenes descentralizados— de este instituto, aunque en esencia siguen siendo estandarizados. Es más que evidente qué CENEVAL no quiso perder el negocio de la evaluación aunque se estuviese en riesgo de contagio.

La educación merece tomar otro rumbo

Las y los docentes de la agrupación nuestra clase, adheridos al Movimiento Nacional Contra la precarización y los despidos, impulsamos este importante esfuerzo junto con otras organizaciones no sólo para enfrentar la precariedad laboral sino para plantear una alternativa al desastre educativo en el que se mantiene a millones de jóvenes.

Contrario a la incapacidad de la 4t de resolver estas problemáticas, pensamos que este movimiento podría plantearse que es necesaria una inversión emergente que parta del no pago de la deuda externa y por echar abajo estos exámenes estandarizados que son discriminatorios, injustos y que particularmente en estos tiempos de pandemia no debieron de haberse aplicado.

Consideramos que estos recursos debieron de haber sido utilizados para reconstruir escuelas, construir más edificios, fortalecer el presupuesto de las universidades y centros de educación media superior para que cuando volvamos tengamos mejores espacios para poder estudiar y/o ejercer la labor docente, así también combatir la idea meritocrática del acceso a la educación, defendiendo ésta como un derecho.

Es por ello que si compartes esta perspectiva te sumes a organizar junto a nosotros un comité del movimiento Nacional Contra la precarización en tu escuela o centro de trabajo para que juntos luchemos por impulsar esta perspectiva de las y los trabajadores las mujeres y la juventud para poner un freno alabanza de la precariedad en la educación. Contáctanos aquí






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