GESTIÓN OBRERA

Ex-Donnelley: dos años sin buitres, dos años sin patrones

Como diputados acompañamos esta enorme experiencia de los trabajadores y sus familias. Lo hicimos tanto en la lucha en las calles como dentro del Congreso.

Myriam Bregman

Diputada porteña PTS/FIT | CeProDH | @myriambregman

Sábado 13 de agosto de 2016

Hoy se cumplen dos años de que la multinacional norteamericana RR Donnelley cerrara sus puertas y dejara en la calle a cuatrocientos trabajadores y sus familias. Son dos años desde que más de doscientos obreros gráficos de esa fábrica se hicieran cargo de la gestión y pusieran a producir la fábrica sin patrones, hoy llamada Madygraf, demostrando que ante los cierres y despidos se puede luchar por los puestos de trabajo, retomando el ejemplo gigante de Zanon de Neuquén.

En aquel tiempo, hasta la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner tuvo que salir en cadena nacional a denunciar que esta multinacional era parte de los fondos buitres y que este cierre era la conclusión de un vaciamiento de la empresa que venían realizando desde hace meses para dejar en la calle a cuatrocientas familias. Todo con la ayuda del juez del fuero comercial Gerardo Santicchia, que en menos de veinticuatro horas y sin revisar ningún papel le decretó la quiebra a Donnelley, cuando durante años había tenido ganancias multimillonarias.

Desde hace dos años los trabajadores vienen demostrando la capacidad y la fuerza de su organización. En este tiempo no solo han puesto a producir la fábrica, sino que además participaron en las luchas de otros trabajadores, como la de Lear en 2014 y acompañando a los trabajadores de WorldColor (otra multinacional gráfica que cerró). Han incorporado a la gestión a varias de las compañeras que forman parte de la Comisión de Mujeres de la fábrica. También pusieron en pie una juegoteca para los hijos de los trabajadores, la primera en todo el gremio gráfico.

Fueron miles los cuadernos que repartieron en las escuelas de Escobar, Garín, Tigre, San Fernando, Malvinas Argentinas y otras localidades y partidos, demostrando que la fábrica puede estar al servicio de la comunidad, como proponen los trabajadores.

Todo esto lo realizaron con un enorme esfuerzo y pese a todas las trabas impuesta por el juez de la quiebra, que les retiene el 10 % de su facturación, y a las actuales políticas del Gobierno macrista, que les otorga enormes beneficios a las empresas, pero ninguno a las fábricas recuperadas, que cargan con los tarifazos allí y en sus casas. El orgullo de los trabajadores es poder, con un entrañable esfuerzo, mantener en pie día a día una gestión obrera en una de las más grandes gráficas del país.

Se cumplen ya dos años desde que los gerentes extranjeros se fugaron del país antes de pedir la quiebra, dejando un "cartelito" en la puerta para que los trabajadores llamen a un 0800, un hecho aberrante que muestra la verdadera cara de los empresarios y que incluso fue fuente inspiradora de novelas como La Leona, como cuentan sus autores en una entrevista de La Izquierda Diario. A dos años, los gerentes se encuentran impunes pese a la cantidad de pruebas del vaciamiento y lo fraudulento de la quiebra.

A dos años del cierre de la fábrica, a dos años de la gestión, hoy los trabajadores se encuentran luchando por una ley de expropiación en la Legislatura bonaerense, que tiene muchas promesas, pero no se concreta. Mientras, el bloque de Cambiemos vota negativo las expropiaciones de las recuperadas, o bien Vidal veta directamente las leyes de expropiación que logran sortear esta oposición. Son parte del mismo Gobierno que les paga quince mil millones de dólares a los buitres (entre los que están los accionistas de Donnelley, claro), pero que niega la expropiación a favor de los trabajadores porque dice que no hay plata. "Para los empresarios todo. Para los trabajadores, nada". Ese es el lema de Cambiemos.

Mientras tanto, el exabogado de la multinacional norteamericana que dejó a cuatrocientos trabajadores en la calle, Diego García Vilas, es "premiado" con el cargo de legislador de la Ciudad de Buenos Aires en el bloque de Confianza Pública que preside Graciela Ocaña.

El amigo de García Vilas, el abogado Diego De León Prandi (actual prosecretario de Economía y presupuesto del Club Atlético Boca Juniors en la gestión de Daniel Angelici), representa a los gerentes, jefes, los responsables del vaciamiento y la quiebra de la multinacional. Este abogado se encuentra pidiendo el desalojo y la venta de la fábrica, se opone a la expropiación a favor de la cooperativa Madygraf y pone en peligro los puestos de trabajo de las más de doscientos familias que hoy en día mantienen la gestión obrera. No casualmente, los jefes y gerentes de la ex-Donnelley se encuentran trabajando en las principales gráficas del país, y su único interés es el cierre de la fábrica.

El Juzgado del Dr. Santicchia, el mismo que dictó la quiebra de Donnelley, ya se encuentra amenazando con no renovar el contrato de alquiler que tiene la cooperativa Madygraf, y la Legislatura bonaerense demora el tratamiento de la ley de expropiación, presentada por el Frente de Izquierda junto a los trabajadores.

Tengo el orgullo de ser, junto a mis compañeros del CeProDH, abogada de la gestión obrera, acompañando a estos trabajadores que se pusieron de pie en el corazón industrial del país, ahí justo en frente de la emblemática Ford, uno de los principales símbolos del capitalismo, que solo sabe generar hambre y miseria. Junto a ellos, como abogada y como diputada de los trabajadores, seguiremos luchando por mantener la gestión obrera y, fundamentalmente, por la exigencia de expropiación y estatización de la fábrica bajo gestión de los trabajadores.

Porque si hay algo que saben estos trabajadores es luchar. Para mantener sus fuentes de trabajo, para mantener una gestión obrera que demanda un esfuerzo enorme todos los días.

Estos dos años que se conmemoran de que estos valerosos obreros y sus familias le hicieron frente a la huida patronal son la ocasión para reafirmar que nuestro único compromiso, dentro y fuera del recinto de Diputados, es con los trabajadores y las trabajadoras. Confiando en su fuerza es que seguiremos luchando por la expropiación y estatización bajo gestión de los trabajadores.






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